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Estos son los otros "Felipe Cubillos" que levantan Chile

Tras la muerte de Felipe Cubillos, creador y hoy inspirador del Desafío Levantemos Chile, buscamos algunas historias de gente que en silencio comenzó a trabajar desde el día del terremoto y que un año y siete meses después no abandona esta tarea.

Por:  El Dínamo

Un momento especial vivirán el próximo jueves los integrantes del Desafío Levantemos Chile. En Constitución, visitarán la renovada casa de Carlos Galaz, un niño autista al que Felipe Cubillos decidió ayudar a fines de agosto.

Dos días antes del que sería su último vuelo a Juan Fernández, el líder de esta ONG había estado supervisando en la ciudad de la Región del Maule la construcción de este hogar, el que finalmente se convertirá en la inauguración de la primera obra póstuma que ayudó a gestionar el propio Cubillos.

Probablemente para los pobladores de las zonas devastadas por el terremoto, la figura de este abogado y empresario personifica fielmente lo que ellos conocen como solidaridad. Pero además de Cubillos, son muchas otras las compañías y empresarios que anónimamente han ayudado ya hace un año y medio a los sectores más afectados por el terremoto y tsunami del 27/F.

Estos son algunos de los empresarios que los mismos habitantes de las zonas en reconstrucción valoran por su compromiso ante la desgracia.

Moure (abajo de jeans y polar negro) y sus amigos finalizando una de las casas que reconstruyeron.

Mauricio Moure

Mediante mensajes en algunos foros, páginas de Facebook y otras vías logró coordinar ayuda para Cobquecura a la semana siguiente del terremoto. Este ingeniero comercial, dueño de la empresa Los Mercaderes, que busca el desarrollo de programas de incentivos, capacitación, fidelización y relacionamiento interno comenzó con planchas de zinc y materiales de construcción. Así se mantiene hasta el día de hoy. Accedió a conversar con El Dínamo y plantea que la acción solidaria apunta a que “otros también se interesen, es mucho lo que hoy falta”. Señala que la idea de ayudar le nació apenas se enteró de los daños que provocó el terremoto en la zona y se propuso trabajar en una labor que no busca una recompensa. Eso sí, critica la excesiva burocracia, la lenta entrega de subsidios y afirma que lo necesario es que el Estado agilice la entrega de ayuda, que canalice de mejor forma el interés de los privados por colaborar en la reconstrucción.

/ Tecval.cl

Ernesto Joerger Edwards

Vio a su pueblo en el suelo y partió a ayudar. El empresario dueño de la empresa de Ingeniería en Control de Fluidos Tecval se ganó el respeto de todo Cobquecura por su labor de ayuda. “El solo ha pintado casi todas las casas del pueblo. Con el colegio hizo lo mismo, es de una manzana completa y lo pinto con gente de su empresa”, afirma un concejal de la zona. Joerger es querido en la comuna e incluso su labor ha sido reconocida por el municipio, pero siempre recalca la idea de trabajar en silencio. De hecho, no son pocos los vecinos que han visto cómo de improviso el empresario les tiene pintadas o reparadas sus casas luego de un par de días de ausencia.

Cristian Goldberg junto a Felipe Cubillos / Flickr Tecno Fast Alco

Cristian Goldberg

Participó en la reconstrucción apenas su amigo Felipe Cubillos lo contactó para diseñar una escuela modular. Así se involucró hasta pedirle al gobierno que les permitieran reparar todas las escuelas dañadas del Maule. Y cumplieron. Hoy Goldberg, quien pertenece al comité ejecutivo del Desafío Levantemos Chile, suena como una de las personas que podría continuar el legado de Cubillos. Con una empresa, Tecno Fast Atco, que prefabrica instalaciones para la minería y con una facturación de 200 millones de dólares al año se entusiasmó con ayudar al resto siempre desde una posición anónima, como le gustaba al resto de los integrantes del Desafío. Un cercano a sus labores en una de las ciudades recuerda que “a ellos les gusta el anonimato, incluso muchas veces trabajaron de noche en la reconstrucción para que su labor fuera lo más silenciosa posible”.


Allan Cooper / Agencia Uno

Allan Cooper

El drama lo tocó de muy cerca. Su hija Francisca Cooper Larraín, quien pasaba su luna de miel en la isla Phi Phi Don -en Tailandia-, murió a causa del tsunami que azotó a esa isla en 2004. Fue uno de los rostros  anónimos que llegó a Dichato. Un poblador de esa zona lo recuerda porque en momentos en que la comida que llegó por donaciones abundaba, él llegó con carpas, linternas, generadores de energía e implementos para ayudar a que la gente tuviera un mejor pasar en sus hogares improvisados. “Lo que más nos recalcó es que no quería que se supiera, pero su gesto, viniendo de la experiencia que vivió él es necesario contarlo porque demuestra el tipo de persona que es”, comenta un testigo de su labor.

Flavio Angelini en la reconstrucción de caleta Loanco / chanco.cl

Flavio Angelini

Su apellido dice mucho y en Licantén lo recuerdan con cariño por su labor solidaria. Fue quien estuvo a cargo de la “ruta de las caletas”, un recorrido en que se gastaron 1.200 millones de pesos sólo para reconstruir la caleta de Duao y reparar instalaciones en Iloca, zonas costeras de la comuna de Licantén, y parte esencial de la economía de ese lugar. “Demolieron lo que no servía, compraron motores para botes, botas para los pescadores y una cantidad enorme de implementos para reactivar la caleta”, afirma una autoridad de la zona. Angelini, gerente de sustentabilidad de Minera Los Pelambres, trabajó codo a codo con Cubillos y prontamente la caleta, cuando sea reinaugurada, será bautizada con el nombre del navegante que perdió la vida en Juan Fernández.

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