Opinión

Hacia el Chile que queremos

¿Cuántos irán a votar el próximo 19 de diciembre? ¿Quiénes irán? Es la gran incógnita y son dos preguntas esenciales que determinarán el modelo de país que queremos delegar a las futuras generaciones.

Hacia el Chile que queremos
Hacia el Chile que queremos
Por:  Maritza Blanco V.

Las pasadas elecciones del 21 de noviembre tuvieron una participación electoral de 7,1 millones de personas en todo Chile equivalente al 47,3% del padrón electoral. Esto es una cifra mayor a la primera vuelta del año 2017 aunque menor a la cifra del plebiscito del 2020 donde participó el 51% del universo de votantes.

El resultado obtenido dejó en evidencia la irrupción importante de nuevas fuerzas políticas que lograron posicionarse y el determinante rol de los independientes. Ciertamente, también demostró el debilitamiento de los partidos tradicionales al dejar plasmada una segunda vuelta que finalizará con la alternancia de poder entre la centro derecha y la centro izquierda, una tendencia que venía dándose desde el 2010 a la fecha.

Desde esa mirada, el escenario hoy es totalmente nuevo y deja en evidencia la polarización política que permea en la sociedad chilena dejando a un importante número de personas que se identifican con el centro, sin una representatividad política en la segunda vuelta. Esto explica en parte, que los comandos de José Antonio Kast y Gabriel Boric, busquen ampliar su espectro hacia este sector que más allá de la elevada abstención y/o nulidad que pueda darse en la segunda vuelta, será decisivo en los resultados.

Lo que está en el horizonte va más allá de sólo la elección de un presidente; sino de valores como la democracia, la libertad y el modelo de país que queremos en los próximos años. En este escenario, el nuevo presidente será más bien de transición en un Chile que también estrenará un nuevo Congreso en marzo de 2022 (sin mayorías y técnicamente empatado, lo que dificultará el impulso de reformas que requieren del quórum de 2/3).

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Asimismo, requerirá de una gobernanza en un país no sólo más polarizado sino además, enfrentando una economía más debilitada por efectos de la Pandemia y que demanda austeridad, buena gestión de recursos públicos y profundos cambios estructurales y sociales por parte de la ciudadanía que serán plasmados en la nueva Carta Magna que estará condicionada por los resultados que hayan en el plebiscito de salida obligatorio.

Los resultados de la pasada elección fueron claros. El candidato de la derecha José Antonio Kast salió electo con la primera mayoría nacional con el 27,91 % de los votos por sobre el candidato de la izquierda Gabriel Boric, quien obtuvo un 25,83%. En ambos casos, la carrera comienza prácticamente desde el inicio pensando en que las propuestas programáticas deben persuadir y convencer a una mayoría de votantes y convocar a una gran parte de indecisos, independientes y electorado de centro que en la primera vuelta creyó en liderazgos como el de Franco Parisi, Sebastián Sichel y una parte de quienes también apoyaron a Yasna Provoste.

¿Cuántos irán a votar el próximo 19 de diciembre? ¿Quiénes irán? Es la gran incógnita y son dos preguntas esenciales que determinarán el modelo de país que queremos delegar a las futuras generaciones.

Sea cual sea el resultado, quien lidere Chile por los próximos años deberá avanzar hacia una estabilidad social y económica que permita la inyección de capitales que permitan fomentar el crecimiento económico, reactivar las pymes como motor de la economía, enfrentar el cambio climático para hacer de Chile un país más sustentable y amigable con el medioambiente, otorgar de mayor estabilidad social y seguridad al país, combatir la delincuencia, aminorar la incertidumbre y el caos social, además de tener la capacidad y el liderazgo para conducir a un país que requiere negociar y establecer acuerdos.

Un Chile cuya ciudadanía mayoritariamente reconoce su historia y tiene como principales preocupaciones la seguridad, pensiones, crecimiento económico, derechos sociales y medioambientales, pero también que reconoce la libertad, el estado de derecho y la democracia como valores intranzables que deben cuidarse.

Así, es muy probable que el candidato que sea capaz de transmitir con convicción, coherencia y credibilidad la garantía de estas demandas, será quien gane la segunda vuelta el próximo 19 de diciembre.

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