Opinión

El Chile que soñamos

El 21 de agosto nos permitimos la oportunidad de ampliar la discusión nacional para lograr estas transformaciones, celebrando una consulta ciudadana que permitirá aportar con una opción política concreta al país y así avanzar en este camino. La invitación es a participar.

La consulta ciudadana de Unidad Constituyente, tras la cual se definirá al candidato presidencial del bloque, se llevará a cabo este sábado. AGENCIA UNO/ARCHIVO
La consulta ciudadana de Unidad Constituyente, tras la cual se definirá al candidato presidencial del bloque, se llevará a cabo este sábado. AGENCIA UNO/ARCHIVO
Por:  Daniel Hojman, Valentina Quiroga y Verónica Pinilla

Estamos en un momento histórico para Chile y sus pueblos. Comienza a escribirse una nueva Constitución tras un estallido social y más de una década de movilizaciones, mientras enfrentamos una pandemia global con devastadoras consecuencias. Frente a la crisis sanitaria, política, social y ambiental, se requiere un liderazgo con capacidad de escucha y diálogo, capaz de convocar y acoger a todas las fuerzas sociales, políticas, económicas y culturales del país, abriendo paso a un nuevo pacto social y de desarrollo en línea con la nueva Constitución.

Las propuestas programáticas que se discuten deben ser una hoja de ruta para una recuperación integral y de transformaciones estructurales que el país necesita. Deben incentivar propuestas innovadoras e inclusivas que buscan enfrentar los grandes desafíos del país: 1. Un plan urgente e integral de recuperación que asegure la autonomía del proceso constituyente. 2. Fortalecer la democracia y construir un Estado centrado en las personas. 3.Eliminar la pobreza, combatir las desigualdades y garantizar un buen vivir para cada persona a lo largo de su vida. 4. Establecer un nuevo modelo de desarrollo impulsando la diversificación de la economía con trabajos de calidad aprovechando los retos de la revolución digital y la transformación productiva verde. 4. Enfrentar la Emergencia Climática, acelerar la descarbonización y conservar la biodiversidad. 5. Enfrentar la desigualdad territorial y asegurar un buen vivir en cada barrio, ciudad, y territorio. 6. Lograr la igualdad sustantiva de género y una sociedad sin discriminación ni violencias. 7. Impulsar la cohesión social y una mejor vida en comunidad, recuperando un sentido de bien común y de sana convivencia en la diversidad.

Para enfrentar estos desafíos, el próximo gobierno debe implementar una estrategia integral, con participación efectiva y base en las regiones, paridad de género, promotora de la plurinacionalidad e interculturalidad y que potencie una sociedad organizada. Es preciso establecer un nuevo estilo de gobierno, comprometido con un Estado Social de Derechos y el buen trato a las personas. Un Estado digital y cercano que, en colaboración con las comunidades, asegure un desarrollo territorial equitativo, una vida sin violencias y protección a lo largo de la vida.

Reivindiquemos un Estado emprendedor y articulador de un desarrollo integral. Sentemos las bases para una nueva estrategia de desarrollo que posicione a Chile como líder mundial en producción de energías limpias, con trabajos de calidad, intensivo en conocimiento e innovación, que permita liberar la creatividad de las personas, empresas, comunidades y universidades, dándole a la ciencia y cultura un rol central para enfrentar los grandes desafíos. La revolución digital debe ser para todas y todos, empoderando y mejorando la calidad de vida de las personas, y expandiendo las capacidades productivas en todas las regiones. Para dar este salto al futuro, impulsemos una economía que sustente los cambios sociales, preserve el medio ambiente y asegure un buen vivir en cada territorio.

El 21 de agosto nos permitimos la oportunidad de ampliar la discusión nacional para lograr estas transformaciones, celebrando una consulta ciudadana que permitirá aportar con una opción política concreta al país y así avanzar en este camino. La invitación es a participar. No olvidando que un nuevo trato con las personas, las fuerzas económicas y el medio ambiente es un imperativo ético que marcará un hito de esperanza en la historia del siglo XXI y que debemos construir entre todos y todas.

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