El perdón más esperado de la prensa egipcia

El recién designado director del periódico egipcio "Al Ahram", Labib al Sibai, ha pedido disculpas por la cobertura informativa que hizo el diario, el principal del país, durante la revolución egipcia que desembocó en la renuncia del presidente Hosni Mubarak.Según recoge la página web de este rotativo estatal, Labib aseguró que durante las protestas, que se extendieron entre el día 25 de enero y el 11 de febrero, el rotativo "perdió la conexión con el lector".

Por:  Macarena Lescornez

El recién designado director del periódico egipcio “Al Ahram”, Labib al Sibai, ha pedido disculpas por la cobertura informativa que hizo el diario, el principal del país, durante la revolución egipcia que desembocó en la renuncia del presidente Hosni Mubarak.

Según recoge la página web de este rotativo estatal, Labib aseguró que durante las protestas, que se extendieron entre el día 25 de enero y el 11 de febrero, el rotativo “perdió la conexión con el lector”.

Labib fue designado director de este medio el pasado día 30 de marzo, cuando la junta militar que gobierna el país desde la renuncia de Mubarak nombró nuevos responsables al mando de los medios escritos estatales y de la agencia MENA, donde se mantenían los directores nombrados durante el régimen anterior.

En una entrevista ofrecida a la edición “online” del “Al Ahram”, Labib subrayó que no sólo no tuvo ninguna responsabilidad en la cobertura de las protesta populares, sino que la dirección no le había permitido escribir durante esos días.

No obstante, quiso disculparse ante “los jóvenes de la revolución” y hacer hincapié en que su diario es “la conciencia del país y del pueblo en los medios”.

El cambio a la cabeza de los medios estatales fue justificada en su día por el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas como una medida tomada “en el marco de la reestructuración de la prensa en concordancia con el espíritu de cambio y en respuesta a los requerimientos de la etapa que vive Egipto”.

Además del “Al Ahram” fueron designados nuevos directores en los diarios “Al Ajbar” y “Al Gumhuriya”; los semanarios “Rosa Yusef”, “October” y “Ajer el Saa”; la agencia MENA; y las editoriales “Al Tahrir” y “Al Hilal”.

La cobertura de todos estos medios fue duramente criticada por su parcialidad por grupos opositores y distintas organizaciones no gubernamentales. Incluso un centro cultural cairota, Darb 1718, dedicó una exposición a las primeras páginas del rotativo “Al Ahram”, antes, durante y después de la revolución, para criticar su trabajo.

En las cabeceras del diario queda claramente patente como el partidismo gubernamental mostrado durante las protestas se convertía a partir del 11 de febrero en un apoyo incondicional al nuevo status quo que incluyó una crítica despiadada a las figuras de un régimen que hasta entonces había defendido y justificado. 

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