Opinión

45 días de la Convención: luces y sombras

Hoy, a casi 45 días del debut de la Convención, cerca de un 40% votaría en contra si hoy se hiciera la elección. Los chilenos han demostrado que no tienen mucha paciencia y que pueden castigar a quienes han confiado su voto. El mensaje es claro: si la nueva Constitución no se hace bien, no se va a aprobar.

"El llamado a quienes fueron elegidos democráticamente es a hacer la pega y a hacerla bien. A aportar desde su diversidad a construir un Chile mejor". AGENCIA UNO/ARCHIVO
"El llamado a quienes fueron elegidos democráticamente es a hacer la pega y a hacerla bien. A aportar desde su diversidad a construir un Chile mejor". AGENCIA UNO/ARCHIVO
Por:  Erick Rojas

A casi 45 días del debut de la Convención, el balance es de luces y sombras. Justo cuando creíamos que su trabajo comenzaba a tomar forma con la creación y puesta en marcha de la institucionalidad que llevará adelante este proceso, dejando atrás un polémico debut marcado por problemas de instalación, por las detenciones de algunos convencionales y la declaración pública por los “presos de la revuelta”; se produjeron algunas situaciones en los últimos días que ensombrecen el panorama.

Preocupa la decisión de la Comisión de Derechos Humanos de no permitir que el constituyente Jorge Arancibia participe en las audiencias públicas de la instancia. Más allá del personaje, lo inquietante es que ciertos grupos excluyan a quienes no consideran dignos y que, al igual que ellos, cuentan con la legitimidad de haber sido elegidos democráticamente.

Preocupa la exclusión de la frase “de la República de Chile” del articulado general del reglamento de la subcomisión de Estructura y Reglamento, antes de iniciar un análisis profundo de los alcances que tiene eliminar esta frase.

Preocupa la impericia e imprudencia de algunos que aún no entienden que hoy son autoridades responsables con un mandato claro y que deben cumplir en forma diligente, responsable y transparente. Preocupa la relativización de la violencia y su condena, depende de dónde provenga. Y, más que todo, preocupa el clima de polarización que nada contribuye para avanzar en un proceso que requiere diálogo y acuerdos.

Es cierto; en nuestro país hay mucho que mejorar, y la inclusión de aquellos grupos que han estado excluidos es una deuda que la nueva Constitución debe ayudar a saldar. Por lo mismo, la casa de todos debe ser construida por todos y no solo por aquellos que se sienten moralmente superiores, dueños de verdades absolutas, y que están haciendo uso de las mayorías circunstanciales para imponer sus ideas.

El llamado a quienes fueron elegidos democráticamente por una inmensa mayoría de los chilenos es a hacer la pega y a hacerla bien. A aportar desde su diversidad a construir un Chile mejor. A aprovechar el poco tiempo que tienen y a usar bien las herramientas democráticas, abordando cada cambio con juicio experto y con una mirada sistémica y de largo plazo.

Necesitamos reformas profundas, sostenibles, sustentables, inclusivas y equitativas, que mejoren lo que hay, solucionen los problemas, y cuiden los avances conseguidos, por ejemplo, en materia de pobreza y empleo. Hay mucho por mejorar, pero cada cambio se debe hacer con seriedad y responsabilidad.

Hoy, a casi 45 días del debut de la Convención, cerca de un 40% votaría en contra si hoy se hiciera la elección. Los chilenos han demostrado que no tienen mucha paciencia y que pueden castigar, sin ningún problema, a quienes han confiado su voto. El mensaje es claro: si la nueva Constitución no se hace bien, si no convence a la ciudadanía, no se va a aprobar.

Más Noticias

Más Noticias