Opinión

Uso de fármacos hipnóticos y dependencia

Es importante recalcar que muchos de los medicamentos usados como hipnóticos tienen además efecto ansiolítico y sedante, además pueden producir farmacodependencia, de ahí la importancia de por qué se deben expender en las farmacias con receta médica retenida.

Este fenómeno de dependencia se refuerza por un concepto denominado “tolerancia farmacológica” el cual produce disminución el efecto inicial y hace necesario ir aumentando gradualmente la dosis para lograr el efecto hipnótico esperado. AGENCIA UNO/ARCHIVO
Este fenómeno de dependencia se refuerza por un concepto denominado “tolerancia farmacológica” el cual produce disminución el efecto inicial y hace necesario ir aumentando gradualmente la dosis para lograr el efecto hipnótico esperado. AGENCIA UNO/ARCHIVO
Por:  Carlos Meza Figueroa

Los fármacos hipnóticos se definen como sustancias capaces de inducir el sueño y mantenerlo, pero sin producir un efecto anestésico en el paciente que lo consume. El uso habitual de estos medicamentos es para el manejo del insomnio de distinta etiología.

Es importante recalcar que muchos de los medicamentos usados como hipnóticos tienen además efecto ansiolítico y sedante, además pueden producir farmacodependencia, de ahí la importancia de por qué se deben expender en las farmacias con receta médica retenida.

Dentro de los más recetados en nuestro país están los fármacos del grupo de las benzodiazepinas, como Clonazepam, Lorazepam, Diazepam o Alprazolam. El mecanismo de acción por el cual actúan es ser estimulantes del receptor GABA a nivel central.

Los efectos clínicos más conocidos de las benzodiazepinas son la reducción de la ansiedad, sedación, aumento del umbral convulsivante y relajación muscular por acción central. Además, pueden provocar dependencia en los pacientes que la consumen por mucho tiempo, de ahí la importancia de estar permanentemente supervisado por el médico.

Este fenómeno de dependencia se refuerza por un concepto denominado “tolerancia farmacológica” el cual produce disminución el efecto inicial y hace necesario ir aumentando gradualmente la dosis para lograr el efecto hipnótico esperado. Esto genera que el paciente cada vez se vuelva más dependiente y aumente las dosis sin informarle al médico.

Los pacientes con trastornos de personalidad graves requieren un manejo exhaustivo, ya que se ha visto cierta tendencia a la desinhibición de las conductas autoagresivas con el uso de estos fármacos, además de las posibles sobredosificaciones impulsivas que pueden causar riesgo vital, incluso la muerte si se consumen junto al alcohol en grandes cantidades.

Si bien no existen predictores exactos para el desarrollo de abuso y dependencia, pareciera ser que pacientes con alguna patología psiquiátrica diagnosticada o no, son más propensos a presentar enfermedades en las que se utilizan las benzodiazepinas con excesiva frecuencia. Dentro de los efectos adversos que encontramos con el uso de benzodiazepinas encontramos: disartria (dificultad para hablar), amnesia anterógrada, confusión, dependencia física, todo esto debido a su efecto depresor central.

Otro grupo de medicamentos emparentados por su mecanismo de acción similar a las benzodiazepinas son los llamados compuestos Z, en este grupo encontramos al Zolpidem, Zaleplon y la famosa Zopiclona. Esta última debe estar dentro del top en el ranking de los hipnóticos más usados actualmente. Es importante señalar que estos compuestos Z también pueden producir dependencia física, por lo tanto, es muy preocupante el consumo actual y la facilidad que tienen las personas de conseguirlas en las farmacias, a pesar de que se deben expender con receta médica retenida.

Además de los fármacos mencionados actualmente se utiliza un neuroléptico llamado Quetiapina, con un potente efecto hipnótico, pero sin presentar el fenómeno de farmacodependencia que muestran las benzodiazepinas. También podemos mencionar el uso de la Melatonina, con un buen efecto inductor del sueño y sin tantos efectos adversos como los fármacos antes señalados. Incluso se pueden utilizar medicamentos del grupo de los antihistamínicos como la Doxilamina, un antialérgico con fuerte efecto depresor central e inductor del sueño.

No debemos olvidar el uso de hipnóticos naturales tales como la pasiflora, melisa y valeriana. Componentes activos de marcas como el Armonyl, Agua del Carmen, Melipass, etc. La gracia de estos es que presentan efecto hipnótico junto al efecto ansiolítico sin efectos adversos complicados. Lo que si los pacientes deben saber es que el consumo de productos naturales debe ser supervisado y evitar tomarlos en conjunto con otros depresores centrales como el alcohol, ya que se potencia el efecto y pueden aparecer reacciones adversas más graves.

Q.F MSc. Carlos Meza Figueroa

Docente Química y Farmacia Universidad Andrés Bello, sede Concepción 

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