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FIC MásAzul: el proyecto que busca contribuir al monitoreo ambiental del Lago Llanquihue

Se trata de una iniciativa de la U. San Sebastián, con el apoyo del Gobierno Regional de Los Lagos, que evaluará -técnica y económicamente- innovadores sistemas de monitoreo de la calidad del agua.

El viernes 5 de marzo se puso en funcionamiento la primera de las tecnologías a evaluar: una unidad (boya) de monitoreo remoto de la calidad del agua (USS.)
El viernes 5 de marzo se puso en funcionamiento la primera de las tecnologías a evaluar: una unidad (boya) de monitoreo remoto de la calidad del agua (USS.)

La postal del Lago Llanquihue a los pies de Frutillar es, sin duda, una de las más hermosas del sur del país. Con 860 km2, este cuerpo lacustre que se extiende entre las provincias de Llanquihue y Osorno (Región de Los Lagos) es el segundo más grande de Chile tras el General Carrera y, por lo mismo, resulta más que relevante su preservación.

En esa línea, y con el fin de contribuir a la toma de decisiones en torno al monitoreo ambiental del Lago Llanquihue, la sede De La Patagonia de la Universidad San Sebastián (USS) puso en marcha el proyecto “FIC MásAzul”, financiado con recursos del Fondo de Innovación y Competitividad del Gobierno Regional de Los Lagos (más de 98 millones de pesos), y a través del cual se evaluarán, tanto desde el punto de vista técnico como económico, innovadores sistemas de monitoreo de la calidad del agua.

“La idea surge, en parte, debido a la baja implementación del monitoreo ambiental, hay un gran vacío de información con respecto al estado de la mayoría de ecosistemas de nuestro país y en particular de los lagos, eso limita la capacidad de conocer y reaccionar ante cambios o impactos que puedan sufrir”, explicó Alberto Fernández, académico de la USS e integrante del equipo que trabaja en el proyecto, a EL DÍNAMO.

Esta iniciativa se enmarca en el Programa Territorial Hito MásAzul de la U. San Sebastián, que data de enero de 2019, y de la mano de cuyas acciones se busca convertir al Lago Llanquihue en un modelo de clase mundial en términos de conservación, ciencia aplicada, tecnología y educación ambiental, en equilibrio con las comunidades que habitan la cuenca del Lago Llanquihue.

“Esto va a sentar las bases para una propuesta de política pública de cómo conservar y convivir con nuestras cuencas; es un gran avance que involucra a la empresa privada, recursos del Estado, del Gobierno Regional y por sobre todo a la universidad, en cómo explorar tecnologías disponibles y ponerlas al servicio de la protección de estas cuencas, que son la fuente de vida para el futuro del sur de nuestro país”, agregó Antonio Pujol, vicerrector de Vinculación con el Medio de la Universidad San Sebastián.

Primeros avances

El viernes 5 de marzo tuvo lugar el lanzamiento oficial del proyecto, lo cual coincidió con la puesta en funcionamiento de una de las tecnologías a evaluar: una unidad de monitoreo remoto de la calidad del agua.

“Esto es a lo que popularmente se le denomina ‘boya de monitoreo’, es un sistema de flotación que lleva instalada una torre de control en la que se insertan paneles solares, una batería, un sistema de emisión de datos y una serie de sensores que miden variables del agua, como por ejemplo la conductividad, el oxígeno o la temperatura”, detalló Fernández.

Para llevar a cabo este estudio, la U. San Sebastián cuenta con Innovex como socio tecnológico. Se trata de una empresa nacional especializada en la instalación y la medición de variables por medio de boyas oceanográficas.

El lanzamiento de este proyecto se realizó a través de una ceremonia que contó con la participación de diferentes autoridades, entre ellas el intendente de la Región de Los Lagos, Carlos Geisse; el presidente del Consejo Regional, Juan Cárcamo; el alcalde de Frutillar, Claus Lindemann; el alcalde (s) de Llanquihue, Pablo Flores; el alcalde (s) de Puerto Octay, Cristián Balcazar; el gerente de operaciones de Innovex, Gonzalo Santamarina; el gerente regional de Salmones Camanchaca, Álvaro Poblete, además de miembros del Gobierno Regional, Corporación PLOC, Fundación Plades de Frutillar, entre otros.

“Es sumamente relevante que esta alianza posibilite el desarrollo de una propuesta que persigue un fin más amplio: la conservación del recurso natural de nuestro territorio y eso tiene un impacto en la biodiversidad, como también en la calidad de la vida humana, pues territorios libres de contaminación favorecen la proliferación de entornos más saludables para nuestras familias y, por lo mismo, la participación de la sociedad civil resulta clave para el uso sustentable del territorio y el cuidado del medio ambiente”, destacó Sergio Hermosilla, vicerrector de la Sede De la Patagonia.

Próximos pasos

Además de esta estación de monitoreo, bajo este programa se contempla evaluar otras dos tecnologías: la metagenómica y la teledetección.

En el caso de la primera, “la metagenómica es una técnica de secuenciación masiva de ADN para la identificación de microorganismos existentes en el agua. Por otra parte, el objetivo relacionado con la teledetección, es evaluar el uso de imágenes satelitales en el monitoreo de ciertas variables asociadas a la contaminación, como la floración masiva de algas”, detalló el académico de la USS, Alberto Fernández.

La información recopilada por este proyecto, así como los datos emitidos en tiempo real por la estación de monitoreo e información ambiental adicional sobre el lago, serán integrados en una plataforma online que funcionará como un repositorio público digital y podrá ser utilizada en la toma de decisiones del sector público, privado y la sociedad civil.

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