Opinión

Perder el miedo a decir “no sé”

Los pequeños hábitos en educación pueden sostener estructuras de aprendizaje mucho más complejas, como que un profesor o profesora diga no lo sé frente a la pregunta de un estudiante. Ese pequeño gesto, implica el reconocimiento de una condición de los seres humanos frente a la existencia.

Creemos en las capacidades de adaptación y crecimiento de las comunidades escolares, y un consejo para lograrlo es revisar nuestros hábitos cotidianos. AGENCIA UNO/ARCHIVO
Creemos en las capacidades de adaptación y crecimiento de las comunidades escolares, y un consejo para lograrlo es revisar nuestros hábitos cotidianos. AGENCIA UNO/ARCHIVO
Por:  Matías Nieto

Uno de los supuestos más recurrentes en el paradigma educativo tiene que ver con que el conocimiento está contenido en profesores y profesoras, y lo cierto es que, si bien se han especializado en ciertas áreas del conocimiento, como toda persona, no lo saben todo. Y eso está bien.

Los pequeños hábitos en educación pueden sostener estructuras de aprendizaje mucho más complejas, como que un profesor o profesora diga “no lo sé” frente a la pregunta de un estudiante. Ese pequeño gesto, implica el reconocimiento de una condición de los seres humanos frente a la existencia. Y eso, puede ser revelador, tanto para el propio docente, como para el estudiante. Entonces, una situación que antiguamente pudiera considerarse impensada, hoy se transforma en una oportunidad de decir: “¿Me das hasta la siguiente clase para averiguarlo?”, “¿Qué tal si lo investigamos juntos?”, “¿Te parece que lo investiguemos y comparamos lo que encontramos?”. Y así, un hecho cotidiano, nos ofrece variadas oportunidades pedagógicas de encontrar aquello que se busca, pero además nos ofrece muchas otras para establecer relaciones más francas entre las y los actores de la comunidad educativa. Fortaleciendo los vínculos, generando confianza, respeto y valoración por las y los otros.

Cambiar hábitos es desafiante, porque implica desaprender lo antiguo y aprender cosas nuevas. Es como cuando aprendes a manejar, primero debes tomar absoluta conciencia de cada movimiento que haces con el volante, los puntos que observas, los cambios de pies con los pedales, la sincronía de mover la palanca de intermitentes al doblar. Si viajásemos a un país donde se maneja por el lado contrario, debemos ajustar algunos hábitos. Al principio, muy conscientemente. Pero al final, con el tiempo, nuestro manejo se ajusta a la nueva realidad.

En Fundación Semilla, creemos profundamente en las capacidades de adaptación y crecimiento de las comunidades escolares. Un consejo para lograrlo es revisar nuestros hábitos cotidianos, entre ellos perder el miedo a decir “no sé”.

Matías Nieto,

director ejecutivo de Fundación Semilla y miembro del Consejo Asesor para la Convivencia Escolar del Mineduc
 

Más Noticias

Más Noticias