Opinión

Nadie se atrevió a tanto

La Convención Constituyente está construyendo un esperpento que nos llevará al despeñadero, y lo hace lamentablemente con el beneplácito expreso o tácito de un porcentaje relevante de ciudadanos (25%), que no sé si ignoran todo lo acá dicho, o lo saben pero les da lo mismo.

La intención de los convencionales constituyentes no es otra que hacer que nuestro país decrezca y pase a formar parte del mismo grupo de países mediocres. AGENCIA UNO/ARCHIVO
La intención de los convencionales constituyentes no es otra que hacer que nuestro país decrezca y pase a formar parte del mismo grupo de países mediocres. AGENCIA UNO/ARCHIVO

Resulta incomprensible que la mayoría circunstancial y de extrema izquierda que maneja a su antojo la Convención Constituyente (CC) insista en refundar Chile, y socavar en vez de ajustar, el modelo que permitió que muchos compatriotas salieran de la pobreza. Desconozco si lo hacen porque en verdad creen que los chilenos estarán mejor en otro sistema, o si sabiendo que eso no será así, esto es, reconociendo que seremos más pobres, igual están dispuestos a llevarnos al despeñadero, tanto porque ellos y sus amigos estarán bien (El Líbero 27 de abril de 2022, el Zorro Nortino del 3 de mayo de 2022, y La Segunda del 2 de mayo de 2002, más numerosos diarios, y reportajes radiales y televisivos), como porque de ese modo se cobran de las deudas que la sociedad tiene con ellos, y sus ascendientes, sea porque alguien en algún momento los discriminó, ninguneó o simplemente no los valoró del modo que ellos consideraban que debían hacerlo.

No veo otra explicación, para que los convencionales constituyentes insistan en replicar modelos que no funcionan. Parece una pesadilla, pero un porcentaje importante de chilenos (cerca del 25%), incluido el actual Presidente, prefieren que en Chile se instale un Estado Plurinacional, indigenista, que no otorga certeza a los inversionistas, y que prive a la propiedad de la seguridad jurídica que le debe ser propia. Restarle competencia y fuerza al poder judicial, y cortarle las manos a las policías, insistiendo en poner a los victimarios del mismo lado que las víctimas, como también reconocer derechos, que alguien debe pagar y por lo mismo no podrán cumplirse, demuestra que la intención de los convencionales constituyentes no es otra que hacer que nuestro país decrezca y pase a formar parte del mismo grupo de países mediocres, cuyos ciudadanos dependen de las prebendas y beneficios que el burócrata de turno, en su “tremenda magnanimidad decida otorgarles”.

Nada es gratis, y todo eso lo pagarán los ciudadanos que no integran el poder político. Lo haremos con nuestros impuestos. Seremos todos más pobres, y cumpliendo el sueño de la actual ministra Vallejo, más iguales (canal 73, 26 de noviembre de 2018). Ella será menos igual, porque ya forma parte de la élite política, misma que administra los recursos públicos. 

Es triste constatar que esa forma absurda de examinar las políticas públicas se haya impuesto, y que la CC en vez de tener un 5% de aprobación que es la que tiene el PC, tenga todavía un 25% de gente que la apoya. Es demasiada gente, la que todavía cree en las recetas de la extrema izquierda, que debieron ser enterradas con Stalin, del mismo modo que lo fueron las ideas de los nazis.

Ni China, que se reconoce como país comunista se atrevió a tanto. Por el contrario, allá y como todos sabemos, porque hemos sido testigos no solo se respeta la institucionalidad, al prohibirse y expresamente el sabotaje institucional por parte de cualquier organización o individuo, y sancionarse todo acto que instigue la secesión (Artículo 1), sino que además se establece como principio basal de su sistema que la distribución a los ciudadanos no es a todos por igual, sino que debe hacerse “según su capacidad y según su trabajo" (Artículo 6). Por lo mismo, más adelante declara y también expresamente que la propiedad privada es inviolable (Artículo 13). 

Tampoco lo hicieron los rusos, en cuya Constitución; tras reconocerse como valor supremo la libertad, (Artículo 2), agregarse en el número 4 del artículo 3, que nadie podía usurpar el poder y que quien lo hacía debía ser procesado bajo Ley Federal, y prohibirse en el Número 5 del artículo 13 todas las actividades de las uniones sociales, que persigan, recurriendo a la fuerza, cambiar las bases del régimen constitucional, socavar la seguridad del Estado, o atizar discordias sociales, raciales, étnicas y religiosas, establece también y para sorpresa de muchos, que en ese país se garantiza la competencia y la libre actividad económica (Número 1 del artículo 8), y se reconoce y protege a la propiedad privada, (Número 2 del artículo 8), señalando incluso, que los recursos naturales podían encontrarse bajo ese formato de propiedad (Artículo 9). Quizás valga la pena que los convencionales constituyentes revisen que en Rusia, el ejercicio de los derechos y las libertades del hombre y del ciudadano no pueden infringir los derechos ni libertades de otras personas (Artículo 17) y que todas las personas son iguales ante la ley y la justicia (Artículo 19 N° 1). También y a propósito de los dichos en pro de las tomas de terreno, que el mismo Presidente Boric cuando era candidato de la primera vuelta defendió, en Rusia y para que se subraye nadie puede penetrar en la vivienda contra la voluntad de las personas residentes en la misma, a exclusión de los casos establecidos por la Ley Federal o en cumplimiento de una decisión del tribunal (Artículo 25). Finalmente, el artículo 35 de la Constitución examinada, establece que la propiedad privada se ampara por la ley, que todo ciudadano tiene derecho a poseer bienes en propiedad, usar y disponer de ellos tanto individualmente como junto con otras personas, y que nadie puede ser privado de sus bienes a no ser por decisión del tribunal. La alienación forzosa de bienes para necesidades nacionales puede ser realizada solo bajo condición de una indemnización previa y equivalente. Se garantiza también el derecho a la herencia.

En concreto, la CC está construyendo un esperpento que nos llevará al despeñadero, y lo hace lamentablemente con el beneplácito expreso o tácito de un porcentaje relevante de ciudadanos (25%), que no sé si ignoran todo lo acá dicho, o lo saben pero les da lo mismo, porque en su equivocada opinión, a ellos eso no les afectará porque independientemente del texto que se apruebe, ellos deberán seguir trabajando como siempre lo han hecho. No ponderan, que si ese engendró se impone, lo que ocurrirá y no hay que ser mago ni adivino para presagiarlo, será un disminución progresiva de la inversión, un aumento significativo del desempleo, y una desvalorización creciente de nuestra moneda (inflación). En definitiva, habrá un daño tremendo que los afectará directamente a ellos. No lo sufrirán ni los políticos ni menos los comunicadores sociales, que son los que al mismo tiempo de llorar en cámara con las historias de precariedad que le cuenta la gente, invitan al endeudamiento y paradójicamente a votar por quienes reniegan del modelo que usufructúan.

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