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¿Cuáles son los virus respiratorios de invierno más comunes y cómo diferenciarlos?

A diferencia de lo que ocurrió durante los dos años anteriores, en los últimos días diversas afecciones respiratorias han aumentado el número de consultas en urgencias.

Las urgencias pediátricas están al límite tras el alza de casos. AGENCIA UNO/ ARCHIVO
Las urgencias pediátricas están al límite tras el alza de casos. AGENCIA UNO/ ARCHIVO

Las bajas temperaturas y la llegada del otoño configuran un panorama propicio para la proliferación de virus respiratorios. 

A diferencia de lo que sucedió en 2020 y 2021, cuando el COVID-19 era casi el único virus circulante, este año diversas afecciones respiratorias han aumentado el número de consultas en los servicios de urgencias.

Según alertó el subsecretario de Redes Asistenciales, Fernando Araos, las urgencias en Chile están al límite tras el alza de casos.

"Tenemos una circulación principalmente de virus respiratorio sincicial, pero también de otros virus respiratorios. Esto ha impactado fuertemente en los niños y niñas menores de 10 años y sobre todo en los menores de 5 y 1 año. Básicamente, un 40% de las hospitalizaciones por neumonías se produce en esta población de menores de 5 años y por eso tenemos una alta tensión en la red infantil y pediátrica", indicó Araos a Meganoticias. 

Estos son los virus respiratorios más comunes que hay en circulación:

Virus Respiratorio Sincicial (VRS):

Este virus tiene síntomas similares a los que tiene el resfriado común, pero puede ser letal para lactantes, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas. 

Este virus se ha convertido en la principal causa viral de infecciones como la bronquiolitis (inflamación de las vías respiratorias pequeñas de los pulmones). Además, es altamente transmisible y se disemina por medio de gotitas de la saliva de personas sintomáticas por 3 a 8 días.

Entre los principales síntomas se encuentra la presencia de mocos, apetito reducido (en niños y bebes), tos, estornudos, fiebre y sibilancias (sonido silbante y chillón durante la respiración). En los bebés muy pequeños, los síntomas podrían ser irritabilidad, menor actividad y dificultad para respirar.

Influenza:

Esta enfermedad puede ser transmitida mediante estornudos, tos o simplemente por secreción nasal. Sus síntomas también son similares a los de un resfrío común, pero con una mayor intensidad y gravedad. Entre ellos se encuentran la fiebre, tos intensa, silbido al respirar, respiración rápida o dificultad para respirar.

En el caso de los bebés, hay que observar si presenta hundimiento de la piel y músculos del pecho con cada respiración, respiraciones cortas, poco profundas y rápidas, cansancio inusual e Irritabilidad.

Adenovirus:

Los adenovirus corresponden a un grupo de virus capaces de provocar infecciones como la faringitis, conjuntivitis, bronquitis, neumonía e infecciones gastrointestinales. Los principales síntomas del adenovirus son la tos, dolor de garganta, conjuntivitis, fiebre y diarrea.

Al igual que el VRS, puede ser muy grave en prematuros, niños inmunocomprometidos o en aquellos con enfermedad pulmonar crónica.

Este virus se contagia principalmente por contacto de secreciones contaminadas de otra persona ya enferma, ya sea por vía respiratoria o al tocar superficies contaminadas.

COVID-19:

La pandemia sigue activa en nuestro país, considerando que en el último informe del Minsal se reportaron más de 9 mil casos nuevos y positividad del 14,22%.

Entre los síntomas del COVID-19 se encuentran la fiebre sobre 37,8°C, tos leve, estornudos, fatiga, dolores musculares o corporales, dolor de cabeza y dolor de garganta.

¿Cómo prevenir el contagios de virus respiratorios?

El uso responsable de mascarillas, la ventilación y adherir a las campañas de vacunación se ha vuelto fundamental para cuidarse estos meses.

Según las recomendaciones que publica el Ministerio de Salud (Minsal), la forma de protegerse de este virus, al igual que de la mayoría de los virus respiratorios, es a través de estrictas medidas de higiene.

Entre ellas, se destacan:

  1. El aseo de manos con frecuencia. Lavarse bien las manos: mojar, usar jabón, frotar, enjuagar y secar.
  2. Cubrirse la boca y la nariz con un pañuelo de papel al toser o estornudar o con el antebrazo.
  3. Ventilar con regularidad las habitaciones.
  4. Limpiar y desinfectar bien las superficies de la casa.
  5. Evitar los cambios abruptos de temperaturas.
  6. No besar en la boca a los niños.
  7. Evitar el contacto directo con personas que estén enfermas.
  8. Evitar aglomeraciones.
  9. Evitar contaminantes ambientales dentro de la casa como: humo de cigarro, calefacción con carbón, leña o parafina.

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