Opinión

Arriba mujeres

En este día, mi profundo reconocimiento a todas aquellas mujeres trabajadoras, cuidadoras, candidatas, madres, "aperradas", motivadas, cariñosas y solidarias que sacan adelante a sus familias, sus barrios, cuidan a sus enfermos y crían a sus hijos.

"Vamos por un año más de aprendizajes, de resiliencia, de generosidad, de respeto y de empatía. ¡Nunca más sin nosotras!" (Agencia UNO/Archivo)
"Vamos por un año más de aprendizajes, de resiliencia, de generosidad, de respeto y de empatía. ¡Nunca más sin nosotras!" (Agencia UNO/Archivo)
Por:  Geraldine Vives

¡La pandemia nos pegó fuerte! Más fuerte que a los hombres. El informe de la Cepal señala que la participación laboral femenina en Chile cayó en 46,3% producto de la pandemia. Y, ¿cómo no? Si mayoritariamente son las mujeres las que asumen la crianza de sus hijos, el cuidado de adultos mayores, las labores domésticas y varios otros roles de manera simultánea y muchas veces sin retribución económica por ellos.

El contexto epidemiológico llevó a los niños a sus hogares, con estudiantes en “home-school” -al que, por cierto, sólo un grupo privilegiado minoritario de niños, niñas y adolescentes tuvo acceso de calidad- y ¿quien asumió el apoyo en las tareas escolares en el hogar? Principalmente las madres. Los padres “trabajando”, las madres trabajando el doble, triple o más.

El postnatal de emergencia fue tardío en su aprobación, pero al menos les dio un respiro y algo de tranquilidad a las madres, quienes no tuvieron que optar por el cuidado de sus hijos pequeños, o el retorno laboral presencial.

También aumentó dramáticamente la violencia intrafamiliar contra las mujeres, los femicidios no cesaron. Aún así, siguieron apareciendo personas de la esfera pública que se dan el “lujo” de emitir frases como “a las niñas hay que encerrarlas”, aludiendo a la responsabilidad que puede tener una niña de 12 años respecto de una violación. En este aspecto, lo único que ha cambiado es que la condena y rechazo a estas actitudes es prácticamente transversal, enérgica y oportuna. La víctima siempre es víctima, no importa el contexto. Madres y padres de hijos e hijas deben educarlos en respeto por el otro, para que todos y todas puedan vivir libres, seguros y sin temor de ser agredidos.

Nuevamente conmemoramos un 8M en un año con importantes niveles de incertidumbre e inestabilidad. Aunque nos hemos sentido angustiados, todavía hay motivos para tener esperanza en el futuro, en lograr la anhelada inmunidad de rebaño contra el COVID-19 gracias a las vacunas. Este año también tendremos la elección de los constituyentes y seremos el primer país del mundo que cuente con una asamblea constituyente paritaria. Un gran orgullo para Chile, todo el mundo nos estará mirando.

En este día, mi profundo reconocimiento a todas aquellas mujeres trabajadoras, cuidadoras, candidatas, madres, “aperradas”, motivadas, cariñosas y solidarias que sacan adelante a sus familias, sus barrios, cuidan a sus enfermos y crían a sus hijos. Líderes en sus comunidades, generosas y empoderadas.

Vamos por un año más de aprendizajes, de resiliencia, de generosidad, de respeto y de empatía. ¡Nunca más sin nosotras! ¡Arriba mujeres!

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