Opinión

Ministro: usted lo sabe

Que se haya designado a un profesor al Ministerio de Educación por obvio que parezca, no lo es. Desde el retorno a la democracia, esta cartera ha tenido 20 ministros, y sólo tres han sido profesores. Y no la tiene fácil, pero como dicen, “otra cosa es con guitarra”, y a él le ha tocado dirigir una orquesta. Pero, como profesor, ya parte sabiendo qué instrumentos tocar primero. 

Marco Antonio Ávila es profesor de Castellano y milita Revolución Democrática. FUNDACIÓN CHILE/ARCHIVO
Marco Antonio Ávila es profesor de Castellano y milita Revolución Democrática. FUNDACIÓN CHILE/ARCHIVO
Por:  Roberto Bravo y Magdalena Plant

“Pastelero a tus pasteles”, cantaba Violeta Parra. Dicho popular que hace referencia a preocuparse de los asuntos propios y no por los que a uno no le incumben. “Nombran a un profesor al Mineduc y todos se vuelven locos”, tuiteaba una persona este viernes, luego de conocerse el gabinete del nuevo Gobierno. 
 
Que se haya designado a un profesor al Ministerio de Educación por obvio que parezca, no lo es.  Desde el retorno a la democracia, esta cartera ha tenido 20 ministros, siendo el primero de ellos Ricardo Lagos en el gobierno del presidente Patricio Aylwin. Ahora, ¿cuántos de esos 20 ministros cree usted que han sido profesores? Tres. Sí, leyó bien, sólo tres profesionales relacionados al área de educación han estado a cargo de este ministerio, el resto ha sido una alternancia entre abogados y economistas, mayoritariamente.
 
La designación de Marco Antonio Ávila, profesor de Castellano, ex director de escuela y coordinador de Educación Media del Mineduc, sin duda que marcará una gran diferencia y se presenta como tremenda oportunidad, tanto por los puentes que podrán tenderse como por lo que él sabe. Porque al ser educador sabe muchas cosas: sabe que la pandemia ha demostrado que los profesores podemos adaptarnos a entornos desafiantes, sin ningún tipo de preparación previa. 
 
Sabe que se les debe dar autonomía a las comunidades escolares para generar las respuestas más adecuadas. Sabe lo burocrático que se puede tornar cambiar una ventana en el sistema público. Y que debe ser algo a corregir con urgencia. 
 
Sabe que hay profesores que incansablemente buscan estrategias para que sus alumnos aprendan más y mejor, mientras otros solo se han convertido en un estorbo. 
 
Sabe que cada niño, niña y adolescente de Chile merece estar en una escuela que le permita dar lo mejor de sí mismo y alcanzar las metas que se proponga. Y sabe que eso es muy difícil de lograr. Sabe que en Educación no hay balas de plata, nada resuelve fácil todos los problemas. Pero está lleno de gente que cree que existen.
 
Sabe que este año se debe regresar presencialmente y hacerse cargo de las brechas de aprendizaje de nuestros niños, niñas y adolescentes. 

Y por lo mismo, le deseamos lo mejor a nuestro nuevo ministro. No la tiene fácil, pero como dicen, “otra cosa es con guitarra”, y a él le ha tocado dirigir una orquesta. Pero, como profesor, ya parte sabiendo qué instrumentos tocar primero. 
 

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