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Personas de mayor nivel socioeconómico están más dispuestas a vacunarse contra el COVID-19

Un estudio de la Universidad de Chile y el Colegio Médico revisó la disposición y las posibilidades que tienen diversos grupos de conseguir la inoculación.

AGENCIA UNO/ARCHIVO
AGENCIA UNO/ARCHIVO

Un estudio de la Universidad de Chile y el Colegio Médico, que contó con la participación de académicos de la Universidad Diego Portales, Universidad San Sebastián y Universidad Central, evaluó las barreras existentes a la hora de lograr una vacunación efectiva contra el COVID-19, considerando algunos factores asociados principalmente al nivel socioeconómico de las personas.

El análisis, que fue difundido a través de la plataforma MOVID-19, se basó en una serie de entrevistas en donde diversos pacientes entregaron sus motivaciones para sumarse o restarse del proceso de inmunización masiva.

Las principales razones reportadas en aquellos que indicaron reticencia fueron posibles efectos adversos (18,5%), dudas en la efectividad (10,9%) y dudas provocadas por el rápido desarrollo de la vacuna (10,3%); mientras que las que fueron mencionadas en menor medida son miedo al contagio (2%) y no creer en las vacunas (1%).

Uno de los resultados del estudio, aplicado a más de 7 mil personas de grupos prioritarios, es que en comparación con las mujeres, los hombres se han vacunado menos. “Este hallazgo es preocupante, en tanto existe evidencia convincente que indica que los hombres tienen una mayor probabilidad de cursar con enfermedad grave y morir de COVID-19”, consignó el informe.

Factor socioeconómico

María José Monsalves, académica de la Facultad de Odontología de la Universidad de Chile, detalló además que el factor socioeconómico también es clave, ya que las personas con estudios superiores están más cerca de lograr una vacunación efectiva que quienes tienen niveles de escolaridad inferior.

“Por ejemplo, personas con una educación técnica, tienen 22% más posibilidad de estar dispuestos a vacunarse que aquellos que tienen educación media o inferior; y aquellos que tienen una educación profesional, hasta un 60%”, señaló la académica, quien agregó que las personas afiliadas a Isapre tienen entre un 5% a 16% más posibilidades de haberse vacunado que las personas afiliadas a Fonasa.

En el caso de la Región Metropolitana, se descubrió que las personas se está vacunando menos a pesar de tener una mayor disposición a hacerlo.  “Si bien no es clara la explicación de este fenómeno, esto podría relacionarse con procesos menos expeditos de vacunación en la ciudad de Santiago”, explicó el reporte, que planteó que las restricciones estarían ligadas a los horarios de trabajo, o la dificultad para transportarse sin riesgos hasta los vacunatorios.

Por el tema de las creencias individuales sobre las vacunas, la investigación afirmó que las personas que confían más en las medicinas alternativas se vacunan menos. De modo similar, las personas que creen que la pandemia responde a un acto planificado tienden a no vacunarse.

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