Opinión

Quinto retiro

Aunque sabemos que el propósito de parte importante del Frente Amplio y de todo el Partido Comunista siempre ha sido darle un manotazo a los fondos previsionales, replicando el modelo argentino, lo hacen, sabiendo o debiendo saber, que no hay en Chile mejores administradoras que las AFP.

La Cámara de Diputados rechazó ambos proyectos del quinto retiro, incluida iniciativa alternativa del Gobierno. AGENCIA UNO/ARCHIVOLa Cámara de Diputados rechazó ambos proyectos del quinto retiro, incluida iniciativa alternativa del Gobierno. AGENCIA UNO/ARCHIVO
La Cámara de Diputados rechazó ambos proyectos del quinto retiro, incluida iniciativa alternativa del Gobierno. AGENCIA UNO/ARCHIVO

Hemos sido testigos de que, quienes antes abominaban de la economía y de los técnicos, en los discursos que hicieron para fundamentar su voto ya no de apruebo sino de rechazo a los retiros sin condiciones de los fondos previsionales, invocaban en sus exposiciones – las que seguramente les fueron entregadas en forma de minuta por los técnicos de Hacienda – los mismos argumentos que una y otra vez les señalaron y en la misma Cámara todos y cada uno de los economistas serios, entre ellos el mismo Marcel, que concurrieron a las discusiones parlamentarias respectivas. Resulta por lo mismo cómico observarlos ahora. Pero en todo caso, se entiende, así funciona la política. En esa época lo que importaba era despotricar contra las AFP, alegar contra el modelo, y ponerle piedras al gobierno de Piñera. No importaba la economía, sólo el objetivo político. Maquiavelo les habría aplaudido de pie.

Es más, el antes candidato y hoy Presidente, ganó precisamente porque “demostró su consciencia popular y su convergencia con los intereses del pueblo”, al dejar de ir a un compromiso que tenía agendado y concurrir con su voto para aprobar el cuarto retiro. Pero, como siempre pasa, la vida da vueltas, y hoy como Presidente sabe que no puede darse el gustito que se dio como candidato y que le permitió ganar. Sabe que la economía depende del ahorro y de las inversiones. Ojalá sea capaz de transmitirle esa misma conversión a sus delegados presidenciales y a sus seremi, los cuales con un desparpajo sorprendente se permitieron votar en contra de un proyecto que ya estaba aprobado ambientalmente y que solo reportaría beneficios para el país. No les importó en absoluto que la empresa ya hubiese invertido (perdido) 1/3 del valor completo de lo que tenían comprometido. Total la plata no es de ellos, y no pagarán ni le harán pagar ningún costo. Me refiero para ser preciso al mega proyecto Fundamenta en Plaza Egaña.

Aunque sabemos que el propósito de parte importante del Frente Amplio y de todo el Partido Comunista siempre ha sido darle un manotazo a los fondos previsionales, replicando el modelo argentino, que permitió a los Fernández transformar un país riquísimo en otro que depende de la caridad del burócrata de turno, y que por eso mismo muchos de ellos votaron en contra de un retiro que disminuía esos fondos, llama la atención que otros se hayan sumado a esta mala política pública, y más todavía que hayan asumido como propio el mismo discurso demonizador que la extrema izquierda se ha encargado injustamente de instalar en contra de las AFP. Lo hacen, sabiendo o debiendo saber, porque no cuesta nada informarse, que no hay en Chile mejores administradoras que ellas. Yo al menos conozco -y directamente -administradores de fondos privados que por lo menos en lo que a mí respecta, siempre han perdido. Es un tremendo mérito, por lo mismo, tener los rendimientos que ellas han tenido. Su problema, no es que cobren, corresponde que lo hagan. Nadie trabaja gratis. Es cosa de preguntarle a los constituyentes.

El punto es que lo que se ahorra es muy poco, y no permite financiar la sobrevida ni aún con la tremenda rentabilidad que ellas tienen. La solución es aumentar la carga del ahorro, disminuyendo -por ejemplo- los impuestos personales, o estableciendo la obligación del Estado de reponerles en las cuentas previsionales de los déciles más vulnerables el IVA que soportan en sus consumos personales. 

La otra solución, y que va por el lado de incrementarle los flujos a las AFP, puede resolverse, si por ejemplo, se establece por ley que éstas tengan el derecho de adquirir hasta un 30% de todos los proyectos en ejecución, pagando su valor de mercado, y previo informe de un panel de expertos supervisados por la Corfo. Incluyo acá a Codelco, y todos los proyectos mineros, concesionarias de caminos, aeropuertos, y proyectos de plantas desalinizadoras y de embalses. Esto último solucionaría el problema hídrico, y no habría escasez de agua. Las tierras dejarían de ser infértiles. Debieran ser ellas, esto es, las AFP y no solo empresas extranjeras, las protagonistas de nuestro progreso. Si fueran además dueñas del Metro y del transporte público, y de todo lo que signifique flujo, no solo se lograría una diminución en el desempleo, se garantizaría liquidez para pagar las pensiones, y la gente vería por sus ojos, que quienes destruyan y/o se toman lo que les pertenece, en los hechos les están robando a ellos y no a la “plata de todos”, que viene a ser lo mismo que la plata de nadie. Es solo una idea, que seguramente será desechada porque quien escribe carece de las credenciales adecuadas. Pero me hace todo sentido, que las AFP en vez de ser accionistas de empresas que han sido víctimas de fraudes o del desplome de su valor, por razones externas, tengan intereses en activos que nunca lo pierden. Siempre se requerirá transitar por las carreteras, y trasladarse de un lugar a otro. El consumo de agua es permanente, la demanda de los minerales crecientes, y la rentabilidad que ahí hay, al menos en una parte debe estar en los bolsillos de los chilenos. 

En concreto, debemos exigir que nuestros ahorros estén donde nosotros estamos para que nosotros mismos podamos defenderlos. El ahorro previsional pertenece en propiedad a los que han trabajado y cotizado. Nunca jamás puede el Estado atribuirse una propiedad que carece de causa. La Constitución, aunque algunos insistan en lo contrario, debe respetar los derechos anteriores y superiores al Poder Normativo Constitucional, y que son aunque moleste a muchos, los derechos que emanan de nuestra propia naturaleza, como son precisamente la libertad y la propiedad.

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