La muerte del Bacheletismo y la llegada de Jorge Burgos: el ministro "bisagra" entre la vieja guardia y la Nueva Mayoría

Es conocido en el mundo político como una figura respetada transversalmente y que tiende puentes en distintos sectores. El nuevo ministro del Interior -quien ejercía como ministro de Defensa hasta antes del cambio de Gabinete- saltó a la primera línea del Gobierno teniendo un amplio conocimiento del Congreso, los partidos y de la cartera que lidera ahora. Dicen que es "leal" a la Presidenta, pero rápidamente advierten que no es "incondicional", dado que, en política, siempre ha actuado con cierta autonomía.

Por:  Consuelo Olguín

Fue el primer ministro en asumir su nuevo rol en el esperado cambio de gabinete. Días antes, incluso meses, una idea tomaba fuerza en las conversaciones entre políticos: que Jorge Burgos (DC) dejaría el ministerio de Defensa para jugar un rol más preponderante en La Moneda. Lo que finalmente se selló esta mañana en el salón Montt Varas de Palacio, lugar donde Burgos dio un cordial abrazo a quien fuera su antecesor, Rodrigo Peñailillo (PPD), el “hijo político” de Bachelet, quien ahora dejaba el Gobierno en medio de cuestionamientos a su conducción política y le despejaba el camino a Burgos para asumir el mando del Ministerio del Interior.

“Tender puentes”

Y pese a que estaba “cómodo” en Defensa, como el mismo lo reconoció, su llegada a Interior no fue al azar. “El país necesita ministros que dialoguemos, que tomemos decisiones (…) el desafío es lograr grandes acuerdos”, fueron sus primeras palabras una vez asumido. Palabras que develaron el rol que jugará en este “segundo tiempo” de La Moneda: tender puentes con distintos sectores políticos. Algo que dentro de la Nueva Mayoría tildaron como una suerte de “bisagra entre lo que fue la Concertación y lo que es ahora la Nueva Mayoría, tender puentes entre ambos para cumplir con el programa de Gobierno”. 

Sobre dicho nombramiento el diputado DC Matías Walker plantea que “es un reconocimiento a una persona que es respetada transversalmente en el escenario político que tiene una gran capacidad para gestionar acuerdos”. Mientras, para el presidente de ese partido, Jorge Pizarro, con este cambio, “lo que se va a requerir es mucha coordinación, mucho diálogo político, mucha capacidad de acuerdo con otras fuerzas, con la oposición y de trabajo previo con la Nueva Mayoría”. Trabajo para el que Jorge Burgos estaría altamente calificado.

En la Concertación y en la Nueva Mayoría

Su competencia para liderar Interior viene desde 1990. Ese año, en el primer gobierno tras el retorno de la democracia, Burgos fue jefe de gabinete de Enrique Krauss, ministro del Interior durante el gobierno de Aylwin. Ese fue solo el inicio. Años después, el abogado de la Universidad de Chile fue subsecretario de Guerra bajo el mandato de Eduardo Frei, embajador en Ecuador y en 2000 nuevamente llegó a Interior. Esta vez como subsecretario de la cartera, en el gobierno de Lagos.

Una figura DC que lo conoce desde los tiempos de la Concertación dice que Burgos “tiene la condición de ser de la vieja guardia, pero de los que fueron jóvenes de la vieja guardia. Su nombre aparece como una figura más nueva al equipo más tradicional de la Concertación”, esto en comparación a nombres como Jorge Insulza, José Antonio Viera-Gallo y Genaro Arriagada, sobre quienes se especulaba su regreso a la primera línea de la política nacional.

Y aunque sus lazos con la Concertación resulta indiscutible para muchos, lo cierto es que Jorge Burgos no se quedó anclado al pasado. En 2001 fue electo diputado, cargo que ejerció hasta 2013. Desde esa esfera se encargó de formar relaciones con otros partidos como el PS y el PPD y cultivó una cordial relación con la derecha.

Burgos también decidió formar parte del comando para impulsar la candidatura presidencial de Bachelet y trazar los lineamiento de lo que sería después la Nueva Mayoría. De hecho, es tal su apertura que cuando el diputado de Revolución Democrática (RD) Giorgio Jackson ganó las elecciones fue a conversar con Burgos, a pedirle consejo sobre política, ello dado que los hijos de Burgos participan activamente en dicho movimiento.

Una figura autónoma

Desde el ministerio del Interior, quienes lo conocen, señalan que “es una persona con independencia política. Peñailillo, Elizalde, Arenas, son personas de la absoluta confianza de Bachelet como ejecutores de decisiones presidenciales. Burgos es distinto, es un actor con opinión propia. Es leal, pero no incondicional”, a diferencia de los ministros salientes.

Un ejemplo de su autonomía se demostró en el denominado Carmengate, en 1988. En el polémico caso de la DC, se descubrió la supuesta adulteración de padrones en las primarias presidenciales de ese partido en favor de Patricio Aylwin y en desmedro de Gabriel Valdés, quien había sido la mayor figura visible de la DC durante la dictadura. Jorge Burgos fue quien descubrió y denunció el hecho, al cual dejó de referirse públicamente. Y pese a que Burgos era cercano a Gabriel Valdés llegó a trabajar al gobierno de Aylwin sin ser “aylwinista”.

Otro punto revelador fue que, aun cuando formó parte de la directiva de Ignacio Walker -con quien mantiene un estrecho vínculo desde los tiempos en el colegio San Ignacio, donde fueron compañeros de curso- también es cercano a Jorge Pizarro, quien representaba al sector disidente de la conducción de Walker y que ahora es el timonel del partido. El ex subsecretario Jorge Correa Sutil y uno de los más cercanos de Bachelet, el abogado Carlos Mackenney, forman parte de su círculo de amigos, y una muy buena relación mantiene con el ex -y polémico- Contralor, Ramiro Mendoza.

El debilitado “bacheletismo”

La salida de los ex ministros Rodrigo Peñailillo, Álvaro Elizalde y Alberto Arenas del corazón de La Moneda evidenciaron lo que muchos venían palpando: la caída del círculo de hierro de Bachelet. Ese “bacheletismo” que, a juicio del sociólogo Eugenio Guzmán, “está cuestionado hace bastante rato, la caída en la popularidad de ella y el Gobierno obviamente ha afectado a los distintos actores políticos. Si sostienes toda tu fuerza al margen de los partidos sucede que los partidos siguen funcionando y es difícil recuperar la fuerza al interior de ellos”.

A ello se sumaron los nefastos resultados que arrojó la encuesta CEP: un 35% aprobó la gestión de la Presidenta y un 72% advirtió que el gobierno ha actuado con debilidad. Un escenario que cristalizó la animadversión de la gente tras el escándalo del caso Caval, Penta y SQM, lo que desató una crisis que no se veía desde los tiempos de la revolución pingüina, en 2006, dicen en La Moneda.

En el Ministerio del Interior afirman que “los bacheletistas son personas que tienen lealtal personal-afectiva con la Presidenta. En ese sentido, el equipo que llega es bacheletista político, no es bacheletista de amistad personal”. En cambio, ahora, “lo que la Presidenta necesita son personas que le aporten capital político y le aporten energía proveniente de los partidos. Los que dependían de ella como fuente de energía eran personas que le consumían energía más que aportarle”, explica la misma fuente. Rol que el nuevo equipo buscará impulsar y con ello dar vuelta la página de la crisis que tuvo en vilo a la Presidenta Bachelet.

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