Opinión

¿Cuándo el deporte dejará de ser el pariente pobre?

Santiago 2023 está a la vuelta de la esquina y mientras las obras avanzan sin plazos claros, los deportistas que representarán a Chile tampoco tienen certeza de cómo llegarán a este gran evento que se desarrollará por primera vez en nuestro país. Es necesario preguntarse cómo se van a cambiar las cosas, cuándo el deporte dejará de ser el pariente pobre.

Durante años se ha aplaudido el sacrificio sin considerar que los deportistas son trabajadores como cualquier otro en este país. AGENCIA UNO/ARCHIVO
Durante años se ha aplaudido el sacrificio sin considerar que los deportistas son trabajadores como cualquier otro en este país. AGENCIA UNO/ARCHIVO
Por:  Erika Olivera

El Gobierno concibe el deporte como un derecho y ha señalado en esta Cuenta Pública que es prioridad la infraestructura deportiva escolar en los colegios públicos, además del desafío que tenemos de ser sede de los próximos Panamericanos y Parapanamericanos, Santiago 2023.

Respecto de esto último, mi pregunta es, ¿cómo piensa sacar adelante esta gran cita deportiva sin los deportistas? Porque no solamente hay problemas con la infraestructura, no es suficiente agradecer y aplaudir el esfuerzo de ellos. Hasta el cansancio hemos hecho saber a las autoridades del deporte la precariedad en la que entrenan y desarrollan su trabajo los deportistas.

Efectivamente Santiago 2023 está a la vuelta de la esquina y mientras las obras avanzan sin plazos claros, los deportistas que representarán a Chile tampoco tienen certeza de cómo llegarán a este gran evento que se desarrollará por primera vez en nuestro país.

Es tan humillante la situación que, teniendo que participar en competencias internacionales, los deportistas y sus familias deben rogar y no saben hasta última hora si podrán o no participar en estos torneos.

Cristian Valenzuela, quien obtuvo la primera medalla paralímpica para Chile en Londres 2012, da cuenta del desorden, el nivel de improvisación y la indolencia de quienes están a cargo y con justa razón hace un llamado urgente porque: no hay tiempo de aprender, quienes tengan un cargo en el deporte sin estar preparados deben dar un paso al costado.

Durante años se ha aplaudido el sacrificio sin considerar que los deportistas son trabajadores y trabajadoras como cualquier otro en este país. Recientemente, tuvimos que interceder por la campeona mundial de patín carrera, María José Moya, para obtener los recursos necesarios para su entrenamiento, es incomprensible.

La lista de deportistas que están en igual o peor situación es eterna y sabiendo que los problemas se arrastran hace años, es necesario preguntarse cómo se van a cambiar las cosas, cuándo el deporte dejará de ser el pariente pobre y cuando sus protagonistas podrán desarrollar su labor con dignidad.

Erika Olivera,

atleta y diputada independiente

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