Opinión

El transporte de los que sobran

El transporte público fuera de la provincia de Santiago representa una disparidad regional o una desigualdad socio-territorial, vale decir, que hay una discriminación desde el punto de vista del Estado hacia esas comunas que no pertenecen a la jurisdicción principal.

El Transantiago solamente se subsidia para la provincia de Santiago. AGENCIA UNO/ARCHIVO
El Transantiago solamente se subsidia para la provincia de Santiago. AGENCIA UNO/ARCHIVO
Por:  Felipe Ulloa

En la Región Metropolitana tenemos un gran desafío como lo es el sistema de transporte público. El Transantiago que actualmente se llama Red (pero nadie todavía internaliza este nombre) gasta 2.000 millones de dólares al año en subsidios que son pagados por el Estado y la plata de todos los chilenos y chilenas. Si es que nosotros comparamos buses a un valor de 300.000 dólares e hiciéramos una adquisición por 6.000 vehículos, solo estaríamos gastando 1.800 millones de dólares anuales; vale decir que es más caro el subsidio que comprar toda la flota nueva de autobuses eléctricos de 12 metros, el modelo más utilizado en Santiago que es de color rojo.

El otro gran reto que tenemos es, por una parte, que nadie sabe qué es lo que está pasando con las platas del subsidio “espejo” que representan mil millones de dólares que se van a las regiones de norte a sur, y no estamos al corriente de cómo se están administrando esos dineros, qué obras de infraestructura vial se están realizando, qué tecnologías se están incorporando y cuánto ha mejorado la calidad del transporte público.

Volviendo a la Región Metropolitana, entendamos que el Transantiago solamente se subsidia para la provincia de Santiago, y ¿qué ocurre con el resto de las provincias de la RM que están alejadas de la capital? ¿Qué pasa con Talagante y con Melipilla por ejemplo? ¿Qué pasa con las comunas de Padre Hurtado, Peñaflor, Isla de Maipo, San Bernardo y San José de Maipo?

El transporte público fuera de la provincia de Santiago representa una disparidad regional o una desigualdad socio-territorial, vale decir, que hay una discriminación desde el punto de vista del Estado hacia esas comunas que no pertenecen a la jurisdicción principal. ¿Por qué en estas zonas que tanto lo necesitan no le estamos mejorando la movilización? Además, tampoco sabemos a ciencia cierta qué pasa con los recursos del subsidio.

¿Qué pasa con la plata del subsidio en Talagante, se mejoró la movilización para los vecinos de Melipilla o de las comunas más alejadas que también son de la Región Metropolitana? Me gustaría que el Ministerio de Transporte nos responda sobre este tema o la autoridad competente más allá del secretario de Estado, incluida la Contraloría General de la República.

Lamentablemente no sabemos qué está pasando con estos fondos del subsidio en las comunas de la RM, y menos lo que ocurre en otras regiones de Chile. Por lo tanto, necesitamos tener con urgencia una nueva política de transporte público y una remozada política de subsidio a este mismo.

Queda mucho camino por recorrer, por lo que esperamos que las actuales autoridades de Gobierno tomen cartas en el asunto y se logre verdaderos avances en los siguientes años.

Felipe Ulloa, 

ex consultor de la Cepal en Infraestructura y Desarrollo

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