Opinión

Sobre el litio y otras yerbas

Chile está repleto de mentes brillantes. Mentes jóvenes que de la nada son capaces de construir imperios en pocos minutos. El nuevo gobierno debería excitar estos cerebros mediante facilidades, atraerlos a través de incentivos especiales para que se dediquen agregar valor al litio y otras yerbas.

Una licitación para extraer litio debería contemplar también su transformación industrial en, por ejemplo, baterías, productos farmacéuticos, etc. AGENCIA UNO/ARCHIVO
Una licitación para extraer litio debería contemplar también su transformación industrial en, por ejemplo, baterías, productos farmacéuticos, etc. AGENCIA UNO/ARCHIVO

No entraré en detalles de las condiciones de licitaciones de litio, ni en estadísticas que abundan en la red. Tampoco me voy a limitar al metal cuyo nombre elegí como título solo por lo atrayente que suena entre otras “yerbas”: cobre, hidrógeno, energías eólicas y solares, etc.

La licitación del apenas 1,8% de los recursos chilenos de litio hasta ahora conocidos – que fue inmediatamente criticada y rechazada, no sin ciertas razones – tiene los evidentes linajes, las enquistadas condiciones del feroz capitalismo que el gobierno, saliente en pocas semanas, representa: extraer materia prima y exportarla, dejando para las arcas fiscales solo los impuestos que dicha actividad produce.

A eso quisiera referirme; a que debemos extirpar de nuestras mentes lo actual para transformarlas en cerebros modernos, calculadores, comerciantes y, principalmente, productivos para las y los chilenos.

Según mi criterio una licitación para extraer litio debería contemplar también  - o, por lo menos, incluir una opción - su transformación industrial en, por ejemplo, baterías, cerámica, vidrio, acondicionadores de aires, productos farmacéuticos, etc.; todo tipo de industrias paralelas para lo que se utiliza este nuevo oro. Se debería dar serias ventajas a aquellas ofertas que, además de la extracción de litio y su transformación en carbonato, están dispuestas a invertir en industrias de valor agregado o estén asociadas con proyectos adicionales transformadores.

No tengo que dar explicación alguna a esta idea. Su implementación debería ser prioridad de cualquier gobierno. Más aún: este mismo criterio debería aplicarse en otras tantas actividades que mencioné más arriba. La implementación de energías limpias para el proceso de litio en primera y segunda etapa sería otro agregado fantástico y su combinación en las licitaciones debería merecer ventajas adicionales, lo mismo que p.e. dar facilidades especiales a las mineras de cobre que están dispuestas invertir en industrias transformadoras paralelas de valor agregado, dando Codelco el ejemplo.

No soy inventor ni emprendedor, solo pienso en las increíbles posibilidades que este nuestro largo y angosto país esconde, mientras nuestros políticos están en la vana búsqueda de viejos problemas con viejas soluciones que, ya sabemos, darán poco o ningún alivio a los grandes males: pobreza y subdesarrollo, los causantes de todo lo que sufrimos.

Estamos ya mirándole a los ojos a la sequía, el calentamiento global y la consecuente falta de agua en gran parte del país. En vez de buscar soluciones a esta amenaza que conocemos hace décadas, se habla de racionamiento y de redistribución del líquido vital, que no resolverá el problema, solo esconderá la basura bajo la alfombra por el momento, hasta que no haya suficientes alfombras para taparla. ¿Acaso no se podría de alguna manera ligar las distintas licitaciones (que, de paso, van con velocidad de tortuga coja) no solo del litio, sino de todas otras atractivas, si incluyen proyectos de desalinización de agua de mar?

Chile está repleto de mentes brillantes. Mentes jóvenes que de la nada son capaces de construir imperios en pocos minutos. El nuevo gobierno debería excitar estos cerebros mediante facilidades, atraerlos a través de incentivos especiales para que se dediquen agregar valor al litio y otras yerbas; tenemos muchas yerbas buenas por estos lados.

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