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Ex líder estudiantil de México envía mensaje: “Que los chilenos no cesen”

En medio del conflicto estudiantil, diario La Hora da a conocer la historia de "El diablo" Pacheco, quien estuvo casi un año sin clases en México para lograr educación gratuita. Doce años después, apoya el movimiento de los jóvenes chilenos, se encarga de difundirlo vía Facebook; y confiesa que le hubiese gustado que alguien como Vallejo hubiese participado en la huelga de su casa de estudios.

Por:  El Dínamo

Alberto Pacheco (42), alias “el diablo”, encabezó en 1999 una movilización en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) cuyo principal objetivo era evitar la modificación del Reglamento General de Pagos (RGP) que pretendía incrementar la cuota semestral de las carreras de un modo radical.

Doce años han pasado desde que este ex estudiante de la Facultad de Economía organizó junto a sus compañeros una asamblea donde el 80% de la universidad estuvo a favor de la paralización, una cifra importante tomando en cuenta que el número de alumnos era cercano a los 260 mil. Así crearon el Consejo General de Huelga (CGH).

Estuvieron sin clases desde el 20 abril de 1999 hasta principios de marzo del año siguiente. Muchos se arriesgaron a perder el año y otros estuvieron hasta cuatro meses en la cárcel, como es el caso de Pacheco. Pero lograron su objetivo. Se dio pie atrás a la reforma y, desde ese entonces, se cobran sólo cuotas voluntarias en la casa de estudios.

“Sabíamos que si manteníamos la movilización, beneficiaría a nuestros hijos, hermanos y compañeros. Fue una huelga solidaria”, subraya a La Hora.

Está tan informado de la situación chilena que participa de las actividades que se realizan en México en apoyo al movimiento estudiantil y se ha encargado de difundirlo a través de su Facebook. Incluso, cambió su foto de perfil por una bandera chilena.

“Que los estudiantes chilenos no cesen, no dejen sus demandas y sigan pensando en el futuro de las generaciones. Que le demuestren a los demás sectores y al pueblo que pueden hacer un cambio. Apoyo y llamo a organizarse y luchar”, dice.

En su muro de Facebook ha escrito cosas como la siguiente: “Es momento de apoyar a los chilenos, de decirles que no bajen los brazos, que el pueblo es su mejor aliado. Que a pesar de tratar de desviar la atención con la belleza de Camila Vallejo, lo importante es la esencia del movimiento”.

El conflicto en su universidad -explica- detonó por el “alza de las cuotas”, a la que luego agregaron un petitorio que incluía medidas como el desmantelamiento del aparato represivo.

“La cuota era de dos centavos de dólar (unos $10) semestrales y la iban a subir a 50 dólares ($23.350). No era tanto la cantidad, pero aparte de eso pagábamos otros servicios como los materiales, equipos y el derecho a usar el laboratorio de química, por ejemplo. Queríamos la total gratuidad de la educación, ni siquiera pagar los dos centavos de dólar”, cuenta.

MASIVIDAD

En las primeras marchas reunieron 10 mil personas y en algunas juntaron hasta 80 mil. “El diablo” alcanzó a participar sólo nueve meses del movimiento, porque después cayó preso junto a compañeros como Alejandro Echevarría “el mosh”, Leticia Contreras y Mario Benítez.

Recuerda que esta era una de las principales medidas que criticaban los estudiantes y se solucionó recién dos meses después de que la casa de estudios volvió a la normalidad. “En febrero del 2000 se hizo una campaña para que volvieran las clases y en abril se iniciaron”.

Pero antes, la universidad y el gobierno intentaron, según él, “debilitar el movimiento y desgastarlo” a través de un programa similar al que lanzaron las autoridades chilenas hace pocos días: “Salvemos el año”.

“Acá igual se hicieron clases en instituciones privadas y era un chantaje. Nos decían que si estábamos inscritos no nos afectaría en la matrícula. Pero perder el semestre o el año no era nuestra preocupación”.

Y así fue. Muchos perdieron el año, aunque Pacheco asegura que lo recuperaron gracias a la presión que se ejerció. Les ajustaron los semestres.

Lo más importante es que consiguieron lo que buscaban. Echaron por la borda el Reglamento General de Pagos. “Si no hubiésemos triunfado, muchas universidades del estado habrían subido sus cuotas y ahora pagaríamos las consecuencias”.

Cuando se le comenta que la mensualidad mínima en una universidad chilena llega a los 150 mil pesos se escandaliza: “¡Se me hace carísimo! Si nosotros tuvimos razón, allá tienen diez veces más. La causa lo vale y te convences de seguir hasta las últimas consecuencias. No me arrepiento de haber participado en la huelga y si pudiera ayudar a los chilenos, ahora estaría en las marchas”.

Su simpatía hacia el movimiento chileno la refleja a través de las redes sociales y lo compara con la lucha más importante que ha dado en su vida. “A mi me hubiera gustado que alguien como Camila Vallejo hubiera sido partícipe de la huelga de la UNAM. Pero prefiero, aunque no la conozca, que ella esté allá en el Chile de hoy luchando con nuestros hermanos. Nosotros acá ya hicimos lo nuestro”.

“El diablo” hace algunos años renunció al Partido Comunista. Nunca terminó su carrera de licenciatura en Economía y no ha encontrado trabajo porque aparece en “listas negras” producto de lo ocurrido en 1999.

Hoy vive en el D.F., la capital. Tiene un local comercial donde vende café y bebidas a estudiantes del sector.

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