Opinión

La oportunidad de los nueve cambios para Kast

Su programa debe cambiar sustantivamente. El problema no es sacarse un mote para aparentar lo que no es, sino convertir una candidatura personal de extrema derecha en algo diferente, capaz de atraer a una mayoría de votantes. En suma, ofrecer no un gobierno de JAK y el Partido Republicano al que adhieren partidos varios, sino un programa diferente, pactado de verdad. Y lo que hizo Sichel es una oportunidad para eso.

Kast para ganar la elección necesita la mitad más uno de los votos el 19 de diciembre. AGENCIA UNO/ARCHIVO
Kast para ganar la elección necesita la mitad más uno de los votos el 19 de diciembre. AGENCIA UNO/ARCHIVO
Por:  Ricardo Escobar

Se critica a Sebastián Sichel que ha sido egoísta, que esta no es la manera, que debió haber negociado privadamente tomando un café y luego salir con Kast en una foto dándose la mano y con un acuerdo de cambios al programa. Veamos.

. Para eso su programa debe cambiar sustantivamente, porque, aunque como se menciona en la prensa ha tratado de sacarse el mote de “candidatura de extrema derecha”, la cruda realidad es que lo es. Su programa presidencial, pero principalmente su carrera política así lo demuestra. Salió de la UDI porque no era suficientemente de derecha y formó el Partido Republicano, que con orgullo defiende cada idea de extrema derecha posible. Entonces, el problema no es sacarse un mote para aparentar lo que no es, sino convertir una candidatura personal de extrema derecha en algo diferente, capaz de atraer a una mayoría de votantes. En suma, ofrecer no un gobierno de JAK y el Partido Republicano al que adhieren partidos varios, sino un programa diferente, pactado de verdad, con compromiso público de hacer no lo que quisiera naturalmente Kast y su partido, sino que lo que quiere una mayoría de votantes.

Y lo que hizo Sichel es una oportunidad para eso. Porque qué se critica justamente a Boric en estos días y los partidos de la antigua Concertación que como borregos se entregaron a la alianza del Partido Comunista: que el brusco y burdo cambio hacia el centro de Boric es falso como cachetada de payaso. Es risible. Nadie lo cree. ¿Boric y el PC respetuosos de las FFAA y el orden? ¿Boric y el PC comprometidos contra la violencia en las manifestaciones o en La Araucanía? ¿Jackson, Tellier y Boric comprometidos con la prudencia fiscal? Habría que ser estúpido para creer eso.

El desafío público de Sichel es una oportunidad para Kast y su campaña, y especialmente para para los partidos de Chile Vamos:

1.- Si se acuerdan los cambios referidos (y muchos más que se necesitan), ese será un compromiso público. No habrá una opereta como la que se ve en el comando de Boric. Será una transacción, será política de verdad, un acuerdo, no un acto de prestidigitación para encandilar al público. Habrá tenido costos internos a cambio de un beneficio.

2.- El costo cuál es: ¿el militante republicano fanático de Pinochet, el militante o simpatizante UDI que preferiría morir con las botas puestas, el dirigente que perdió protagonismo en una negociación cerrada que lleva una semana sin mostrar resultados? ¡Bien que así sea! Precisamente eso es lo que da credibilidad pública al cambio que ocurra. Desde luego si esos cambios se dan, sería raro que alguien que vota por Kast vaya ahora a votar por Boric, o que decida no ir a votar. Una y otra decisión pavimentarían el camino al Partido Comunista. Por lo tanto, salvo el votante fanático, no se perderán votos por esto.

3.- En el otro lado, el votante que sí importa, que es el que le falta a Kast, no el que ya tiene, hay un mundo de diferencia. Para un votante liberal, demócrata, de centro o centroizquierda, alguien que por 20 años votó por la Concertación, alguien que no reniega del progreso de Chile, su situación en la elección que viene es un dilema imposible. Por un lado, los partidos que alguna vez lo motivaron y sus líderes, en forma vergonzosa, han abrazado cuanta aventura irresponsable les ha tirado el Partido Comunista. Se han convertido en caricaturas de lo que alguna vez fueron. Desdibujados, preocupados de causas irrelevantes en el siglo XXI, le prestan apoyo a un partido que quiere poder, pero no democracia representativa; igualdad, pero no libertad. A ese votante le ofrecen elegir a Boric, que un día está gritando a la cara a un militar que protege a los inocentes frente a los delincuentes, y hoy declara su amor a las fuerzas de orden. Por el otro, JAK, que quiere retroceder en el aborto en tres causales y obligar a una mujer violada a tener un hijo producto de ese sufrimiento o meterla presa en caso contrario. Que niega la posibilidad humana de hacer algo contra el cambio climático, y que quiere alejarse de la comunidad internacional, que es la única que puede ayudar a organizar las soluciones que ojalá funcionen.

4.- Entonces, que JAK tenga ahora la posibilidad de tener estos temas sobre la mesa, públicamente, con los costos internos que se ve que le causan, es la oportunidad que le faltaba:

a. Si los adopta serán cambios debatidos y acordados, comprometidos públicamente, cambios de verdad, no actuaciones de teatro.

b. El debate público le permite hacerlos propios como corresponde y adelantarse a los cuestionamientos y enredos que le significarían en los debates que vendrán.

c. Podrá mostrar que es un político capaz de transar, de llegar a acuerdos, algo que hasta ahora no se había visto. Eso es lo que quiere la ciudadanía, según se ha podido ver en la última elección.

d. Y lo más importante, este debate es lo que íntimamente salva el dilema del votante de centro y centroizquierda. Le permite  inclinar la balanza y dar con dignidad su voto a una alternativa que esté más cerca de sus preferencias y con compromiso de respetarlas, a diferencia de las de Boric, que sabe que son de utilería.

Entonces, que haya críticas y reclamos de políticos de derecha, de militantes UDI ofendidos, es precisamente lo que Kast necesita, para tener una mejor oportunidad de ganar la elección. Eso Sichel se lo regaló. Lo que ahora hace falta es su parte en este proceso, es que rápidamente sepa aceptar y usar la oportunidad que ese regalo le brinda. Que pague el costo y reciba el beneficio. Que muestre que es un político y líder de verdad, que pruebe que puede presidir un país, y que no es sólo es un líder de derecha.

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