Luis Hernán Paúl, el nuevo escudero de Allamand en Defensa

Luis Hernán Paúl  (50) está muy lejos de las lides políticas. Este ingeniero civil, titulado en la Universidad Católica, ha hecho carrera en el mundo de la consultoría financiera. Y con éxito. Al punto que hoy en ese  círculo  es tildado como “el mejor asesor financiero de Chile”, y es considerado un referente en el circuito internacional.

Por:  Vanessa Azócar

Luis Hernán Paúl  (50) está muy lejos de las lides políticas. Este ingeniero civil, titulado en la Universidad Católica, ha hecho carrera en el mundo de la consultoría financiera. Y con éxito. Al punto que hoy en ese  círculo  es tildado como “el mejor asesor financiero de Chile”, y es considerado un referente en el circuito internacional.



Un camino que consolidó en los 90 junto al actual ministro de Economía, Juan Andrés Fontaine, con quien compartía oficina en Fontaine y Paúl Consultores Asociados S.A hasta que este último ingresó al gabinete. Las carreras de ambos han estado tan ligadas que, cuando se evaluaba el nombre de Fontaine  para asumir en Hacienda, el gobierno sondeaba a su amigo para la cartera que ocupa actualmente.



Desde enero pasado, sin embargo, el esposo de la ex vicepresidenta de la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji), Ximena Ossandón, está mucho más cerca de la arena política. Apenas Andrés Allamand aterrizó en el edificio de Villavicencio, dio curso a la tarea de ordenar la casa, puesto que asumió el cargo en medio acusaciones por irregularidades financieras y tuvo que lidiar con una seguidilla de investigaciones de la Contraloría por desórdenes en la cartera y en las Fuerzas Armadas. Por eso, como parte del control de daños fue a tocar  a la puerta de Paúl.



 
Aunque no está contratado por el gobierno, como explican en Defensa, hoy el economista es parte del staff del ministro. Su misión es evaluar la marcha de lo que se conoce como las empresas de la Defensa: ENAER, ASMAR y FAMAE, con el fin de definir nuevas políticas de gobierno corporativo y de gestión financiera para ellas. “Una tarea de largo aliento”, según dice un cercano, “y preliminar”, según fuentes del Ministerio.



Además de Paúl, Allamand fichó al economista Harald Beyer, quien apoya externamente el proyecto de modificación de la Ley Reservada del Cobre, principal fuente de financiamiento de las Fuerzas Armadas. La idea del ministro -y la tarea de Beyer- es alistar la versión final a tiempo para enviarla a trámite en el Parlamento antes del 21 de mayo.



Fiel a su bajo perfil y a las directrices señaladas por Allamand, Paúl evita referirse públicamente a su misión en el Ministerio de Defensa. Así, consultado por El Dínamo, se limitó a señalar que “no podía hablar nada al respecto”.



Un cercano asegura que el aterrizaje de Paúl en el círculo de Allamand responde a un requerimiento profesional, y que está muy lejos de un acercamiento en el plano político: a pesar de la cercanía a RN del clan Ossandón, el ingeniero no tiene  militancia. Y su familia es más bien ligada a la DC.



“El no necesita en ningún caso una pega en el gobierno”, se apresura en afirmar otra fuente cercana a la familia Paúl-Ossandón, señalando su extenso currículum en el mundo privado:  actualmente es director de Salcobrand y Doggis, asesor del directorio de Pesquera Camanchaca y Seguros Interamericana e investigador asociado del CEP. 



También es profesor del ramo Gobiernos Corporativos y Empresas Familiares del Programa de MBA de la Universidad Católica, y ha tenido un cupo en el directorio de Telefónica del Sur, Banco Edwards, Banco HNS, Santander Chile Holding, AFP Bansander y Salmonoil, entre otras empresas. Asimismo, entre sus clientes nacionales destaca el grupo Luksic. “Todas las empresas más importantes del país han recurrido a su consultora en algún momento”, agrega la misma fuente.



Apoyo en la crisis Ossadón


Aunque a nivel profesional Paúl es catalogado -de manera unánime- como un hombre “brillante” y “muy estructurado”, cercanos a él sostienen que, por más “ingenieril” que sea su forma de ser, a la hora de fijar prioridades no duda en poner a su familia por delante.



Con Ximena Ossandón lleva 26 años de matrimonio y  tienen nueve hijos. Es un hincha de los almuerzos dominicales y de invitar a su suegra a su casa todas las semanas. Y en los meses de verano, es frecuente ver al economista junto a su esposa en Zapallar, donde practica tenis regularmente. Tanto, que su hobby le ha dado más popularidad entre los políticos y los parroquianos del balnerario que sus actividades profesionales.



Hasta Zapallar llegó también Paúl con su familia cuando el Presidente Sebastián Piñera decidió marginar a su mujer de la vicepresidencia de la Junji, tras el publicitado impasse en Twitter en el que calificó su sueldo como “reguleque”. Episodio que se sumó a una criticada instalación de una Virgen  en la entrada del edificio de  la repartición y a sus polémicas declaraciones sobre el padre Fernando Karadima, a quien calificó como “un prócer de la Iglesia tentado por el demonio”.



Era casi inevitable que algo de esa atención no recayera en Paúl. Menos cuando habló con El Dínamo en el momento más álgido de la crisis de su señora y cuando se hizo público que su cuñado, Roberto Ossandón, lo llamó para pedirle que “la controlara”. 

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