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Investigación chilena revela mecanismo clave en el origen de la Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa

Hasta ahora se desconoce cómo se producen las enfermedades inflamatorias intestinales, pero una investigación del académico de la USS e investigador de la Fundación Ciencia y Vida, Rodrigo Pacheco, detectó mecanismos celulares y moleculares involucrados en el desarrollo de estas patologías, lo que constituye un avance importante para detectar su origen.

El descubrimiento se publicó en la revista Mucosal Immunology 2020 (123RF).
El descubrimiento se publicó en la revista Mucosal Immunology 2020 (123RF).

La Enfermedad de Crohn es una patología que se presenta en 30 de cada 100 mil personas en Chile. Se trata de una enfermedad que afecta el tubo digestivo y cuyos síntomas se asocian a dolor abdominal, diarrea, pérdida de peso, anemia y fatiga. Generalmente, se manifiesta entre los 15 a 30 años y, lo que resulta preocupante, es que es una patología, al igual que la Colitis Ulcerosa, cuya prevalencia está aumentando en los países industrializados.

De hecho, en España, las cifras de quienes padecen una enfermedad inflamatoria intestinal (IBD, por sus siglas en inglés) alcanzan a 300 personas por cada 100 mil habitantes, siendo la más común la Enfermedad de Crohn.

Entre las causas que se asocian a este tipo de patologías, se encuentra la predisposición genética, factores ambientales y deficiencias del sistema inmunitario. Sin embargo, aún no se sabe cómo se producen realmente y, por ende, tampoco existe cura para aquellas, sólo terapias que apuntan a disminuir sus síntomas.

En medio de este escenario, y con miras a avanzar en el conocimiento del origen de estas enfermedades, el académico de la Universidad San Sebastián (USS) e investigador de la Fundación Ciencia y Vida, Rodrigo Pacheco, publicó recientemente en la revista Mucosal Immunology 2020 un estudio que revela un mecanismo clave en la generación de la Enfermedad de Crohn y la Colitis Ulcerosa.

Alcances del descubrimiento

Según explicó Rodrigo Pacheco, la inflamación del intestino “es orquestada por los linfocitos T que infiltran la mucosa intestinal, donde reclutan a células inflamatorias, desarrollando estas patologías. Estas enfermedades tienen una disminución de dopamina (neurotransmisor) en la mucosa intestinal, por lo que estudiamos el papel que tiene la estimulación de receptores de dopamina en las células del sistema inmune en estas enfermedades inflamatorias intestinales”.

De esta manera, “encontramos que las células T reguladoras tienen un tipo de receptor de dopamina, (D3), que sólo se estimula con bajos niveles de dopamina. En un intestino sano con niveles de dopamina altos, no hay estimulación del receptor D3, mientras que durante la inflamación intestinal con niveles bajos de dopamina, se estimula el receptor D3”, agregó el investigador.

Además, en las enfermedades inflamatorias intestinales “la estimulación del receptor D3 en las células T reguladoras, inhibe su función inmunosupresora y, por lo tanto, favorece la actividad inflamatoria de los linfocitos T. También descubrimos que la estimulación del receptor D3 en las células T reguladoras reduce la llegada de estas células a la mucosa intestinal. Ambos efectos resultan en una mayor función inflamatoria de los linfocitos T en la mucosa intestinal, favoreciendo el desarrollo de estas patologías”.

Debido a ello, el receptor D3 estaría funcionando como una especie de “freno molecular”, y ante lo cual decidieron emplear dicho receptor para el diseño de una terapia para enfermedades inflamatorias intestinales, detalló Pacheco.

“Generamos vectores virales que inhiben la presencia del receptor D3, infectamos células T reguladoras para inhibir la presencia del receptor D3, y así eliminar la influencia de los bajos niveles de dopamina sobre estas células. Luego, evaluamos el desarrollo de enfermedades inflamatorias intestinales en animales con células T reguladoras sin receptor D3. De manera sorprendente, observamos que esta terapia experimental recupera la capacidad de células T reguladoras de infiltrar en la mucosa intestinal y aumenta fuertemente su actividad supresora, inhibiendo la manifestación de la enfermedad en ratones”, señaló el docente del Doctorado en Inmunología y Microbiología de la USS.

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