Opinión

¿Es broma Presidente?

Lo último y que terminará por colmar la paciencia de varios que lo apoyamos, fue enviar paralelamente al proyecto de Pensión Garantizada Universal (PGU), un proyecto de Reforma Tributaria que tenía por objeto financiarla. El problema es que este proyecto, además de gravar con IVA los servicios, permitió que la oposición impulsara un conjunto de indicaciones tributarias, las que amén de inconstitucionales y populistas, harán y lo vaticino, que Chile crecerá menos, y que los pobres serán cada vez más pobres.

El Presidente Sebastián Piñera anunció el proyecto de Pensión Garantizada Universal el 8 de diciembre pasado. AGENCIA UNO/ARCHIVO
El Presidente Sebastián Piñera anunció el proyecto de Pensión Garantizada Universal el 8 de diciembre pasado. AGENCIA UNO/ARCHIVO
Por:  Christian Aste

El actual Presidente parece que todavía no se entera de que la gente no sólo no quiere nada con su gobierno, sino que especialmente con él. No sólo la oposición, que lo considera responsable de todo lo malo, y no le reconoce nada, sino que también y especialmente la gente que lo votó, y que terminó absolutamente decepcionada, por todo lo que dijo que haría y que no hizo.

Lo último y que terminará por colmar la paciencia de varios que lo apoyamos, fue enviar paralelamente al proyecto de Pensión Garantizada Universal (PGU), un proyecto de Reforma Tributaria que tenía por objeto financiarla.

El problema y no menor, es que este proyecto, además de gravar con IVA los servicios, cuestión que no estaba incluido ni en el programa de Kast ni de Boric, porque los equipos tributarios de ambos coincidían en que esa aprobación afectaría el flujo de caja de las empresas, especialmente de las Pymes, e introducía una variable distorsionadora en ese mercado, permitió que la oposición, arrogándose atribuciones que no tiene, y valiéndose de la excusa de que el proyecto remitido (ya malo) resultaba insuficiente para financiar la PGU, impulsara un conjunto de indicaciones tributarias, las que amén de inconstitucionales y populistas, harán y lo vaticino, que Chile crecerá menos, y que los pobres serán cada vez más pobres.

Parece broma, pero la oposición quiere impedir que las personas que en el futuro obtengan utilidad por la venta de sus propiedades – como la tuvo, según se informó por la prensa el papá del nuevo Presidente – paguen impuestos por esa utilidad, cuando esta exceda de 4000 UF. No un impuesto único de un 10% que gravaba lo que superaba las 8000 UF, sino que el impuesto general, que llega a un 40%. También quieren que el mercado de capitales deje de tener el atractivo que tenía para los inversionistas, y que había permitido el crecimiento y la expansión de varias empresas IPSA. Ese crecimiento – valga la redundancia – permitió que; aumentaran el número de empresas Pymes, disminuyera el desempleo, se incrementara el ahorro, el consumo y la recaudación tributaria. Pero nada de eso es visto ni reconocido por la oposición, que por razones que ignoro, tienen una odiosidad impresionante hacia quienes tienen más.

A tanto llega ésta, que proponen sin arrugarse un impuesto patrimonial, a sabiendas que lo único que hará será hacer que los ricos huyan y en masa del país. ¿Cómo puede ser posible, me pregunto, que se quiera gravar un patrimonio que ya pagó impuestos y se quiera hacerlo con una tasa que es expropiatoria, considerando la inflación, y lo que rentan las inversiones en Chile hoy?

No es que quieran que se pague por la utilidad o por lo réditos que genera un activo, cuestión lógica y de toda justicia. No, lo que quieren es afectar el patrimonio. No consideran que una persona puede tener activos, más no liquidez, y que para cumplir con esta obligación absurda, y que además quiere imponerse no por una vez, sino que por todos los años, el titular de esos activos – pobre rico – tendrá que salir a venderlos (al menos una parte), circunstancia que afectará evidentemente su precio. Nadie, y eso parecen no quieren entenderlo, tiene liquidez inmediata. Lo que se tiene, está invertido.

Lo dicho, es sin perjuicio que además y a mayor abundamiento, afectar el patrimonio de un contribuyente, equivale a replicar en la realidad el cuento de la “gallina de los huevos de oro” que se atribuye al fabulista griego Esopo. Parece que no leyeron el cuento. Se los recomiendo.

En concreto, lo que habrá frente a esta amenaza, será menos ricos, tal como pasó en Francia. Total, muchos de ellos están dolarizados y emigrar cuesta cero. Por de pronto, ¿qué apego afectivo puede tener un rico hacia su país, cuando su clase política lo mira con desdén, recelo, desprecio y odiosidad?. Lo que habrá y lo anticipo, serán capitales extranjeros administrando nuestra economía. Quizás, ese y no otro sea el objetivo.

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