Opinión

Un retorno a clases marcado por la violencia

Hoy vemos cómo nuestros jóvenes salen después de dos años de pandemia a encontrarse con sus pares, y a convivir con ellos sin escudos; sin la capacidad de resolver conflictos de manera pacífica.

Lo visto por niños, niñas y adolescentes en redes sociales, donde es común resolver los problemas con armas o evadirlos, lamentablemente se convirtió en su realidad. @RAWPIXEL/FREEPIKLo visto por niños, niñas y adolescentes en redes sociales, donde es común resolver los problemas con armas o evadirlos, lamentablemente se convirtió en su realidad. @RAWPIXEL/FREEPIK
Lo visto por niños, niñas y adolescentes en redes sociales, donde es común resolver los problemas con armas o evadirlos, lamentablemente se convirtió en su realidad. @RAWPIXEL/FREEPIK
Por:  Carola Quinteros

A semanas de la vuelta a clases presenciales, la escalada de peleas, ataques y acoso escolar entre niños y niñas tiene a muchas comunidades educativas en alerta. Y si a estos hechos sumamos las amenazas de “masacre” que hemos visto en algunos establecimientos educacionales, incluido en un liceo en Valdivia, toda la comunidad escolar: educadores y psicólogos educacionales debiéramos poner ojo a las causas de este fenómeno. 

Ante esto, las primeras preguntas que se nos vienen a la cabeza son: ¿Es esto producto de la pandemia?, ¿este es el costo que como sociedad debemos pagar por estos dos años de encierro?

Así como este problema tiene múltiples factores, también tiene múltiples causas. Para muchos de nuestros estudiantes el colegio era el único lugar contenedor que tenían: ¿Qué pasó con ellos en estos dos años?, ¿qué vimos y qué vivimos para obtener estos resultados? Aunque son muchas preguntas, lo concreto es que no pudimos fortalecer nuestras habilidades sociales en contextos reales para así formar un “escudo protector” a la violencia. Hoy vemos cómo nuestros jóvenes salen después de dos años de pandemia a encontrarse con sus pares, y a convivir con ellos sin estos escudos; sin la capacidad de resolver conflictos de manera pacífica, teniendo quizás solo como referentes lo visto en las redes sociales en estos últimos dos años. 

Lo visto por niños, niñas y adolescentes en redes sociales, donde es común resolver los problemas con armas o evadirlos, lamentablemente se convirtió en su realidad más próxima y cotidiana; y al salir al mundo real, se comportan como sus referentes estos dos últimos años.

Bajo este escenario, los adultos no podemos normalizar los hechos. Las redes sociales llegaron para quedarse y no debemos demonizarlas. Sin embargo, es nuestro deber como padres, apoderados y educadores darles un buen uso y limitarlas en instancias sociales o eventos masivos que declaren e inviten a usar la violencia como arma valiosa para resolver los conflictos. 

Carola Quinteros, 

directora de Escuela de Pedagogía en Educación Diferencial U. San Sebastián
 

Más Noticias

Más Noticias