Opinión

"Cualquier resultado va a ser mejor"

Aprobar un texto como el que están elaborando los convencionales, con varios capítulos ya sancionados, no sólo sería un gran problema para Chile, sería una catástrofe.

No tiene sentido demoler un edificio que sólo requiere de remodelaciones y de ampliaciones. AGENCIA UNO/ARCHIVONo tiene sentido demoler un edificio que sólo requiere de remodelaciones y de ampliaciones. AGENCIA UNO/ARCHIVO
No tiene sentido demoler un edificio que sólo requiere de remodelaciones y de ampliaciones. AGENCIA UNO/ARCHIVO
Por:  Jorge Eduardo Vives

El Presidente Boric señaló esta semana, a propósito del Plebiscito de Salida, que el “Rechazo sería un gran problema para Chile (...) Cualquier resultado va a ser mejor que una Constitución escrita por cuatro generales* (Entrevista ARCHI). Se equivoca S.E. Y su yerro es inexcusable.

Primero, porque si la mayoría vota Rechazo, la Constitución que seguirá vigente no es la impuesta por las Fuerzas Armadas y la derecha, sino que aquella ya tantas veces modificada, calificada por el ex Presidente Lagos como de todos los chilenos y, no menos importante, aquella que ha posibilitado su elección como Presidente y el proceso de reforma en curso. Es la Constitución que Boric prometió respetar.

Segundo, porque con sus dichos el primer mandatario avala, a priori, cualquier contenido, incluso aquellos que implican desnaturalizar el sentido de lo constitucional, como de hecho está ocurriendo. Acaba de consagrarse el derecho al placer sexual. Es como instalar el baño en el comedor. La regla de los dos tercios no puede confundirse con un cheque en blanco. No es posible, por ejemplo, poner fin a la independencia del Poder Judicial o alterar el carácter igualitario del sufragio. Aunque hubiera
unanimidad.

Tercero, porque con el triunfo del Rechazo, el ejercicio de la función constituyente derivada volvería a sus titulares, el Presidente y el Congreso, quienes deberían abocarse, en serio y de verdad, a concordar las reformas que la Constitución vigente necesita. En otras palabras, la posibilidad de reformar la Carta Fundamental seguirá siendo viable.

Como ya se ha dicho con frecuencia, creo que no tiene sentido demoler un edificio que sólo requiere de remodelaciones y de ampliaciones. Sería irracional.

Aprobar un texto como el que están elaborando los convencionales, con varios capítulos ya sancionados, no sólo sería un gran problema para Chile, sería una catástrofe.

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