Opinión

40 horas: la importancia del cómo

Evidentemente que reducir la jornada laboral es un aporte en cuanto al tiempo que dedican los chilenos a su familia, al descanso o la recreación. El punto radica en la forma en que se logra lo anterior sin afectar fuentes de trabajo.

Se requiere de flexibilidad legal para entender que existen trabajos que por su naturaleza no pueden tener una jornada de este tipo. AGENCIA UNO/ARCHIVO
Se requiere de flexibilidad legal para entender que existen trabajos que por su naturaleza no pueden tener una jornada de este tipo. AGENCIA UNO/ARCHIVO
Por:  Jorge Alessandri

Se aproxima un debate interesante en el Congreso con relación al proyecto de ley que establece una jornada laboral de 40 horas semanales, y creo fundamental para el éxito del proceso legislativo, que las distintas posturas salgan de las trincheras que en ocasiones nubla el debate y no permite proponer la mejor solución.

En este contexto, creo que el punto central radica en la flexibilidad que podemos aportar en la relación entre el empleador y el trabajador. Ante esta premisa, no pocos sectores se oponen a flexibilizar basándose en una supuesta precariedad laboral, cuando la verdad es que lo que termina por ocurrir en los hechos, es el impedimento del trabajador a poder organizarse y convenir con el empleador condiciones de trabajo que se adecúen a sus necesidades producto de la a veces exagerada rigidez con que se legisla en materia laboral.

Dentro de las lecciones que podemos sacar de la pandemia que aún vivimos, una muy importante es ver cómo la relación laboral es capaz de adaptarse a la realidad y de cambiar las condiciones cuando es necesario. Un gran aporte en este sentido fue el proyecto de ley que se aprobó en el Congreso sobre teletrabajo solo meses antes del inicio de la pandemia que, dicho sea de paso, el Frente Amplio votó en contra.

Evidentemente que reducir la jornada laboral es un aporte en cuanto al tiempo que dedican los chilenos a su familia, al descanso o la recreación. El punto radica en la forma en que se logra lo anterior sin afectar fuentes de trabajo. Por lo mismo, me atrevo a proponer los siguientes aspectos a fin de una propuesta así tenga viabilidad.

Mucha gradualidad. Una reforma de esta índole simplemente no tiene ninguna posibilidad de éxito si no es con una gradualidad de al menos 10 años que permita evitar el efecto negativo de una reducción de una jornada laboral, como lo es afectar el emprendimiento. Desde el inicio de la pandemia el emprendimiento y la iniciativa privada en Chile han sido duramente castigados y eso se requiere revertir si queremos aumentar las fuentes de trabajo y los sueldos.

Por otra parte, se requiere de flexibilidad legal para entender que existen trabajos que por su naturaleza no pueden tener una jornada de este tipo. Por lo mismo, es fundamental hacer la distinción respecto de las jornadas de continuidad, es decir aquellos servicios que se mantienen activos permanentemente como lo son los aeropuertos o ciertas industrias en donde una política así sería profundamente nociva.

Un aspecto crítico que debe considerar la clase política en la actualidad es qué tan sostenibles en el tiempo son las políticas públicas que se proponen. En los países serios se legisla con visión de futuro y largo plazo para el fin último por el que fuimos elegidos, que es mejorar la calidad de vida de las personas y no ofrecer políticas públicas populistas que en el mediano plazo terminan afectando a quienes se dice beneficiar.

Jorge Alessandri ,

Diputado por el Distrito 10 °

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