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Qué ha pasado con el coronavirus en el norte de Chile

Las regiones de la zona norte son las que reportan menos contagios y tiene un solo fallecido, en un balance que podría tener una cara optimista pero también pesimista sobre el control del brote.

Por Sebastián Dote, 7 de Abril de 2020

El coronavirus lleva un poco más de un mes instalado en Chile, desatando situaciones complejas en algunas regiones como La Araucanía, que con 14 personas fallecidas lidera la mortalidad generada por la enfermedad. Este escenario, que en menor medida es compartido por otras ciudades sureñas como Chillán y Osorno, es radicalmente opuesto a lo que se vive en el norte del país.

Las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá, Antofagasta y Coquimbo han permanecido con cifras bajas en comparación a lo ocurrido en el centro sur del país.

En total, según el reporte oficial entregado por el Ministerio de Salud durante el lunes, son 186 casos en toda la zona, un número menor considerando las cifras individuales de La Araucanía (562), Ñuble (474), Biobío (383), Los Lagos (286) y Magallanes (221).

Con los antecedentes oficiales, el norte de Chile parecería tener una situación más tranquila con el coronavirus, pero aquello aún está en desarrollo.

El avance en la aplicación de los tests podría modificar la realidad de regiones que son claves por la actividad minera y que, al igual que en gran parte del país, arrastran dificultades en su sistema de salud.

Los primeros casos

El centro de Arica durante una noche de toque de queda. (Foto: Agencia Uno)

El primer caso de COVID-19 en el país se registró el 3 de marzo en Talca, en la Región del Maule. Con el correr de los días se fueron confirmado diagnósticos en la Región Metropolitana, Puerto Montt y Ñuble.

La aparición del coronavirus en el norte de Chile se dio a conocer el 14 de marzo. Durante esa jornada se informó de una pareja que había sido internada en el Hospital Carlos Cisternas de Calama y de un hombre de 50 años que fue tratado en el Hospital de Copiapó.

Tras esto, se notificó de un primer caso en Arica y Parinacota, el que correspondió a un hombre de 49 años que al momento de su ingreso al hospital local se encontraba en buen estado de salud.

Las últimas regiones en detectar a sus primeros pacientes fueron Tarapacá (22 de marzo) y Coquimbo (26 de marzo).

Desde ese entonces el avance ha sido parejo. La situación más preocupante está en Antofagasta, que totaliza 68 personas positivas por coronavirus. A esta zona le sigue Coquimbo (51), Arica y Parinacota (41) Tarapacá (21) y Atacama (5).

Hasta el momento hay una sola persona fallecida, la que se registró en el Hospital Regional de Antofagasta.

De todas maneras ya se han tomado medidas ante un posible colapso, ya que en la ciudad de Antofagasta se trabaja en la instalación de un hospital de campaña especial para la pandemia. Todo esto se hace en medio de reclamos de alcaldes y diputados nortinos, que exigen que se aplique una cuarentena total en sus comunas.

Entre el optimismo y el pesimismo

Los bajos números del coronavirus en el norte de Chile pueden tener una mirada optimista como otra pesimista. Así lo explica el director de la Escuela de Medicina de la Universidad Mayor, Miguel Acevedo, quien es mesurado ante la información oficial y llama a no bajar la guardia ante la situación.

“La lectura más pesimista podría ser que simplemente no hemos tenido casos todavía y es posible que, incluso en el caso de haber existido casos, no los hayamos diagnosticado porque no esté disponible el test o por otras cosas similares”, afirmó el epidemiólogo a EL DÍNAMO.

En lo concreto, Acevedo planteó que “creemos que no hay casos, pero los hay, y los que hay corresponden a casos benignos, tomando en cuenta que la recomendación internacional señala que la mayoría de los casos son asintomáticos”.

“Otra opción es que allá tengamos casos que hayan sido diagnosticados como neumonía que no se han asociado a la posibilidad de que sean casos de COVID-19 o bien habiéndose sospechado no se ha hecho, por las razones que sea, la definición inmunológica del test”, añadió.

Un hospital de campaña en Antofagasta. (Foto: Agencia Uno)

Ante esto, el especialista también añadió que en general se ha visto un aumento significativo de consultas médicas por problemas respiratorios, lo que sería impulsado por la propia pandemia. “Pero la gran mayoría eran casos de magnitud pequeña, los que en la situación más grave pasaron como una bronquitis o una enfermedad más bien llevadera. Y los números internacionales nos señalan que menos del 10% o 12% tiene una enfermedad que hace consultar al médico con seriedad”, acotó.

Pero las cifras del norte de Chile también tienen algo positivo, especialmente por el escaso registro de personas fallecidas a causa del coronavirus a un mes de llegada la enfermedad.

Sobre esto, Acevedo afirmó que “ese es un buen dato y es muy confiable” para ver el estado de la situación en la zona.

“A nivel mundial, cuando uno tiene que comparar entre países, cada uno de ellos mide como puede y como quiere. Entonces hay que imaginarse lo que ocurre en un país muy pobre de Asia Menor, de la ex Unión Soviética o del centro de África, con recursos escasos. En esos países lo que siempre se va a contar son los muertos”, afirmó.

Tras esto, el médico expresó que “en el caso de norte hay que descartar cualquier motivo de protección biológica, como que los nortinos sean más fuertes o cosas así, ellos son tan sensibles como cualquier ser humano en cualquier parte del mundo”.

“Pero hay que decir también que Chile parte en Santiago y termina en Puerto Montt. Ahí se concentra la mayor población, la actividad económica, las ciudades de mayor tamaño y con más flujo de personas (…) en general, el norte grande y especialmente el norte chico son zonas de menor población y menor tráfico humano, la movilidad es más reducida intraregional e intraciudad. Por ese lado hay un fenómeno más macrosocial que biológico, tomando en cuenta la distribución de los recursos y la pobreza”, dijo.

El epidemiólogo tampoco descartó la posibilidad de que la ausencia de eventos masivos de contagios como los registrados en el sur del país (el culto evangélico de San Pedro de La Paz o la infección entre las autoridades en Temuco), sean factores para una propagación más lenta del virus en el norte.