Daniel Jadue, alcalde de Recoleta: “No gasto casi nada de plata, no fumo, no tomo y no salgo”

El año pasado la comuna resaltó por un proyecto que rompió con el sistema de compra en farmacias de cadena e instaló el concepto "popular". La autoridad que lo lideró contó sobre sus inicios en política y sus secretos más íntimos.

Por:  El Dínamo

Cada vez que tiene que brindar hace como que toma, pero en realidad no bebe nada. Daniel Jadue, como alcalde de Recoleta, se enfrenta a cócteles a menudo: en inauguraciones, en encuentros partidarios, en situaciones de gobierno. Pero el edil aseguró que nunca ha tomado alcohol y que sus cercanos más de una vez han tratado de curarlo.

“Una vez mis amigos me amarraron a una silla y me dieron ponche de una garrafa de cinco litros en Tongoy. No me acuerdo de nada más. Eso fue cuando salí de cuarto medio, pero nunca he tomado mi primer trago por gusto. No he tomado vino ni cerveza. Nunca he fumado tampoco. Cuando voy a cocteles y tengo que ser el primero en brindar, porque soy la autoridad, hago como que tomo. Hace un par de años, la que entonces era mi pareja me dijo que esto no podía ser así. Me dijo un día: hoy día te voy a curar. Llegamos a la casa y me dio un vaso de vino. Hasta ahí no más llegué”, contó en el Manifiesto de La Tercera.

Incluso, Daniel Jadue dijo que es una persona austera. Y que debido a eso no tiene mayores gastos. “Tengo camisas que tienen hasta 15 años. En la municipalidad me retan a cada rato para que me compre zapatos. Soy el gallo menos preocupado de la facha, porque no soy vanidoso, soy un desastre (…) Uso guayaberas, porque son lo más cómodo y lo que menos calor me da. Trato de eliminar esas complejidades de la vida. No gasto casi nada de plata.Como no fumo, no tomo y no salgo, sólo gasto en libros y en música. También soy bastante responsable y ayudo a mi familia en lo que puedo”.

Su aspiración sacerdotal

Jadue milita en el Partido Comunista desde que tenía 12 años. Pero antes de eso, el edil de Recoleta quiso ser sacerdote. Sin embargo, al ver al cura Raúl Hasbún hablando en los medios en favor de la dictadura de Pinochet le produjo una enorme contradicción.

“Yo veía lo que pasaba en mi país y no podía entender que la Iglesia Católica se prestara para sostener a un comunicador público que legitimaba las violaciones a los derechos humanos (…) Eso a cualquier persona relativamente consistente le generaba inmediatamente un quiebre”, dijo.

Luego de ese sueño, conoció el comunismo, pese a que su padre era de derecha y un acérrimo defensor de Augusto Pinochet. “Una vez, estando ya distanciados por la separación temprana que sufrió con mi mamá, me llamó para exigirme que me retirara de la política. Le dije que no había ninguna posibilidad. Él ya no tenía ningún ascendiente sobre ninguna de las decisiones yo pudiera tomar”, recordó.

La farmacia popular

“En la Municipalidad de Recoleta somos mucho más que una farmacia popular. Es como esa frase que dice ‘somos más que un rostro bonito'”, comentó el alcalde sobre su proyecto estrella y que desplazó el sistema de compras en farmacias populares. Al menos así pasó en Recoleta.

Y de paso abrió toda  una discusión entorno al negocio de los laboratorios farmacéuticos y los precios -exageradamente elevados- de los medicamentos. “El trabajo previo fue en secreto y duró mucho tiempo, para evitar que se filtrara y sufriera un boicot. Sabíamos que iba a generar impacto, pero nunca pensamos que iba a ser tanto como para dar vuelta el sistema completo ni que iba a tener a la derecha en bancarrota pidiéndole al Estado que interviniera el mercado”, comentó el alcalde comunista.

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