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Mujeres, jóvenes y sectores de menores ingresos tienen menos disposición a vacunarse contra el COVID-19

Un estudio de la Universidad de Chile revisó la percepción que existe en la población frente al proceso de inoculación contra el coronavirus.

El análisis de la Universidad de Chile revisó el impacto de la pandemia y las vacunas. Foto: Agencia Uno.
El análisis de la Universidad de Chile revisó el impacto de la pandemia y las vacunas. Foto: Agencia Uno.

Las mujeres, los jóvenes y los sectores de menores ingresos económicos tendrían una menor disposición a aplicarse la vacuna contra el coronavirus de forma inmediata.

Así lo indica el último informe de Vida en Pandemia, un estudio longitudinal de la Universidad de Chile que analizó el impacto del COVID-19 en la sociedad chilena y revisó las posturas ciudadanas frente al proceso de inoculación luego que se aprobaran dos fórmulas de inmunización.

La encuesta, aplicada a 2.019 personas de distintas zonas del país entre el 26 de noviembre y el 12 de diciembre, reveló que los hombres, las personas de mayor edad y los sectores de ingresos más altos tienen mayor disponibilidad para usar la vacuna; mientras que el rechazo al dispositivo médico es más elevado entre las mujeres, los más jóvenes y sectores de menores recursos.

En general, 41% de las personas afirmó máxima disponibilidad frente a la vacuna, mientras 17% responde que de ninguna manera se vacunará y un 42% muestra distintos niveles de vacilación.

El análisis por grupos muestra diferencias de género importantes. La plena disponibilidad en los hombres llega a 48%, mientras que en las mujeres es de 36%. En el otro extremo, el rechazo de los hombres es de 14% y el de las mujeres es de 20%.

En cuanto a la edad, las personas de mayor edad tienen más disposición a vacunarse que los más jóvenes. 52% de las personas de 50 años hacia arriba lo haría “de todas maneras”, respuesta que sólo da el 34% del grupo de 20 a 29 años.

A nivel socioeconómico, en tanto, los sectores de ingresos más altos expresan mayor disponibilidad que los de menores ingresos. 50% del primer grupo respondió “sí, de todas maneras” a si se pondría la vacuna, mientras que el 35% del segundo grupo respondió afirmativamente. Por otra parte, el 13% del grupo de mayores ingresos y el 21% del de menores recursos manifestaron que “de ninguna manera” se vacunarían.

Los argumentos del rechazo a la vacunación

Dentro de las argumentaciones de quienes rechazan o vacilan frente a la opción de vacunarse (1.070 personas de la muestra), el 49% de las respuestas están asociadas a postergar su uso. La opción preponderante, en un 45% de estos encuestados, es “Se la pondría más adelante, cuando se pruebe que en la población que se vacune no hay efectos secundarios”. A esta intención de retrasar su aplicación se suma el 4% de quienes señalan “Se pondría la segunda o la tercera, no la primera vacuna que saliese”.

El segundo tipo de argumentos que más se dio entre las personas que vacilan y rechazan está relacionado con la desconfianza hacia las vacunas, respuestas que alcanzaron un 41%. “Le preocupan los eventuales efectos secundarios” fue la respuesta del 33% de este grupo; mientras que un 8%, afirmó que “No cree que será efectiva o eficaz”.

Por último, quienes adoptan el discurso de oposición a las vacunas bajo la argumentación “Está en contra de las vacunas en general” alcanza sólo al 3%. Esto permite plantear que, en este caso, no se observa oposición declarada en la sociedad chilena.

Irma Palma, académica de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile e investigadora principal de Vida en Pandemia, afirmó que a pesar de la existencia de algunos sectores con menos disposición a la vacuna “uno de los hallazgos valiosos de este estudio tiene que ver con haber identificado que el discurso antivacuna es aún muy marginal en la sociedad chilena“.

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