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Caso Karadima: la desconocida reunión que reconcilió a los denunciantes con ex miembros de El Bosque

El 21 de mayo, en la casa de Hamilton, los denunciantes del ex párroco condenado por el Vaticano por abusos sexuales se reunieron por primera vez con sacerdotes que formaron parte de la Unión Sacerdotal. Entre ellos, Gonzalo Guzmán Karadima quien incluso aprovechó la oportunidad para pedir perdón a nombre de su familia.

Por:  M.L.

Era el 21 de mayo pasado y mientras toda la atención mediática se concentraba en el Congreso en Valparaíso y las manifestaciones que lo cercaban, en Santiago, en una acogedora casa en Chicureo comenzaba un desconocido capítulo del llamado “caso Karadima”.

Ese día, y a eso de las 13.00 horas, junto a su abogado Juan Pablo Hermosilla, tres de los denunciantes del ex párroco de El Bosque –Juan Carlos Cruz, José Andrés Murillo y James Hamilton– se reunían en la casa de este último, con poco más de una decena de sacerdotes que, a través de la Unión Sacerdotal, fueron parte en su momento, y durante años, de aquel incondicional círculo de apoyo al sacerdote hoy investigado por abusos sexuales en la justicia civil y condenado por el Vaticano a una vida de oración por el mismo delito.

Pero esta vez, no se trataba de reproches o recriminaciones mutuas como ocurría hace cerca de un año cuando se destaparon las acusaciones en contra del ex hombre fuerte de El Bosque. Esta ocasión sería diferente.

Y es que para algunos de los asistentes -según confidenciaron varios de ellos a El Dínamo- la idea de la reunión fue sellar una suerte de reconciliación, como paso lógico luego que los religiosos asistentes -entre los que destacaban Eugenio de la Fuente, Samuel Fernández, Sergio Cobo, Gonzalo Guzmán, Sebastian Vial, Cristián Hodge, Antonio Fuenzalida, José Tomás Salinas, Nicolás Achondo, Jorge Merino, Francisco Cruz, Juan Ignacio Ovalle y Pablo Arteaga- hubieran rubricado una de las dos cartas -algunos la de agosto de 2010 y otros, la de abril pasado-, en las que manifestaron, no sólo el alejamiento de la Unión Sacerdotal, en ciertos casos, sino que también el total rechazo al ahora cuestionado religioso.

Para otros, en tanto, esa reunión, hasta ahora desconocida y que se prolongó hasta las 6 de la tarde,  no era más que un acto fraterno entre personas que habían compartido experiencias similares que de cierta manera los vinculaban.

“Era justo tener esa reunión. De cierta manera todos habíamos sido víctimas de Karadima, y con ese encuentro dejábamos en evidencia que estábamos en el mismo lado de la cancha”, afirma una de los asistentes que solicitó mantener en reserva su hombre, por el carácter privado del evento.

Desarrollada en un ambiente distendido y de camaradería, en la que incluso participaron algunos familiares de los denunciantes,  la parte más emotiva de la reunión- que fue iniciativa del dueño de casa- tuvo lugar cuando uno a uno, los sacerdotes comenzaron a tomar la palabra para pedir perdón por su actitud de duda y menosprecio hacia los denunciantes cuando estalló el escándalo.

Y entre estas intervenciones, sin duda la más emotiva, fue la de Gonzalo Guzmán Karadima, sobrino del sacerdote investigado y vicario de la parroquia Nuestra Señora del Carmen en Quilicura. “Voy a decir algo que nadie puede decir. Yo tengo el apellido Karadima y quiero pedir perdón a nombre de mi familia”, confesó ante el silencio de los presentes -según recuerda un testigo- antes de repudiar los actos por los cuales su tío ha sido apartado de todo ejercicio ministerial . Incluso,  el sacerdote explicó lo duro que estaba siendo para sus parientes todo el caso, pero que con el cariño de los presentes saldrían adelante. De hecho, los denunciantes se apuraron en aclararle que contaba con su apoyo.

El “Demonio” Hermosilla

Otro de los puntos sensibles del encuentro, fueron las palabras que varios de los sacerdotes  dirigieron hacia el abogado, Juan Pablo Hermosilla. Según revelaron en ese momento, a comienzos del caso era común que se refirieran al defensor como “El Demonio”, algo que habrían hecho también en presencia de terceros. Y fue por ello que pidieron disculpas al letrado, quien accedió agradecido. Incluso en momentos de distensión, los presentes se permitieron la libertad de bromear con el curioso apelativo, algo que causó risas y relajó aún más el ambiente.

Quienes presenciaron la escena aseguran que fue llamativa la atracción que produjo en los sacerdotes la presencia del penalista, a quien desde un comienzo se acercaron para conocer su opinión sobre ciertas aristas del caso o cómo se desarrollaba el expediente que lleva adelante la ministra en visita, Jessica González.

Un punto no menor si se tiene en cuenta que este encuentro tuvo lugar justo un mes antes de que se conociera el rechazo del Vaticano a la apelación de Karadima contra la sentencia condenatoria. Esto, afirman desde la acusación, da aún más valor a la cita ya que reafirmaría una toma de postura por parte de los religiosos más allá de la opción oficial de la Santa Sede.

De hecho, al consultar si el Arzobispado de Santiago estaba al tanto o había tenido alguna intervención en la cita de ese 21 de mayo, quienes conocen cómo se organizó aseguran que fue una reunión absolutamente privada que incumbió sólo a sus participantes, lo que no ha impedido eso sí que posteriormente miembros destacados de la Iglesia, como el obispo auxiliar de Santiago, Cristián Contreras, hayan sido puestos al tanto.

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