Opinión

El gran diseño

El gabinete presentado por el presidente electo. AGENCIA UNO/ARCHIVOEl gabinete presentado por el presidente electo. AGENCIA UNO/ARCHIVO
El gabinete presentado por el presidente electo. AGENCIA UNO/ARCHIVO

La estructura y los integrantes elegidos por el presidente electo en su futuro gabinete, permite inferir un diseño en el que, en principio, el equilibrio es determinante.

Lo interesante que plantea ese diseño, es que en apariencia no está atado a ninguna de los “ismos” que plantean una grieta, aunque si podemos hablar de progresismo sostenido en el pragmatismo, lo que permite inferir que el signo de la “revolución” no es otra cosa que hacer lo posible para el futuro, sin descuidar todo lo necesario que propone lo bueno del pasado. Parafraseando al presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou: “Para adelante todo lo posible, para atrás solo lo necesario”.

En ese diseño hay un eje central para atender el espacio económico, tal vez una preocupación determinante en un país economicista, y de allí proponer la figura casi indiscutida de Mario Marcel como una garantía para hacer frente a la necesidad de custodiar y potenciar el crecimiento que será el verdadero motor para alcanzar los objetivos sociales urgentes y necesarios. 


Pero esa misma garantía de equilibrio que propone la designación de Marcel, y en realidad de todo el gabinete, es la que deberá imponer frente a su inmediato escenario de conflicto, que será lograr la cohesión entre los miembros de su coalición, algunos que aún no han entendido (¿Teillier?), que la evolución es integración, y la integración es el factor clave para el progreso.

Boric ha demostrado en esta etapa post triunfo electoral, que tiene la capacidad de darse cuenta de la necesidad del equilibrio, de la capacidad de decidir el diseño de un modelo de gobierno que se ajuste a una estrategia país, pero deberá tener la capacidad de orquestar el alineamiento de sus filas en torno a ese diseño. Con cohesión, es posible. 


Vivimos una previa muy esperanzadora, pero es ahora cuándo este diseño, tiene que plasmarse en una realidad dónde influyen factores no controlables (circunstancias del contexto, presión de grupos de poder, gente, disponibilidad de recursos) que van a exigir al “rockstar” dejarle paso a un proyecto de líder.

El líder es aquella persona que hace de la inteligencia una capacidad adaptación, como también su habilidad para controlar intenciones y emociones de quienes son sus aliados, en este caso los de una coalición que quizás esperaba una revolución, y que ahora debe comprender que es desde la fortaleza de la conducción política dónde se puede cristalizar un sueño que se supone compartido. 


En tal sentido, el presidente electo deberá poner a prueba su capacidad de maniobra para integrar los diferentes ideales de su coalición, sortear los obstáculos y ganar grados de libertad, que será lo que le va a permitir tener un espacio de negociación mas apropiado con los grupos de poder económico, político y social, que deben ser parte esencial de este diseño de país y que hoy tienen intereses encontrados con los de la coalición.

Está claro también que las expectativas están por las nubes, algo siempre positivo, pero también está claro que la luna de miel será corta y desde ese punto de vista será determinante la construcción de la agenda. Si bien no hay que mirar solo el árbol para después mirar el bosque (siempre hay que mirar las dos cosas a la vez), será aconsejable que la prioridad en esa agenda esté asociada a la pacificación en una sociedad que hoy vive agotada de por el enfrentamiento violento. 

Es la paz social, el único fin posible para poder trabajar sobre los demás frentes donde, si bien hay intereses encontrados, hay resoluciones desde la política y desde la economía que pueden dar respuestas satisfactorias. 

Lo que no debe permitir Boric es que los ideales le dejen paso a los intereses por la fuerza, y de allí la necesidad de transmitir y generar la tranquilidad como objetivo prioritario en la agenda. Ese proceso de pacificación tiene que ver con el tratamiento de la violencia (En La Araucanía, en los viernes de Santiago, en el narcotráfico, en los delitos),  para después ocuparse también del otro tipo de violencia, la que tiene que ver con la insatisfacción social producto de injusticias nunca resueltas. “Violencia es mentir”, dice una canción de Los Redondos, la banda de rock argentina de la que el presidente electo dice ser fan.

Vamos a necesitar de esa frase, y que ese equilibrio demostrado hasta hoy, sea el impulsor de un gran diseño.

Que la esperanza, no se rompa.

Guillermo Bilancio

Consultor en Alta Dirección.+ info

Más Noticias

Más Noticias