Opinión

Los desafíos inmobiliarios que tendrá el Gobierno de Gabriel Boric

Concretar sus propuestas en materia de vivienda y urbanística, no sólo requiere de recursos que hoy en día no tiene esta cartera, sino que es estructurar y organizar, en un corto tiempo, una serie de elementos para que pueda cumplir con sus cifras propuestas durante sus próximos cuatro años.

El primer año ya debe tener en pie 65.000 viviendas. AGENCIA UNO/ARCHIVO
El primer año ya debe tener en pie 65.000 viviendas. AGENCIA UNO/ARCHIVO
Por:  Erich Karl Weidenslaufer

El señor presidente electo se ha comprometido con una extensiva y bien detallada propuesta habitacional, con medidas concretas tales como “arriendo a precio justo”, “propiedades colectivas”, “Empresas Públicas de construcción sustentable” y “Empresa Pública Comercializadora de Materiales de Construcción”. En lo principal habla del desarrollo de barrios, no sólo con la solución habitacional sustentable, sino con una serie de servicios inmersos en el desarrollo urbanístico, tales como centros deportivos, bibliotecas, colegios, etc.

Concretar sus propuestas en materia de vivienda y urbanística, no sólo requiere de recursos que hoy en día no tiene esta cartera, sino que es estructurar y organizar, en un corto tiempo, una serie de elementos para que pueda cumplir con sus cifras propuestas durante sus próximos cuatro años.

En lo personal me gusta lo que propone, y espero que pueda materializar gran parte de sus ideas, pero según mi punto de vista sus metas no son realistas. A modo de ejemplo, podemos hacer hincapié en su “Plan de Emergencia Habitacional” que si lo analizamos, tiene como objetivo la generación de 65.000 viviendas en cada año, dando un total de 260.000 equivalentes al 40% del déficit actual, pero su plan define que tienen que ser sustentables, de manera que se deben desarrollar nuevas propuestas ingenieriles y arquitectónicas, someterlas a estudio, ver factibilidad, entre otros aspectos. Adicionalmente, es necesario crear dos enormes empresas públicas, las que deben ser estructuradas, autorizarlas, contratar al personal, adquirir materiales y maquinarias (mantener estas últimas operativas), etc., ya que dichos proyectos serán construidos por empleados públicos por medio de la ya definida “Empresa Pública de Construcción Sustentable” y todo el material será comprado por una segunda empresa dedicada a los suministros.

Para alguien ajeno a esto no parece tan descabellado, pero tener operativa dos empresas para llevar a cabo proyectos habitacionales sustentables requiere tiempo y dinero, y recordemos que no dispone de ninguno de los dos. El primer año ya debe tener en pie 65.000 viviendas, por lo que el plan inmobiliario de Gabriel Boric está lejos de ser un plan estratégico y más se acerca a una visión gubernamental.

De igual forma es muy bueno, ya que es el primer paso para ir decantando e ir estableciendo planes, tareas y objetivos más acotados, que permitan una transformación real de impacto con una visión país seria, madura y con los pies en la tierra.

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