Opinión

El transporte en provincias

El Fondo de Apoyo a Regiones (FAR), que debe distribuir los dineros en proyectos de inversión en transporte e infraestructura, lamentablemente contempla una flexibilidad al momento de asignar estos caudales que permite que no solo se destine para los objetivos que fue creado.

En todas las regiones se deberían promover iniciativas que busquen el ordenamiento del sistema de transporte público. AGENCIA UNO/ARCHIVOEn todas las regiones se deberían promover iniciativas que busquen el ordenamiento del sistema de transporte público. AGENCIA UNO/ARCHIVO
En todas las regiones se deberían promover iniciativas que busquen el ordenamiento del sistema de transporte público. AGENCIA UNO/ARCHIVO
Por:  Juan Irarrázaval

El programa de Subsidio Nacional al Transporte Público -espejo de Transantiago, actualmente llamado RED- nace a partir de la promulgación de la Ley de Subsidio Nacional al Transporte Público (20.378). Esta legislación fue promulgada en septiembre de 2009 y si bien tiene carácter nacional, ella misma genera una clasificación entre dos grupos geográficos: la provincia de Santiago y comunas de Puente Alto y San Bernardo (sistema RED), y el resto del país (espejo del sistema capitalino).

El fin de estos recursos económicos en paralelo, era que el Estado se gastara un monto equivalente en regiones a lo que estaba entregando en el subsidio del Transantiago. Para ello, se creó el Fondo de Apoyo a Regiones (FAR), el cual debe distribuir los dineros en proyectos de inversión en transporte e infraestructura. Lamentablemente, existe una flexibilidad al momento de asignar estos caudales que permite que no solo se destine para los objetivos que fue creado, por ejemplo, esta permitió que en 2017 se transfirieran esos recursos a los servicios de salud.

Tanto en la Ley como en el reglamento del Fondo de Apoyo Regional se especifican cuatro opciones para el uso de estos dineros, siendo las tres primeras relacionadas directamente al transporte y aspectos ad hoc, mientras que la cuarta indica que con este presupuesto se puede financiar “cualquier otro proyecto de inversión, distinto a los señalados anteriormente, los que se deberán fundar en la relevancia para la región o regiones".

Todo lo anterior, ha provocado hace años mucha preocupación por el destino disímil de los fondos espejo de la Ley de Subsidio Nacional al Transporte Público de Santiago, por lo que se genera la necesidad de disponer de herramientas que garanticen que estos recursos de verdad se vean reflejados en mejoras en la calidad del transporte público y no para otras problemáticas sociales.

Por ejemplo, en Concepción ya se están dando los primeros pasos para que realmente exista una modernización del transporte en regiones y se reciba un servicio similar al que se tiene en la parte urbana de la Región Metropolitana con mejores maquinarias, sistemas de pago, aire acondicionado, cargadores USB, entre otros.

En todas las regiones se deben promover iniciativas que busquen el ordenamiento del sistema de transporte público, mejores máquinas, GPS para controlar frecuencia y puntualidad de los recorridos, contrato a conductores, nuevo método electrónico de pago, entre otros avances para contar con una movilidad más ecológica y verde, como se está haciendo con los vehículos eléctricos que realmente demuestran un cambio de paradigma, que representa un futuro más sustentable para las ciudades.

Espero que la próxima administración y los gobernadores regionales se la jueguen por este tema, y realmente estos millonarios fondos se destinen de forma efectiva y eficiente para lo que fueron creados: mejorar el transporte fuera de la capital.

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