Opinión

La mañosa selfie cuña

Basta con tener un smartphone para autograbarse en video opiniones acerca de la política contingente, de los grandes temas país que nos aquejan, para mandarlas a los departamentos de prensa de los canales y aparecer en horario prime, sin que nadie pueda contra preguntarles.

En jerga periodística, la “cuña” es la frase definitiva y para el bronce, la idea fuerza o matriz frente a un tema. AGENCIA UNO/ARCHIVOEn jerga periodística, la “cuña” es la frase definitiva y para el bronce, la idea fuerza o matriz frente a un tema. AGENCIA UNO/ARCHIVO
En jerga periodística, la “cuña” es la frase definitiva y para el bronce, la idea fuerza o matriz frente a un tema. AGENCIA UNO/ARCHIVO

La crisis de los medios, en particular, el empobrecimiento de la televisión abierta, ha derivado en una práctica reñida con todos los estándares de calidad periodística, que sólo justificó la pandemia y las medidas de control sanitario. Como los canales tiene escasez de personal, de cámaras, de equipos, de editores experimentados y responsables, los políticos –en particular esos que hace algunos años  fueron catalogados como “polillas”– hoy cuentan con un recurso que vale oro: la selfie cuña.

¿De qué se trata el truco? De que basta con tener un smartphone para autograbarse en video opiniones acerca de la política contingente, de los grandes temas país que nos aquejan, para mandarlas a los departamentos de prensa de los canales y aparecer en horario prime, sin que nadie pueda contra preguntarles nada ni hacerles ver la contradicción, liviandad o definitivamente insensatez de sus dichos o “cuñas”.

En jerga periodística, la “cuña” es la frase definitiva y para el bronce, la idea fuerza o matriz frente a un tema. En idioma español, en su cuarta acepción, es también “un recipiente de poca altura y forma adecuada para recoger la orina y el excremento del enfermo que no puede abandonar el lecho”. Esta me parece que se ajusta más a la práctica que impera hoy en los noticieros criollos y a la que la Real Academia de la Lengua también define como “un espacio breve normalmente destinado a la publicidad, en radio y televisión”. Esta última acepción también se adecúa a lo que hacen sus usuarios frecuentes, como algunos diputados, senadores, alcaldes, que se han vuelto especialistas en esta práctica que –con los contagios en baja– ya no tiene justificación ninguna, salvo la flojera y la falta de recursos.

Cualquier ciudadano que conserva la costumbre de ver noticieros puede, haciendo un pequeño esfuerzo de memoria, enumerar quiénes son estos “usuarios frecuentes”. Ahí están noche por medio, los diputados Juan Antonio Coloma Álamos (UDI), Jorge Durán (RN), Jorge Alessandri (UDI), Marcos Ilabaca (PS), Emilia Schneider (Comunes), y los senadores Iván Moreira (UDI), que siempre cambia el setting, y el ahora senador Iván Flores (DC), con un gran jardín de fondo, por mencionar a algunos. El senador socialista René Naranjo, quien se graba con la misma pared y cuadros de marco espejado, es otro legislador entrenado en una práctica que, por interesada, unilateral, liviana y sobre todo imposible de cuestionar, lo único que hace es desinformar y llevar agua para el molino de la confusión.

El nefasto efecto de la selfie cuña política se ha podido apreciar en toda su dimensión en cómo prenden los populistas argumentos utilizados para justificar el quinto retiro. Mientras especialistas y expertos se agotan en argumentaciones fundadas en la evidencia respecto del tremendo forado que se está generando en el sistema de pensiones de todos los chilenos sin plantear ninguna alternativa (nadie habla de este efecto) y del nulo impacto que tendrá el retiro en el día a día de los más pobres, porque son los que ya no tienen nada que retirar y a quienes más duramente afecta la inflación, aparecen los cultores de la selfie cuña mencionando las necesidades de los desposeídos, las deudas, el hambre y los dolores humanos. Y la gente en su casa, agobiada por el alza del costo de la vida que esos mismos políticos contribuyeron a generar, les cree.

Argumentos comprensibles en campaña, negativos e innecesarios ahora e inaceptables siempre, más en la patética forma de una selfie cuña.
 

Ximena Torres Cautivo

Periodista y escritora.+ info

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