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Overoles blancos volvieron al Instituto Nacional tras retorno a clases presenciales

Los incidentes se registraron en la misma jornada de retorno desde las vacaciones de invierno, las que marcaban el regreso de los alumnos tras varias semanas fuera de las aulas por los hechos de violencia.

Carabineros detuvo a una persona en medio de los incidentes. AGENCIA UNO/ARCHIVO
Carabineros detuvo a una persona en medio de los incidentes. AGENCIA UNO/ARCHIVO

Este lunes se concretó el retorno a clases tras las extendidas y adelantadas vacaciones de invierno, en un primer día que nuevamente estuvo marcado por los violentos incidentes en el exterior del Instituto Nacional, en la comuna de Santiago.

De acuerdo a los antecedentes preliminares, desconocidos instalaron barricadas en el sector de Arturo Prat, lanzando bombas molotov al personal de Control de Orden Público (COP) Carabineros que se encontraba en el lugar.

También se detectó la presencia de los llamados “overoles blancos”. De hecho, la policía uniformada logró detener a uno de ellos.

La jornada era especial para el establecimiento emblemático, ya que no solo se trataba del regreso tras el receso oficial, sino que implicaba la vuelta de los alumnos a la presencialidad desde junio pasado, cuando las autoridades optaron por las actividades telemáticas tras los violentos incidentes registrados en el recinto.

El Instituto Nacional estuvo en toma durante varias semanas en el primer semestre. Las protestas llegaron a su punto máximo el 23 de mayo, cuando un amago de incendio afectó a la inspectoría.

Manuel Ogalde, rector del liceo, advirtió que este tipo de acciones podría impactar en la matrícula, con una eventual fuga de estudiantes hacia otros establecimientos.

“No hemos perdido matrículas, estamos con 4.100 estudiantes. Sí ya hemos tenido algunos retiros que nos preocupan, que no son significativos, pero de extenderse el conflicto, puede ir aumentado el retiro de estudiantes”, expresó el académico a radio Cooperativa.

Ogalde agregó que “es un costo que estamos pagando. El costo más alto que se paga es la pérdida de estudiantes, quienes necesitan de sus clases y de sus profesores y que, indudablemente, ante estos actos de violencia, o incluso ante la toma y la extensión de la misma, muchas familias decidan sacar a los chiquillos”.

El rector del Instituto Nacional detalló además que desde marzo “tuvimos dos meses de clases ininterrumpidas y lamentablemente estas situaciones de violencia extrema nos han obligado a interrumpir los procesos educativos, situación que es muy perjudicial para todas nuestras familias y nuestros estudiantes, y que tiene a los profesores y a la comunidad en general bastante estresada”.

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