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Start Up Chile: estos son los emprendedores que importó Fontaine

Cuando Juan Andrés Fontaine arribó al Ministerio de Economía, trajo consigo una idea fija: transformar a Chile en el  Silicon Valley del continente. ¿Cómo hacerlo?  Bajo el brazo llevaba lo que cree es la solución: Start Up Chile. 

Por:  El Dínamo

Cuando Juan Andrés Fontaine arribó al Ministerio de Economía, trajo consigo una idea fija: transformar a Chile en el  Silicon Valley del continente. ¿Cómo hacerlo?  Bajo el brazo llevaba lo que cree es la solución: Start Up Chile.

Se trata de un proyecto, hasta ahora piloto, que pretende traer a emprendedores  para que desarrollen sus ideas en nuestro país. El diagnóstico es que en Chile no existen los suficientes innovadores de alto potencial. ¿Dónde ir a buscarlos? El lugar no podía ser otro, Palo Alto en California.

Así, el Gobierno instaló desde el mes de agosto a Diego Alcaíno, uno de los asesores de Fontaine, en Estados Unidos para que comenzara a reclutar a los candidatos. El cebo fueron 40 mil dólares para cada proyecto, que pueden ser gastados en seis meses y una visa de trabajo por un año para cada emprendedor. En total el gobierno desembolsará US$ 1 millón sólo en el programa piloto. El proyecto completo tiene una proyección de gasto al año 2013 de US$ 40 millones.

Hoy son 25 los seleccionados que pretenden desarrollar sus innovaciones en Chile.  Hace cuatro meses empezaron a llegar. Están instalados en distintos puntos de Santiago y en regiones, a la espera de que el gobierno los presente en sociedad formalmente este martes.

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Todos tienen prohibición de hablar con la prensa, como cuenta a El Dínamo el argentino  Javier Pájaro, quien llegó en septiembre a nuestro país. Se enteró del programa a través de un socio costarricense radicado en Silicon Valley. No dudó en postular. “Emprender en Argentina es  muy difícil, es poco transparente”, asegura Pájaros. 

Él, junto a su socio Diego May y el desarrollador Matías Menafra, crearon www.junar.com un sitio que, según cuentan, pretende transformarse en el Google de los datos. “Queremos cerrar la brecha entre la búsqueda de cifras, gráficos, datos duros en general y los usuarios”, cuenta el argentino.  Respecto a su futuro en nuestro país asegura que “el tiempo lo dirá”, pero hasta ahora se encuentra “muy cómodo”.

Matías Menafra destaca la estabilidad política y económica de Chile: 

Son muchas las nuevas ideas. Software para reducir las ineficiencias de los mercados online, guías de lugares turísticos no tradicionales o sitios que prometen resolver la desconfianza que existe en  las iniciativas de comercio exterior, son parte de lo que traen estos jóvenes emprendedores. 

Las críticas
La iniciativa estrella de Fontaine no sólo ha generado aplausos. Hay quienes han levantado la voz y hacen ver sus reparos. 

En los gremios y en un sector de la academia miran con distancia y desconfianza s la forma en que se asignan los recursos del programa y las flexibilidades a la hora de gastar. En contraposición a las exigencias que deben cumplir los emprendedores nacionales.  

Si bien los emprendedores extranjeros  deben rendir sus desembolsos y hay ítemes que deben cumplir, los diseñadores les ofrecieron inéditas garantías para la ejecución de sus iniciativas, como cubrir sus gastos personales durante el periodo que permanezcan en Chile (algunos incluso aterrizaron con sus familias) y amplia libertad para definir la inversión de los recursos asignados. 

Para Roberto Fantuzzi, presidente de Asexma, la idea es “salvaje”, pero asegura que lo justo sería que “tuvieran las mismas exigencias que un emprendedor nacional, ya que a nosotros nos obligan a rendir hasta el ticket de estacionamiento”. 

El  presidente de la Confederación Nacional de la Mediana, Pequeña, Micro Industria, Servicios y Artesanado (Conupia) , Pedro Davis, va más allá y piensa que el programa  definitivamente “tiene  pocas posibilidades de éxito”. El dirigente empresarial cree que “es muy
difícil que un extranjero se interese en el tercer mundo si no es por razones más sociales como las luchas ambientales”, y agrega que tarde o temprano necesitará buscar más financiamiento y el banco no les prestará, porque tienen muy poca historia”. 

Desde el punto de vista académico, el asunto toma un carácter más complejo. Para el profesor de innovación y emprendimiento de la Universidad Adolfo Ibáñez, Inti Núñez, la iniciativa puede ser buena en la teoría, en la práctica puede verse entrampada  ya que “no existen las capacidades locales instaladas”. El profesional cree que  Start Up es un programa con un alto riesgo de fracaso, ya que “mantener  en Chile a emprendedores globales es prácticamente imposible”. 

Distinta opinión tiene Jean Boudeguer, director ejecutivo del proyecto, pues está convencido de que Start Up Chile tendrá éxito. “Ellos vienen a conocer la cultura y a generar conexiones. La idea es que cuando afuera hablen de Chile, se sepa que acá se hacen cosas entretenidas”, explicó  Boudeguer

Frente a las críticas respecto a las diferentes exigencias entre los emprendedores locales y los extranjeros,  Boudeguer asegura que “nosotros no pretendemos que los innovadores locales tengan más trámites, por el contrario,  queremos que sea fácil para todos”.

 
Exitoso o no, lo cierto es que Start Up Chile ya es una realidad. Hoy son 25, pero se pretende llegar a 1.000 para el 2011. Sólo el tiempo dirá si nos transformaremos en “Chilecon Valley”. 

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