Opinión

Caso Metrogas: la importancia del mar

Como lección, el caso Metrogas nos permite poner en perspectiva nuevamente la importancia que tiene el mar para nuestro desarrollo social y económico como país y más aún en tiempos de pandemia.

"La Región de Valparaíso es la principal puerta de entrada al país de los combustibles líquidos y gaseosos derivados del petróleo". AGENCIA UNO/ARCHIVO
"La Región de Valparaíso es la principal puerta de entrada al país de los combustibles líquidos y gaseosos derivados del petróleo". AGENCIA UNO/ARCHIVO
Por:  Francisco Orrego

El reciente anuncio de la empresa Metrogas a sus clientes industriales sobre la posibilidad de efectuar cortes en la entrega de gas para sus procesos productivos dentro de los próximos días, y que ha puesto en alerta y generado preocupación en autoridades y clientes industriales, nos permite efectuar algunas reflexiones que exceden lo puramente comercial del caso.

En efecto, debido al retraso en el arribo de un buque gasero al terminal GNL de Quintero, lugar desde donde se almacena y distribuye el Gas Natural Licuado (GNL) a las distintas compañías y el cierre del puerto por marejadas para su descarga, es pertinente -más allá de analizar las causas de esta situación en particular y su potencial daño en los procesos productivos que afectaría-, poner una vez más de relieve la importancia estratégica que tiene el tráfico marítimo y, por ende el mar, para el desarrollo y progreso de nuestro país.

En tal sentido, no existe mejor ejemplo que a contar de marzo de 2020, cuando el Estado de Chile estableció el cierre de las fronteras terrestres, aéreas y marítimas en todo el territorio nacional producto de la pandemia, lo que en el caso marítimo impactó a puertos, terminales, rampas y caletas, pero la actividad marítima no ha cesado, pues en ella descansa la continuidad de la cadena logística que sustenta el abastecimiento de los bienes que necesita el país.

Nuestro país, sin lugar a dudas, es innegablemente marítimo, con 4.500km de costa lineal, 3.059 islas, 3.409.122 km2 de Zona Económica Exclusiva y 1.013.000 km2 de áreas marítimas protegidas. Su presente y futuro están ligados al mar, el que debe ser protegido.

Gracias al modelo de desarrollo adoptado por el país, a través de políticas de apertura al mercado mundial, Chile es un país donde más del 95% de sus exportaciones e importaciones son realizadas por vía marítima, siendo esta la forma más económica y segura para efectuarlo. Es por ello que el país tiene dependencia del arribo oportuno de productos estratégicos, como el petróleo y el gas, o de sus exportaciones de cobre y frutas utilizando el mar como medio; por lo que la libertad y seguridad de la navegación pasan a ser elementos vitales, ligado directamente al desarrollo, bienestar y, en caso extremo, a la supervivencia de la nación.

Tanto es así que la propia Política Oceánica Nacional de Chile (PNO), elaborada por el Consejo de Ministros para desarrollo de la Política Oceánica, reconoce al comercio exterior por vía marítima como una actividad fundamental en la integración y desarrollo del país. Aprobada en marzo de2018, la PNO establece el compromiso de generar condiciones legales y administrativas estables que fomenten el crecimiento y desarrollo portuario, del transporte marítimo, todas ellas actividades económicas de importancia vital para el comercio internacional de Chile.

Por su parte, la Región de Valparaíso es la principal puerta de entrada al país de los combustibles líquidos y gaseosos derivados del petróleo, el 81,4% del GNL utilizado en Chile ingresa a través del Puerto de Quintero. Esperemos que este problema de suministro de gas pueda ser superado sin mayores inconvenientes por la empresa involucrada y con todas las medidas de seguridad, que sin duda serán verificadas y controladas por la Armada de Chile.

Como lección, el caso Metrogas nos permite poner en perspectiva nuevamente la importancia que tiene el mar para nuestro desarrollo social y económico como país y más aún en tiempos de pandemia.

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