Muro de pago del NYT o por qué los diarios no sobrevivirán

Ayer, 28 de marzo, The New York Times levantó su muro de pago. No es el primero que lo hace, pero sí el más esperado. Para los analistas, el éxito de la estrategia de los Sulzberger podría iluminar a la industria sobre cómo salir de la crisis que está enfrentando.

Por:  El Dínamo

Ayer, 28 de marzo, The New York Times levantó su muro de pago. No es el primero que lo hace, pero sí el más esperado. Para los analistas, el éxito de la estrategia de los Sulzberger podría iluminar a la industria sobre cómo salir de la crisis que está enfrentando. Pero en una era en la que los medios pierden sus bases de sustento, la ilusión del NYT (periodismo de excelencia, prestigio, marca valorada y presencia en la web) parece no ser suficiente.

Las cifras son menos ciegas que las palabras o las buenas intenciones. En EE.UU., los ingresos por publicidad (per cápita) de los diarios se han reducido un 63% desde su máximo histórico en 1988. El escenario parece aún peor si se observan los últimos tres años: desde 2007 los ingresos por este concepto han caído un 47%. Los cambios han golpeado a los periódicos en sus principales áreas de ingresos: las suscripciones, la publicidad y los clasificados. Estos últimos han disminuido un 92% en una década.

¿De qué sirve que la mayoría de los contenidos que circulan por el ecosistema de la web tengan su origen en los medios tradicionales, especialmente en los diarios? A estas alturas parece una anécdota: los productores de noticias dependen cada día más de redes independientes para distribuir sus avisos. Y de agregadores como Google y de medios sociales como Facebook para sumar más audiencia. El NYT, por ejemplo, debe ya su tráfico en un 15% a Google y un 4% a Facebook. Si a esto le sumamos el crecimiento de las plataformas móviles (dominadas por Apple y su sistema de suscripción casi sin contrapeso), probablemente en muy pocos años la distribución tampoco estará bajo control de los diarios.

Por supuesto, y por si esto fuera poco, las audiencias ya no son las mismas. Sólo en EE.UU., un 47% de sus ciudadanos recibe noticias vía móvil. Y muchos otros dejaron de pagar por una suscripción al periódico impreso.

Hace una semana Bill Keller, director de NYT, la emprendió contra The Huffington Post, representando en su éxito todas las debilidades que él ve en los nuevos medios: producción barata y notas absurdas, falta de identidad y profesionalismo y, por supuesto, la “mala costumbre” de llamar agregación al “robo de contenidos“. Más allá de que tenga o no razón Keller (The Huffington Post se alimenta de otros en buena medida), sus palabras -a pesar de lo sensatas que suenan- son más voluntaristas que otra cosa.

¿Es esta la última oportunidad para los diarios? Hay muchas variables para responder con seguridad. Lo que es obvio es que ya no volverán a ser lo que fueron.

Hoy los periódicos (especialmente en los países donde la crisis financiera golpeó más duro) son organizaciones que cada vez se parecen más a los nuevos medios y su mutación en un proceso de aceleración continua y a alta velocidad. Según el informe sobre el Estado de los Medios 2010, el año pasado todas las plataformas de noticias se estancaron o retrocedieron, salvo la web. Que apenas sustituye las pérdidas de las otras áreas del negocio.

El muro de pago del NYT –que en el mejor de los casos espera un potencial de audiencia de 3,6 millones en comparación con los más de 40 millones de visitas únicas que hoy obtiene- obviamente aspira a concentrarse en esa área y generar ingresos que pueden darles un nuevo respiro. El único camino (considerando las aplicaciones para móviles y tabletas) en el medio plazo. La buena noticia es que la publicidad online crece, la mala, que la mayor parte no se va a los productores de noticias, sino a los agregadores… el principal objeto de las críticas de Keller.

Esta columna fue publicada en El País

Andrés Azócar es editor de investigación de TVN, autor del blog Hijodelmedio.com y del libro “Tompkins, el Millonario Verde”. Director ejecutivo del Consejo Editorial de El Dínamo.

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