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Sin condenados: los crímenes sin resolver en Chile

Entre problemas en la investigación, hasta sujetos que parecen ser profesionales a la hora de cometer los crímenes, son los motivos para no cerrar con éxito los casos.

Por , 4 de Julio de 2020
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Más de 35 años pasaron para que el enigmático caso de Alice Meyer, la joven de 24 años cuyo cuerpo fue hallado en un canal de regadío en Lo Barnechea, volviera a los titulares de la prensa.

Las noticias no tenían que ver con el hallazgo de su asesino, sino que por la muerte del único procesado por el crimen, Mario Santander, quien se quitó la vida en su vivienda el pasado 2 de julio. Santander

El caso de Alice Meyer se encuentra en una larga fila de homicidios sin resolver en Chile, que han causado gran conmoción en la sociedad.

Uno de ellos, es el de Jorge Matute Johns (23), quien desapareció el 20 de noviembre de 1999, luego de asistir a la discoteque “La Cucaracha” en Talcahuano con un grupo de amigos.

Tras su desaparición se iniciaron una serie de campañas de búsqueda, así como también una investigación que parecía no dar buenos resultados, ya que el puzzle en el que se convirtió la reconstrucción de los hechos carecía de piezas que ofrecieran información sobre el paradero del joven y de los responsables de su muerte.

Se tomó como sospechoso a cada persona que pudiese haber tenido algún motivo para querer quitarle la vida a Matute. Incluso, en 2001 se formalizó a los jóvenes Carlos Alarcón, Jaime Rojas, Ignacio del Río, Óscar Áraos, Federico Homper, Cristián Herrera y Jorge Bañados

Asimismo, se investigó a Bruno Betanzo, dueño de la discoteque, por su presunta participación en los hechos, pero el avance parecía nulo y sin una dirección fija.

Cinco años después, en febrero de 2004, el cuerpo de Jorge Matute Johns apareció en el kilómetro 22,6 de la Ruta de la Madera, camino a Santa Juana, a un costado del río Biobío. Sin embargo, el hallazgo no estuvo exento de polémicas, debido a que este sector había sido revisado por los policías en varias oportunidades.

Posteriormente, en 2006 queda sin efecto el procesamiento en contra los siete jóvenes, tras desestimarse todos los cargos: y en 2009, el caso se cerró sin ofrecer una posibilidad de justicia a los familiares del Jorge.

En julio de 2014 , se reabre la investigación y queda a cargo de la ministra Carola Rivas. Ese mismo año se ordenó que el cuerpo del joven fuese exhumado y enviado a Santiago para ser sometidos a diversas exámenes en el Servicio Médico Legal (SML)

Ya en 2015, el SML daba a conocer el informe que señalaba que Matute Johns habría fallecido producto de pentobarbital, ese mismo año fue sepultado en el Cementerio Parque del Recuerdo de San Pedro de la Paz.

El homicidio sin resolver se convirtió en uno de los más recordados por los chilenos.

Hans Pozo

Otra indagatoria que acaparó la atención de la prensa, y la opinión pública, fue el caso de Hans Pozo, cuya muerte causó gran impacto debido a la brutalidad empleada por los responsables.

Corría marzo de 2006 y los vecinos de Puente Alto se espantaron ante lo que parecía la escena de una película de terror: un perro se paseaba con una extremidad humana en el hocico.

Con el correr de las horas, fueron  apareciendo los restos en distintos puntos de la población Marta Brunet. Según la investigación, el principal sospechoso era un supuesto amigo del joven, el comerciante Jorge Martínez, en cuya camioneta se encontraron restos de sangre.

La hipótesis de la policía señala que Martínez descuartizó al joven de 21 años y guardó sus restos un refrigerador de su local, ya que era dueño de una heladería.

Sin embargo, y tras ser citado en dos oportunidades por la Ministerio Público, Jorge Martínez se quitó la vida, sin haber entregado ningún antecedente del caso.

Por falta de nuevos antecedentes y con el presunto culpable muerto, se decidió cerrar el caso el 18 de abril del 2003.

Rodrigo Anfruns

El 3 de junio de 1979, la desaparición de un menor de solo  seis años de edad, Rodrigo Anfruns, impactó a los chilenos.

El menor había sido visto por última vez en la casa de sus abuelos en la comuna de Providencia,  el mismo sector en el que después de 11 días se halló su cuerpo.

