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Civiles en aviones militares: La "gestión social" que hoy complica a la FACh

Este tipo de vuelos no incorpora seguros para los pasajeros. Las pericias que se están desarrollando en Juan Fernández serán clave para determinar si el accidente fue fortuito o si hubo responsabilidad humana. De ser así, en el Ejecutivo ya temen una demanda contra el Estado.

Por:  Fernando Duarte M. - Patricio Ojeda

Si la tragedia aérea en Juan Fernández  hubiera afectado a un vuelo comercial, de acuerdo a la resolución exenta nº 2469 del 16 de mayo de 2000 de la Junta de Aeronáutica Civil, la línea aérea habría tenido que pagar -como mínimo- 44 millones de pesos por cada pasajero fallecido por concepto de seguro de aviación.

Pero al ser un vuelo de la Fuerza Aérea de Chile (FACh) esta realidad cambia. Los 13 civiles que viajaban en el CASA 212 que se estrelló frente al archipiélago, no son afectos a seguros por parte de las Fuerzas Armadas.

Los aviones militares tienen seguros de vida para los funcionarios que puedan sufrir accidentes en actos de servicio. El Decreto de Ley 1092 del Ministerio de Hacienda, firmado el 7 de julio de 1975, recalca la obligatoriedad que tienen las ramas de Defensa de contratar seguros de vida para sus efectivos.

Pero no ocurre lo mismo con los pasajeros civiles que abordan una nave de estas características, pues al subir a un avión FACh deben firmar un manifiesto que exime de responsabilidad y de eventuales indemnizaciones a la institución, dado que lo que el organismo hace es apoyar una labor específica solicitada, en este caso, por una ONG. “La Fuerza Aérea no tiene fines de lucro, no recibe pago por esa labor y todos quienes viajan comúnmente a Juan Fernández o a otra zona lejana lo tienen claro. Los integrantes del vuelo del viernes pasado también lo sabían, la mayoría había viajado varias veces y sabía que las condiciones del viaje eran así”, comenta una fuente de la aviación.

“De forma constante y continua somos requeridos para apoyar a la comunidad para distintas labores: como es el traslado de órganos, de  estudiantes desde zonas extremas y de conexión con zonas recónditas. Todo se enmarca en el esfuerzo de responsabilidad social de las Fuerzas Armadas”, explicó ayer el general Maximiliano Larraechea, quien agregó  que en ese contexto la organización Desafío Levantemos Chile solicitó el servicio de las FF.AA, a través de una carta de Felipe Cubillos (uno de los 21 desaparecidos en la aeronave).

Durante el fin de semana, los integrantes del organismo que encabezaba el empresario evaluaron la posibilidad de cuestionar públicamente a la Fuerza Aérea por su responsabilidad en el accidente. Sin embargo, después de analizar el escenario, establecieron que se mantendrían al margen de cualquier crítica. “Después de ocurrido el terremoto y tsunami, la FACh siempre nos ayudó y siempre estuvo dispuesta a darnos una mano”, dice una fuente de la fundación, que insiste que tras evaluar el tema, decidieron no criticar a la Fuerza Aérea.

Viajes extremos

Todos los años, los aviones FACh tienen asegurado al menos un viaje de ida y vuelta a Juan Fernández y a Isla de Pascua. Al lugar en que se produjo el accidente el viernes, llega el avión FACh en diciembre para dejar a los estudiantes que se desempeñan en el continente y cumple la rutina inversa en febrero desde el territorio insular. “Ese es el vuelo que está asegurado en el año. Las otras visitas se pueden dar por requerimientos del gobierno, cuando llega el Presidente o algún ministro a la isla, pero no son constantes”, cuentan desde la Municipalidad de Juan Fernández.

Hoy que las labores están concentradas en la recuperación de cuerpos y las pericias para determinar las causas del accidente, en la institución y en La Moneda están atentos a los resultados de la investigación de la Fiscalía Aeronáutica, que será clave para saber si se judicializa el accidente. El rol de los aviones militares transportando a pasajeros civiles -y sus evidentes cuestionamientos por temas como, por ejemplo, la ausencia de seguros involucrados- es un tema que de a poco comienza a generar polémica. Más allá del innegable motivo solidario que llevó a los 18 pasajeros y 3 tripulantes a embarcarse rumbo al archipiélago, la voz de alerta la planteó el piloto Nicolás Vidal, quien guiaba la avioneta que aterrizó en la Isla Juan Fernández poco antes de que el CASA 212 intentara lo mismo y fracasara.

“El tema principal es que hay un avión de la FACH que está volando con civiles y el resto está mal desde ahí hacia delante. Si la Fuerza Aérea esta ayudando a la gente, hasta ahí está bien, pero hay normas para volar con pasajeros civiles y las normativas para volar a nivel militar no tienen nada que ver con civiles (…) Un avión con esa cantidad de pasajeros deben llevar una azafata, para que se preocupe de la seguridad de vuelo, que todos los pasajeros tengan los cinturones abrochados y que los pasajeros estén con los asientos en posición recta”, afirmó Vidal.

Revisar protocolos

Por ello,  en Palacio reconocen que el tema será foco de atención luego de que baje la incertidumbre por la búsqueda de los restos de los 17 desaparecidos. Y así lo reconoció ayer el propio general Larraechea, quien al detallar el plan de vuelo del CASA 212 dijo que “es probable que en el futuro se revisen los protocolos para el transporte de civiles, pero por ahora se llevó a cabo conforme a reglamento”.

El protocolo de transporte de civiles en aviones militares será un tema relevante, según señala el ministro vocero de Gobierno, Andrés Chadwick, quien afirma que “es un tema que vamos a tratar cuando sea un poco más prudente, pero con rapidez, no estamos hablando de que esa discusión se haga en un año más”.

Una mirada similar tienen en la FACH, al reconocer que “el manifiesto que firman los pasajeros no sabemos si va a ser útil si se llega a la vía judicial, tal vez hay que darle un estatus legal a ese documento, pero claramente esa no es nuestra prioridad hoy”.

A su vez, en el ministerio de Defensa reconocen que el tema es complejo. Y es que el hecho de que la aeronave no tenga caja negra -además de la nula comunicación que la teniente Carolina Fernández tuvo con la isla minutos antes del accidente- hacen aún más complejo el escenario. De ahí que sea tan importante el trabajo que realice la Armada y la Fuerza Aérea para recuperar partes de la nave. Ello permitiría, comentan en Defensa, que se puedan establecer las causas del accidente.

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