Denunciantes de Maristas acusan a rector del Instituto Alonso de Ercilla de ser “cómplice” de abusos sexuales

Para Jorge Franco y Jaime Concha, el rol que tuvo el hermano Jesús Pérez fue lo "que a uno lo fracturó, lo paralizó, lo dañó".

Denunciantes acusan a rector del Instituto Alonso de Ercilla de ser "cómplice" de abusos
Denunciantes acusan a rector del Instituto Alonso de Ercilla de ser "cómplice" de abusos

Dos ex alumnos del Instituto Alonso de Ercilla que denunciaron ser víctimas de abusos sexuales de parte de miembros de la Congregación Marista, Jaime Concha y Jorge Franco, acusaron al rector del establecimiento, el hermano Jesús Pérez, de ser “cómplice” de los vejámenes ocurridos en los años ’70.

“Cuando supe que Jesús Pérez era el director del colegio (fue designado en 2016), planteé mi desconfianza de que él estuviera ahí dirigiéndolo, por lo que yo recordaba de las situaciones”, señaló Concha a Emol, agregando que “el tema es que el rol que tuvo él tiene que ver con uno de cómplice de estas situaciones, porque si él nos llevaba a un determinado lugar donde estaban sacerdotes que nos iban a abusar, es porque estaba confabulado con ellos”.

Particularmente, Concha recuerda un episodio en particular ocurrido en 1978, con apenas 15 años, junto a Franco y otros compañeros, fueron llamados por el hermano Pérez, quien en ese entonces era miembro de la Pastoral, para realizarse un “examen vocacional” con dos sacerdotes diocesanos.

“Yo estaba esperando entrar a esa oficina, porque nos estaba haciendo pasar el hermano Jesús Pérez, (y nos decía) que nos desnudáramos, nos pusiéramos una túnica tipo acólito para ir entrando de a uno“, relató. “Entró primero Jorge Franco, y empezaron a hablarle y tocarle los genitales. Entonces, arrancó de esa sala, vimos en su cara que algo malo había pasado, nos volvimos a poner nuestra ropa de escolar y nos arrancamos de ese lugar”.

En eso, cuestionó: “¿Qué hacían sacerdotes a esa hora allí y coordinados con Jesús Pérez? Nosotros, ahora como adultos, lo interpretamos claramente como una confabulación para que nos abusaran“. Además, Pérez sostuvo que “desde la Pastoral (del colegio) nos llevaba a retiros de fines de semana donde estaban estos sacerdotes diocesanos, y en esos retiros también fuimos expuestos a otras situaciones”. El rol que habría tenido Pérez de facilitar las situaciones de abuso para los sacerdotes que llegaban al Alonso de Ercilla a fue lo “que a uno lo fracturó, lo paralizó, lo dañó”.

Por su parte, Jorge Franco recordó que llegó al Instituto Alonso de Ercilla becado desde el Colegio San Antonio gracias al hermano Pérez, en los ’70. Pese a que en un principio se destacó por su desempeño académico y su activa participación en diferentes actividades, con el tiempo comenzó a bajar las notas hasta repetir de curso. Sin embargo, Pérez “insistía en que participara de los encuentros”.

Yo silencié los abusos por miedo, por vergüenza. El prestigio que había ganado en el colegio siendo líder, llegué a ser presidente de la zona centro de los colegios católicos, me mantenía muy cercano a muchas actividades de la Pastoral”, indicó.

Respecto a su nuevo puesto como rector del instituto, Franco afirmó que “es sospechoso. Pérez, conocedor de esto, no debería ser la persona indicada para dirigir el Alonso de Ercilla. Ya existe una sospecha y, por mínima que sea y por la transparencia y el respeto que merecen los apoderados y los alumnos, debería ser otra persona la que ejerza el cargo hasta que se esclarezca esto”.

Concha complementa: “Lo lógico sería que él (Jesús Pérez) diera un paso al costado o que las autoridades de la congregación le pidieran dar un paso al costado, para colaborar con la justicia“.

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