“No soy narcotraficante, solo una mamá desesperada”: relato de reclusa retrata realidad de las cárceles de mujeres

Carlos Mora Jano, defensor regional metropolitano norte, a través de una carta al director de El Mercurio, hizo mención a esta realidad.

"No soy narco, solo una mamá desesperada": relato de reclusa retrata realidad de cárceles de mujeres
"No soy narco, solo una mamá desesperada": relato de reclusa retrata realidad de cárceles de mujeres

Las palabras de Nelly León, capellana del Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín, quien le dijo al Papa durante su visita que “en Chile se encarcela la pobreza”, siguen teniendo eco.

Carlos Mora Jano, defensor regional metropolitano norte, a través de una carta al director de El Mercurio, hizo mención a esta realidad que viven cientos de mujeres en Chile citando, precisamente, un cuento escrito por una reclusa:

“Fue el incendio de la casa de una vecina. Ya no pude con el terror de que los próximos niños calcinados fueran los míos, por estar encerrados en la casa mientras salía a trabajar. Cuando empecé a vender marihuana en mi casa, mi hijo de 6 años pudo ir a la escuela y ya no tuvo que quedarse cuidando a sus hermanitos. Yo pude estar con ellos, darles su comida, jugar y regalonear. Mi defensor me entendió, pero el juez no. Estoy presa y a mis niños se los llevaron a un centro. No soy narcotraficante, solo una mamá desesperada”.

Este cuento -dice Mora en su carta-, titulado “Madre sola busca” fue finalista del concurso Defensoría en 100 Palabras, “refleja bien la tragedia de cientos de mujeres pobres jefas de hogar y privadas de libertad por vender drogas para mantener a sus hijos”.

“Esta realidad es especialmente dramática en las mujeres pobres que deben dar techo, alimentar y cuidar solas a varios niños pequeños, a las que se les presenta como solución vender marihuana en su casa”, agrega el defensor metropolitano, mencionando además que muchos de los hijos de estas mujeres terminan en centros del Sename.

“Si sabemos que cada persona encarcelada cuesta al Estado cerca de 700 mil pesos al mes, cabe pensar si esas mujeres tendrían la necesidad de caer en el mundo del delito si hubiera una política de prevención directa con montos similares a los que se aplican en la represión de los ilícitos”, concluye.

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