"Por qué todos aman al Huffington Post si no lo leen", por Andrés Azócar

El Huffington Post, con su fundadora incluida, acaba de pasar a manos de AOL en EE.UU. por US$315 millones y de paso se convirtió en la noticia más comentada en el mundillo de los medios y también en el de la tecnología. La razón no son los 25 millones de usuarios únicos del blog, ni que el 2010 obtuviera por primera vez utilidades, ni la capacidad de viralizar sus contenidos, ni su exitosa estrategia de posicionamiento web, ni su independencia.

Por:  El Dínamo

El Huffington Post, con su fundadora incluida, acaba de pasar a manos de AOL en EE.UU. por US$315 millones y de paso se convirtió en la noticia más comentada en el mundillo de los medios y también en el de la tecnología. La razón no son los 25 millones de usuarios únicos del blog, ni que el 2010 obtuviera por primera vez utilidades, ni la capacidad de viralizar sus contenidos, ni su exitosa estrategia de posicionamiento web, ni su independencia. Nada de eso. La principal razón es que Huffignton Post creó un mundo de fanáticos a su alrededor, todos dispuestos a subir su valor (y precio) y convertirlo en un niño (apenas tiene cinco años) mimado e inmune a las críticas.

En Chile, por supuesto, el amor por el Huffington Post probablemente sea bastante mayor a la lectura que se le dedica. Sin embargo, es recurrentemente citado. Las razones son muchas y casi todas tienen que ver con lo que representa el blog, o lo que quiere representar.

Probablemente haber nacido como un sitio de izquierda liberal (a pesar de que Arianna no siempre lo fue) durante la administración Bush lo catapultó de inmediato como el referente que buscaba parte importante de la población en EE.UU. El Huffington rápidamente se convirtió en la contraparte de la prensa conservadora encabezada por Rupert Murdoch y de otros sitios políticos como Drudge Report y Politico.com, ambos más cercanos a la derecha.

La campaña de Obama nuevamente potenció el trabajo del blog de Arianna. Todo esto, puso de moda al sitio fuera de EE.UU., abriendo el apetito de muchos imitadores. ¿Quién no ha pensado en el Huffington Post local, aunque todo indica que no es imitable?

Otro de los atributos, es que el Huffington mostró al mundo que obtener contenidos baratos y de buena confección era posible sin lucir como un ladrón, la clásica crítica de la industria de medios a los agregadores. Parte importante de entre los 600 a mil artículos que diariamente actualiza el blog provienen de otras fuentes, de los grandes medios. No fueron los primeros en hacerlo, pero fueron los que le dieron más glamour a una acción repetida en la web.

Se calcula que el 90% de los contenidos de los blogs no son propios. Curiosamente, estos sitios de agregación gratuita o barata, son los que mejor posición tienen hoy en los mercados. Mientras la bolsa en EE.UU. castiga las acciones de los grande grupos periodísticos, premia la posición de Facebook (hoy cotizado en más de US$ 50 mil millones) y la venta de Double Click y el Huffington. Es decir, crear un sitio hoy presenta mejores perspectivas que antes y a menor costo. Nunca hay que olvidar la ilusión de hacer un buen negocio…toda una ilusión.

Crear un sitio que sea liberal, atractivo, muy red set y que además sea “barato” de desarrollar es el sueño de todo inversionista. Pero además los medios son poder y si ese “poder” se puede alcanzar sin comprar una imprenta ni un canal de TV, mucho mejor. El Huffington lució otro elemento clave cuando hay que relacionarse con el poder: la independencia.

A todas estas virtudes, hay que sumar además todas las de la web que tiene el Huffington (muy social, mucha habilidad para usar SEO y selectivo a la hora de viralizar) lo que evidentemente cierra el círculo. Hay muchos medios con mayor influencia que este blog, pero eso parece dar casi lo mismo, porque “todos” hablamos del Huffington.

El amor por el blog, a quien los medios nacionales le han dedicado muchas páginas y protagonismo, incluida la visita de Arianna Huffington en diciembre pasado, es muy fácil de explicar. Los medios, a pesar de su crisis financiera, hoy tienen una posición relevante frente a la opinión pública quizás como nunca la han tenido. Y, como suele suceder en este tipo de fenómenos, la gente más informada (o elite) elige cuál será el “objeto de sus deseos”. El escogido fue el Huffington Post.

Andrés Azócar es investigador asociado Escuela de Periodismo UDP. Ex editor de Reportajes de La Tercera, autor del blog Hijodelmedio.com y del libro “Tompkins el Millonario Verde”. Director ejecutivo del Consejo Editorial de El Dínamo.

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