Carlos Peña y designación de Blanco en el CDE: “Una lealtad política más que una selección por méritos”

El rector de la UDP cuestionó la decisión de la Presidenta Bachelet afirmando que consideró más los intereses de “quienes le sirvieron de apoyo para alcanzar el poder” por sobre aquellos “que emanan de la índole de las instituciones”.

Carlos Peña y designación de Blanco en el CDE: “Una lealtad política más que una selección por méritos”
Por:  El Dínamo

Siguen los coletazos tras el nombramiento de Javiera Blanco como consejera del Consejo De Defensa del Estado. Esta vez fue Carlos Peña, rector de la Universidad Diego Portales, quien en su habitual columna en El Mercurio, abordó la designación que realizó Michelle Bachelet durante la semana y que ha causado polémica en todos los sectores políticos.

En la publicación, el académico cuestionó la decisión de la mandataria argumentando que “nadie ha discutido que al designar a Blanco ella hizo uso de una prerrogativa que le pertenecía. Lo que se cuestiona -habría que decirle a la Presidenta- es si ella empleó correctamente esa facultad, si la usó como una facultad de índole pública o si, en cambio, lo hizo como si fuera una atribución privada, algo que le perteneciera solo a su personal discernimiento”.

En ese sentido, Peña sostiene que el “el Consejo de Defensa del Estado es un órgano imparcial, cuyos miembros deben poseer alta calificación técnica y cuyo cliente final no es el gobierno de turno, sino los intereses del Estado”.

“La pregunta entonces que cabe plantear es si acaso la designación de un miembro del equipo político de la Presidenta, entre cuyas abundantes virtudes no se cuentan las propias del jurista, una persona que es de su entera confianza y que posee total convergencia con su propio punto de vista, es la designación más razonable atendida la índole y las funciones públicas del Consejo, o si, en cambio, parece objetivamente una designación partisana, motivada más bien por consideraciones privadas como, por ejemplo, la de retribuir servicios gubernamentales y adhesión política”, sentenció.

De esta manera, concluye que la llegada de Blanco al CDE “constituye una designación partisana, aparece como una retribución a una lealtad política más que una selección por méritos de esos que la índole del Consejo de Defensa del Estado exige” y que Bachelet consideró más los intereses de “quienes le sirvieron de apoyo para alcanzar el poder” por sobre aquellos “que emanan de la índole de las instituciones”.

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