Subir o no subir: el debate sobre el precio de los cigarrillos para disminuir el tabaquismo

Durante los últimos 15 años disminuyó el consumo de tabaco en nuestro país; sin embargo, las cifras siguen siendo muy altas y los costos médicos asociados van al alza.

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Subir o no subir: el debate sobre el precio de los cigarrillos para disminuir el tabaquismo
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Subir en un 50% el precio de los cigarrillos o productos de tabaco es una de las opciones que plantea una investigación, encabezada por el Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS) de Buenos Aires, Argentina, que asegura que esta medida podría salvar la vida de miles de personas en Latinoamérica.

La indagatoria, que involucró a 12 países de la región, entre ellos Chile, sostiene que por medio de impuestos se podrían disminuir los millonarios costos que significan la atención médica de personas con enfermedades derivadas del consumo de tabaco.

Asimismo, se argumenta que el tabaquismo enferma cada año a 2,21 millones de personas, quienes desarrollan patologías como cáncer, neumonía y enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Además de sufrir infartos y accidentes cerebrovasculares.

De acuerdo al estudio, la atención médica de los pacientes con dichas enfermedades tiene un costo cercano a los 26.900 millones de dólares anuales sumando los 12 países comprendidos en el estudio, incluyendo los gastos relacionados con el diagnóstico y atención médica en consultorios, centros de salud públicos y privados.

La ex subsecretaria de Salud Pública y presidenta de la organización Respira Libre, Lidia Amarales explicó a EL DÍNAMO que en los últimos 15 años Chile ha logrado disminuir de un 42% a un 36% la prevalencia del consumo de tabaco en adultos. Mientras que en el consumo juvenil adolescente se logró bajar de un 42% a un 19%.

Amarales sostiene que el alza en el impuesto es una de las principales medidas que se están impulsando para seguir bajando los índices, ya que está comprobado que provoca un impacto en el inicio del consumo de tabaco en los jóvenes. Así como también influye en la prevalencia del consumo en los adolescentes y personas de estratos socioeconómicos más bajos.

“Se han registrado tres reformas tributarias que han aumentado los impuestos. Sin embargo, y pese a que tenemos una carga tributaria alta, el valor del tabaco es aún muy bajo en Chile y si hay un valor bajo significa que los jóvenes tienen más facilidades de acceso al tabaco y a fumar”, argumenta.

La también ex directora del Senda reveló que hace algunos días se reunieron con el ministro de Salud, Enrique Paris, con el fin de plantearle un aumento del impuesto específico del tabaco. Es decir, “se graba de forma igual, no se eleva el precio de la cajetilla sino que del cigarro como tal por unidad, lo que significaría que aquellos que son de menor precio aumentarían su valor”.

Amarales sostiene que un conjunto de políticas públicas que se han ido implementando e impulsando desde el 2006, como la prohibición de fumar en espacios cerrados y eliminar la publicidad, entre otras medidas, ha permitido la baja en la prevalencia del consumo.

Un alto costo en vidas y en atenciones

Las cifras de muertes en el mundo asociadas al consumo de tabaco generan gran alarma, al igual que las que se manejan internamente en nuestro país, en el que anualmente mueren cerca de 20.000 personas, que corresponden solo a fumadores activos.

En un año, y según lo informado por la ex autoridad de Gobierno, se gasta alrededor de 1,2 billones de pesos solo en atenciones de salud. “Esta cifra es sin contar lo que significan las muertes prematuras, licencias médicas, ni el daño al medio ambiente por las colillas de cigarro, ni la carga de los fumadores pasivos como niños que sufren trastornos por el tabaquismo desde su época prenatal”, agrega Amarales.

“Esto es altísimo, es mucho más de lo que recibe el Estado por el impuesto de los cigarros”, explica la ex subsecretaria. El estudio de la IECS expone que los países recaudan una cantidad de impuestos que les permite cubrir -en promedio- el 36% de los gastos que demanda la atención de los problemas de salud atribuibles al tabaquismo.

Consultada sobre si estas medidas aumentan de alguna forma el contrabando de cigarrillos, la presidenta de Respira Libre indica que esa es una especie de campaña que realizan las industrias tabacaleras cada vez que se habla sobre implementar estas políticas públicas.

“Cuando hay un cambio de política con respecto al tabaco, ya sean políticas poblacionales como el Ambiente Libre de Tabaco o como el proyecto de ley que está parado dos años y medio en la comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados -que también fue una estrategia de la industria-, inmediatamente dicen ‘no hagamos nada, porque va a aumentar el contrabando”, complementó la ex subsecretaria.

En ese contexto, aseguró que el nivel de contrabando que acusan las tabacaleras no es el real, ya que se han realizado estudios que aseveran que es “mucho menos de lo que ellos dicen”. Además indicó que hay otros organismos responsables de controlar esto, como aduanas, las policías, quienes siguen haciendo un trabajo efectivo.

Una demanda inelástica

Roberto Contreras, economista de la UTEM, concordó en algunos puntos con la ex autoridad de Salud, pero discrepó respecto a que las personas prefieran consumir cigarrillos con precios más económicos y sobre el aumento del contrabando.

“El mercado de los cigarrillos, así como el de los alcoholes, presentan una demanda que es relativamente inelástica. O sea, insensible a la variación en el precio, porque hay problema de adicción que hace que las personas igual necesiten seguir consumiendo”,  acotó Contreras.

El experto advirtió que la última alza a los tabacos sí significó un aumento en el contrabando, por lo que alertó que si un país toma de forma aislada y particular la decisión de elevar el precio, “en realidad es un mayor incentivo al contrabando”.

En concreto, plantea que al limitar con países que tienen precios más bajos es más difícil evitar que las personas se inclinen por comprar cigarrillos más baratos traídos desde estos lugares.

“Se empieza a ejecutar un mercado paralelo o mercado negro que hace que la recaudación tributaria por este concepto en vez de incrementar se disminuya, si no tenemos un efectivo control respecto y leyes que permitan restringir el ingreso desde países vecinos”, puntualizó.

“Se produce un efecto de sustitución (…) cuando se ve fuertemente afectado el presupuesto familiar, podrían trasladarse a marcas que son más económicas, pero en realidad gran parte se inclina por el consumo de productos importados por la vía del mercado negro”, ejemplifica Contreras.

El economista afirmó que si se trabaja en una estrategia regional en la que los países, de manera coordinada, decidan incrementar los impuestos y tener precios similares en los cigarrillos, efectivamente se podría tener un efecto positivo en términos de recaudación. 

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