Opinión

Que no dejen de ser estudiantes

En el Día del Estudiante, queremos hacer una invitación ambiciosa. Reenfoquemos el debate para centrarnos en ellos. Todo debe volver a girar en torno a lograr que ningún niño, niña o adolescente deje de ser estudiante antes de tiempo.

Cada año alrededor de 40 mil niños, niñas y jóvenes salen del sistema escolar en Chile. AGENCIA UNO/ARCHIVO
Cada año alrededor de 40 mil niños, niñas y jóvenes salen del sistema escolar en Chile. AGENCIA UNO/ARCHIVO
Por:  Rebeca Molina

Somos millones las personas que influimos, directa o indirectamente, en el sistema escolar chileno.  A los cerca de 500 mil docentes, profesionales de la educación, paradocentes, auxiliares y sostenedores que se desempeñan hoy en establecimientos escolares a lo largo de nuestro país, se suman de manera muy relevante las familias. Todos participamos, como pequeños engranajes, en conseguir un mismo propósito: que nuestros niños, niñas y adolescentes (NNA) sean estudiantes.

Porque ser estudiante es un estado maravilloso que debería traducirse en la posibilidad de desarrollar al máximo nuestros talentos. Debería ser sinónimo de placer intelectual y libertad para dejarse llevar por la curiosidad, para descubrir nuestros límites y poner a prueba nuestras capacidades.

Ser estudiante es también un acto de humildad en el que reconocemos que no tenemos todas las respuestas, ¡ni siquiera todas las preguntas! Nos disponemos a nuevas maneras de ver el mundo, nos abrimos al diálogo, desarrollamos el respeto y la tolerancia. Cuando aprendemos, descubrimos el infinito valor de la discusión.

En el contexto de la pandemia ha quedado en evidencia el esfuerzo que realizan las comunidades escolares por mantener la formación de los y las estudiantes.  Hemos conocido casos de profesores que han financiado dispositivos con sus propios recursos y directivos que van a las casas de sus estudiantes a ver cómo están. Hemos visto a docentes reinventándonos digitalmente y preocupados por el bienestar emocional de los y las estudiantes.

Sin embargo, cada año alrededor de 40 mil niños, niñas y jóvenes llenos de talento salen del sistema escolar en Chile. Hemos hecho grandes esfuerzos, pero ¿podemos darnos por satisfechos? Si nuestro foco es que sean estudiantes, debemos considerar que la deserción de cada NNA es un fracaso para todos los que nos desempeñamos en educación.

Un estudiante que terminó por abandonar el sistema educativo fue alejándose de sus compañeros, profesores y sus sueños de manera paulatina. Su experiencia fue frustrante y, momento a momento, se fue convenciendo de que no era lo suficientemente capaz, o que no valía la pena.

La buena noticia es que tenemos una gran cantidad de evidencia nacional e internacional respecto de la exclusión escolar.  Ésta nos indica de manera tajante que existen ciertos factores (como la repitencia de curso) que suelen empujar a estudiantes fuera del sistema, a la vez que existen alertas (como el ausentismo crónico) a las que debemos poner atención para actuar de manera temprana y frenar el proceso de desvinculación con el colegio.

Reconocemos que se han hecho grandes esfuerzos. Pero no podemos darnos por satisfechos. Por eso hoy, en el Día de los y las estudiantes, queremos hacer una invitación ambiciosa. Reenfoquemos el debate y volvamos a poner el foco en ellos y ellas: obligatoriedad de educación parvularia, formación docente, financiamiento, currículum, modalidad de clases, alimentación, fiscalización y tantos otros temas. Todo debe volver a girar en torno a lograr que ningún NNA deje de ser estudiante antes de tiempo.

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