La incertidumbre política y su relación con los mercados

Como en todo lo relativo a los mercados financieros, la correspondencia entre causas y efectos responden a complejas interrelaciones que no pueden ser capturadas por conclusiones lineales.

La incertidumbre política y su relación con los mercados
La incertidumbre política y su relación con los mercados
Por:  Andrés Vicencio, gerente de Asset Allocation de LarrainVial Asset Management

Durante estos últimos días estuvimos viviendo distintos eventos políticos que deberían marcar el desempeño de los mercados financieros: el plebiscito constitucional en nuestro país (realizado el domingo 25 de octubre) y la elección presidencial en EE.UU. (martes 3 de noviembre). Independiente de los resultados que arrojaron estos, una percepción negativa de ellos por parte del mercado tendrá impactos en los activos financieros y eso, sin duda, afectará los ahorros invertidos en instrumentos tales como acciones, bonos, fondos mutuos, etc.

Lo descrito es interesante porque en los últimos años este tipo de eventos (y la incertidumbre que generan entre los inversionistas) ha provocado especiales movimientos en el precio de los activos, pero al mirar en retrospectiva, no significa necesariamente que el nivel de precio de los activos es peor hoy a lo experimentado antes de cualquier evento político (antes de las elecciones presidenciales en EE.UU. el S&P 500 se encontraba en niveles cercanos a los 2.100 puntos; hoy se acerca a los 3.500 puntos). También es necesario mencionar que años atrás estos hechos eran considerados simplemente como algo anecdótico y, en el mejor -o el peor- de los casos, como “correcciones de corto plazo”, pero hoy son considerados un elemento importante al analizar el comportamiento de los mercados.

¿Qué es la incertidumbre política?

La incertidumbre política es una idea amplia y algo difusa. Aunque no hay datos suficientes, es probable que muchos relacionen esta idea exclusivamente con el “espíritu de cambio” que prometen las elecciones presidenciales, para bien o para mal; sin embargo, ese tipo de eventos no completa lo que se desea transmitir con incertidumbre política. Kelly et al (2016) menciona que para la crisis financiera de 2008 hubo mucha incertidumbre política en torno a la aprobación o no de los programas de rescate que debía implementar el gobierno y/o banco central (Reserva Federal) para rescatar al sistema bancario, principalmente, de la crisis originada por hipotecas.

Un intento de caracterizar de mejor manera este concepto es adjetivarlo. Por ejemplo, incertidumbre de política monetaria o de política fiscal, etc. La crisis de deuda de Europa entre 2012-2014 provocó un nivel de incertidumbre política fiscal más elevado en el mercado del que se había observado en los meses previos.

Aunque nos parezca que en los últimos años la incertidumbre política se ha incrementado, hay que tener presente que esta ha existido desde siempre (por ejemplo, el periodo de guerra fría se caracterizó por la mayor tensión en la relación entre EE.UU. y Rusia y eso, a su vez, provocó mayor incertidumbre política). Chile no escapa a estos acontecimientos, y como muestra el gráfico 1, todos los meses hay eventos que, en mayor o menor grado, condicionan este indicador. Tal como ilustra el gráfico, en los últimos años el nivel es mayor en términos comparables.

GRÁFICO 1: Índices de incertidumbre política (EPU) y económica (IEC) para Chile
(En nivel, datos mensuales a septiembre de 2020).
Fuente: Clapes UC.

Si bien, hoy existen índices similares para varios países y/o regiones, la relación con los mercados financieros es aún difusa y la investigación por consensuar un canal de transmisión está en constante desarrollo. Respuestas a interrogantes como qué sectores comprar o qué sectores vender escapan de los modelos formales de premio por riesgo (risk premium) y subyacen más bien en la expectativa económica en un determinado plazo que genera cierta tendencia política.

¿Qué relación tiene con los mercados?

En la última década algunos trabajos han aportado evidencia empírica para testear el impacto de la incertidumbre política en el premio por riesgo de los activos tradicionales. Por otro lado, un trabajo interesante es el de Pástor & Veronesi (2013), quienes proponen un modelo en el cual el cambio en el precio de las acciones está conducido por tres canales significativos: (1) shocks económicos, (2) shocks específicos a las empresas, y (3) shocks de incertidumbre política. Según los resultados de los autores, el precio de las acciones se vuelve más volátil y más correlacionado en tiempos donde la incertidumbre (política) se incrementa.

