Moreno, Kast, Benítez, Bulnes… ¿por qué no los conoce nadie?

Las malas noticias que trajo consigo la encuesta Adimark de febrero no sólo incomodaron  al Presidente Sebastián Piñera, que aumentó su desaprobación ciudadana de 46 al 49%. Sino que a ocho de los 21 ministros del gabinete presidencial que ni siquiera llegaron a ser evaluados en sus niveles de apoyo, porque no superaron el 40% de conocimiento entre los encuestados.  

Por:  El Dínamo

Las malas noticias que trajo consigo la encuesta Adimark de febrero no sólo incomodaron  al Presidente Sebastián Piñera, que aumentó su desaprobación ciudadana de 46 al 49%. Sino que a ocho de los 21 ministros del gabinete presidencial que ni siquiera llegaron a ser evaluados en sus niveles de apoyo, porque no superaron el 40% de conocimiento entre los encuestados.  

 

Pese a sus esfuerzos comunicacionales, el titular de Mideplan Felipe Kast llegó sólo al 36% de conocimiento, al igual que sus pares Carolina Schmidt del Sernam (37%), Hernán de Solminihac de OO.PP. (36%), Catalina Parot de Bienes Nacionales (33%), Felipe Bulnes de Justicia (31), Alfredo Moreno de Relaciones Exteriores (31%), José Antonio Galinea de Agricultura (30%) y  María Ignacia Benítez del recién estrenado ministerio del Medio Ambiente, que sólo llega a un escuálido 19%. Todos superados, por ejemplo, por el recién asumido ministro de Transportes, Pedro Pablo Errázuriz quien rápidamente alcanzó un 40% y eso que hasta el 16 de enero cuando reemplazó a Felipe Morandé era un completo desconocido para la opinión pública.

 

¿Por qué nadie los conoce? ¿Qué está fallando? ¿Qué explica que no logren superar la barrera del 40%? Aquí algunas explicaciones.

  


Para el responsable de la encuesta, Roberto Méndez, el problema se basa en que estos ministros “no han sido capaces de levantar banderas claras e identificables en la ciudadanía”. El líder de Adimark pone como ejemplo el caso de la Ministra de Vivienda, Magdalena Matte, a quien antes de encargársele la reconstrucción “era muy poco conocida, y hoy cuenta con un 70% de conocimiento”. 

 


Consultado por el paradójico caso del Ministro de Planificación, Felipe Kast, que ha intentado tener una mayor exposición pública con pautas de prensa constantes y temas de gran interés en año de reconstrucción,  el experto asegura que se trata de “un misterio que cuesta explicar”. El analista piensa que el secretario de Estado “no ha sabido tomar un proyecto reconocible y sacarlo adelante”.  Por lo mismo, luego del anuncio de extensión del postnatal, la ministra del Sernam, Carolina Schmith, que hoy tiene un 37% de conocimiento, “debiera tener una fuerte alza en la próxima medición”, aunque Mendez advierte que “ha tenido competencia” en la figuración con  la nueva ministra del Trabajo, Evelyn Matthei.

 

En la misma línea, al analista Alfredo Joignant le cuesta explicarse las razones del desconocimiento de algunos ministros. “Se puede esperar de la ministra Catalina Parot o de María Ignacia Benitez, pero es muy difícil de interpretar lo que ocurre con los otros”, asegura.

 
En contraste, la situación de la cartera de Transporte es catalogada por Mendez como “una sorpresa”. En tan sólo un mes y medio,  Pedro Pablo Errázuriz alcanzó la barrera del 40%, dejando atrás nombres como el del canciller Alfredo Moreno o el del titular de Obras Públicas, Hernán de Solminihac, “veteranos” en el gabinete. 

 


Una explicación diferente tiene el cientista político de la Universidad Central, Marco Moreno. Para él, todo comienza con lo que califica como “presión indebida por parte del Presidente Piñera, que impuso  la obligación de que los ministros gocen todos de un 50% de conocimiento, de no lograrlo prácticamente se tendrían que ir del gabinete”. Para el académico esto generó una “sobrecompetencia de los ministros por aparecer en los medios”, lo que habría saturado a los ciudadanos, obligándolos a elegir tres o cuatro nombres. 

 


El problema, según Moreno, es que esta presión termina por obligar a los ministros a figurar “no porque hagan mejor su gestión, sino porque sean más conocidos que no es lo mismo”

 


Nuevamente sale Kast al análisis. “A él lo hemos visto en todas. Un café con Golborne o una actividad en tal o cual municipio, se sobreexpone en temas que no tienen que ver con el giro de su ministerio, terminando por saturar a la gente”. Moreno se atreve a dar un consejo al gabinete: “deben concentrarse más en su labor de gestión sectorial y aparecer cuando tengan algo importante que decir a la opinión pública y así no confundir a la gente”

 


En tanto, como “algo esperable” califica Mauricio Morales, experto del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales, el nivel de conocimiento que tienen estas carteras. Morales asegura que es tradicional que los ministros de Bienes Nacionales, Sernam o Justicia, no sean reconocibles para la gente, pero advierte que los que “se deben preocupar” son el Canciller Moreno y el ministro  Kast.

 

El primero porque se escapa de las carteras más desconocidas, por el contrario “tradicionalemente Relaciones Exteriores ha gozado de alto conocimiento, basta recordar a Alvear o Foxley”. Consultado a qué se debe esta situación, el experto asegura que “el canciller ha tenido una mala  política comunicacional ya que no tiene autonomía en su gestión y es un simple vocero de Piñera”. 

 


El caso del ministro Kast es diferente, su preocupación debiera basarse en que, si bien Mideplan no es una cartera fácilmente identificable, él ha hecho un “gran esfuerzo por estar en los medios, pero no ha tenido respuesta de la gente”. En este caso al ministro “no lo han puesto como una figura central en la superación de la pobreza en las zonas afectadas por el terremoto, ahí hemos visto a la ministra Matte o al ministro Hinzpeter”

 

 

Para Gonzalo Tapia los resultados no debieran sorprender a nadie. Para el  socio y director de estudios de Factor Estratégico, siembre habrá ministros bajo el 40% de conocimiento, “si alguien pretende que Bienes Nacionales tenga gran relevancia está equivocado”. El caso del Canciller no le parece extraño ya que “es un hombre representante del empresariado que es conocido sólo por la élite”. Caso similar al de Kast, quién según Tapia, “parte con un piso muy bajo, pues Mideplan históricamente ha sido desconocido”. 

 

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