De acuerdo a los antecedentes, un joven de 16 años reconoció ser el autor del crimen e incluso la Policía de Investigaciones aseguró que fue él quien entregó información sobre el lugar donde estaban los restos del menor.

Pero esta versión de los hechos no cuadraba para la familia de Anfruns, ya que el pequeño se encontraba en un sector que había sido periciado en varias oportunidades por la policía, sin tener resultados positivos.

En 1982 se decidió cerrar el caso  y se declaró al supuesto culpable sin discernimiento. Sin embargo, en 2004 se da a conocer el testimonio de un retiro de Carabineros, Jorge Rodríguez Márquez, quien inculpaba a agentes del Estado en la muerte del niño.

En 2009, concluyó la investigación por la supuesta participación de agentes del Estado, ya que ninguna de las indagatorias logró comprobar los dichos del ex carabinero.

Dos años después, se realizó una exhumación del cuerpo para realizar nuevos peritajes, los que terminaron por descartar la presunta tortura que habría sufrido el menor.

Actualmente el caso se encuentra en etapa de sobreseimiento temporal de la investigación.

Erica Hagan

La muerte de la joven profesora Erica Hagan es otro de los casos sin resolver.Entre los brutales crímenes,sin resolver,  también se encuentra el de Erica Hagan, la joven profesora estadounidense, que llegó a Chile de intercambio para dar clases de ingles y religión en un recinto educacional de Temuco.

Los hechos se remontan a 2014, cuando Hagan llegó a Chile –el 28 de julio de 2014– como intercambio para dar clases de inglés. El 5 de septiembre fue hallada sin vida en su departamento.

Según los antecedentes del caso, la joven fue hallada boca abajo en la tina y su cuerpo evidenciaba fuertes golpes en la cabeza.

Tras una serie de peritajes, se descartó que la joven haya sido víctima de violación. Además, se informó que el sospechoso era una persona que la joven conocía, ya que no habían forzado la puerta para ingresar a la vivienda.

Asimismo, se detalló que el autor del crimen intentó quemar la ropa, un celular y una tablet, con el fin de eliminar evidencia que pudiese vincularlo a los hechos.

La indagatoria sostiene que la estadounidense fue golpeada con un atizador en el living del departamento, y posteriormente fue llevada hasta la tina, donde fue sumergida en agua caliente.

El primer sospechoso fue el conserje del edificio, quien fue formalizado y permaneció por 8 meses en prisión preventiva, sin embargo la única prueba que tenía la fiscalía contra el hombre era un atizador, el cual no tenía rastros de sangre de la víctima.

La investigación continuó y apuntó contra un ingeniero que salió a pasear al mall con la joven, justo el día del brutal asesinato.

La coartada asegura que dejó a la joven en su departamento y posteriormente fue al aeropuerto a recoger a un familiar, para luego irse a su casa. En el caso también se investiga la participación de un cercano, con quien presuntamente habría mantenido una relación.

El caso está abierto sin culpables.

Un Halloween violento

31 de octubre de 1995 y un violento hecho le ponía terror a la realidad. Una mujer había sido degollada en su departamento en la comuna de Macul, donde también se encontraba su pequeña hija de sólo dos meses de edad.

La víctima fue identificada como Orietta Denisse Eludwig Venturin, quien fue apuñalada en diez oportunidades en la garganta, a eso de las 21:00 horas, por una persona que conocía, ya que según la investigación la puerta no fue forzada.

La mujer habría sido atacada por la espalda por su asesino, y fue hallada desnuda y con las manos atadas. Se informó que el bebé no habría sido agredido y que incluso había sido alimentado y mudado por el autor del violento crimen.

El departamento fue revisado exhaustivamente por el homicida, sin embargo, éste tomó los resguardos y se preocupó de no dejar ni una huella en el lugar. Un perfecto asesino.

El sujeto se llevó algunas pertenencias de la joven. En concreto, faltaban algunas joyas, documentos, dinero en efectivo, y una chequera.

La investigación arrojó a dos sospechosos, la ex pareja de Eludwig, quien al parecer tenía un particular interés por la herencia de la víctima. Sin embargo, la indagatoria comprobó que al momento del crimen éste fue visto en bares de Temuco.

El segundo sospechoso era un trabajador agrícola que fue visto merodeando en el sector donde residía la joven. Asimismo, se confirmó que el sujeto mantenía una copia de la llave del condominio. El hombre descartó ser el autor del crimen, y ante la falta de pruebas, no fue procesado.