Kelly et al (2016) confirman los hallazgos previos y extienden estas conclusiones con dos importantes tesis: el nivel de incertidumbre es aún mayor en (1) momentos de debilidad económica y (2) cuando el resultado electoral, medido a través de las encuestas, es incierto.

Si bien, la evidencia empírica confirma los hallazgos mencionados en varios mercados accionarios y en torno a varios tipos de eventos -incluso en renta fija, como lo muestra el trabajo de Gao & Qi (2013)-, el canal de transmisión es difuso. En esta línea el trabajo de Goodell et al (2020) postula algunos canales interesantes (es decir, cómo la incertidumbre política afecta la incertidumbre financiera), quizás la conclusión más interesante que podemos extraer es que hay un vínculo significativo en cómo la percepción negativa de un cambio de reglas del juego parece generar un efecto aún mayor en los mercados financieros.

La tesis anterior podría extenderse y no parecería raro plantear la hipótesis que si el cambio de reglas del juego hace que el marco económico empeore, la solvencia de las compañías y el desarrollo de sus negocios se debilitará y ello llevará a un menor retorno esperado y, por tanto, caída en el precio de las acciones. Por otro lado, también sería plausible postular que ese deterioro económico conducirá a un debilitamiento de las finanzas públicas y un incremento en el riesgo país. Ambas hipótesis nos llevan a un deterioro en el precio de los activos.

Sin embargo, ninguna de las dos hipótesis anteriores está demostrada. Como en todo lo relativo a los mercados financieros, la correspondencia entre causas y efectos responden a complejas interrelaciones que no pueden ser capturadas por conclusiones lineales.

¿Cuál es la situación en Chile?

Desde octubre de 2019 hemos presenciado en los mercados mayor volatilidad, aunque no es posible determinar qué porcentaje de esa mayor volatilidad responde a la pandemia (y la situación global de los mercados) y qué porcentaje es interno y generado por los eventos políticos que estamos atravesando. De hecho, una hipótesis plausible es que un nivel de volatilidad (agregado) elevado sea parte de la nueva normalidad.

El gráfico 2 confirma esta percepción de mayor volatilidad (o incertidumbre) para clases de activos generales: renta fija local (en distintas duraciones), renta fija internacional, renta variable local e internacional. He dividido en el gráfico momentos pre y post 18/octubre/2019. Como se observa, hay un mayor nivel de volatilidad en clases de activos particularmente sensibles al riesgo (como por ejemplo, la renta fija de mayor duración).

GRÁFICO 2: Volatilidad para clases de activos seleccionadas
(En porcentaje. En base a promedios móviles trimestrales de retornos diarios, en pesos chilenos).
*RFL: renta fija local.
Fuente: LVAM con datos de bloomberg, periodo 2002-2020

¿Qué podemos hacer en este escenario?

Ante un escenario incierto, la respuesta “natural” es diversificar las inversiones. Los fondos balanceados ofrecen precisamente eso, aunque en mi opinión la respuesta es un poco más profunda que aquello. La experiencia de la pandemia nos dejó varias enseñanzas. Una de ellas, a mi juicio, es que muchas veces la necesidad de financiamiento está muy relacionada con la volatilidad que genera la incertidumbre respecto a las condiciones económicas futuras.

Al elegir varios instrumentos de distinto origen se busca aminorar los impactos negativos que podría generar la incertidumbre y, en concreto la incertidumbre política.

Los modelos tradicionales no permiten establecer con claridad cuál es la dirección que tomará algún mercado (o varios) en relación a la incertidumbre política, por lo que la diversificación de inversiones brota como una sugerencia efectiva para reducir los efectos de estos acontecimientos. El inversionista, independiente de su perfil de riesgo, debería ser consciente que estos eventos producirán un mayor movimiento de precios, lo que necesariamente no es un mal augurio para su inversión.

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