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Rabietas

Mientras dura la rabieta es una situación bastante estresante tanto para el niño como para los padres, y es totalmente inútil intentar convencerlos de algo en ese momento.

Por:  El Dínamo

Ayer presencié la rabieta de una niñita que no tendría más de tres años. La típica escena: cola del supermercado, le madre le hace devolver los unos dulces que se había en las repisas de la caja y BUM!. Es como si hubiese apretado un botón que estalló en una rabieta, con pataleta, llanto y gritos incluidos.

Las rabietas de los niños son la manifestación de ira o frustración a situaciones que él no es capaz de controlar. Aparecen alrededor del año (puede ser unos meses antes) y son más frecuentes entre los 2 y 4 años, etapa en la que empiezan a desarrollar su propia independencia y ya no aceptan tan fácilmente el control que ejercen los demás sobre su vida o los límites que les imponen los padres. Aunque también se dan en niños más grandes, se van apaciguando a medida que crecen y aprenden a manejar las cosas con mayor “madurez”. Mientras dura la rabieta es una situación bastante estresante tanto para el niño como para los padres, y es totalmente inútil intentar convencerlos de algo en ese momento. Lo mejor es esperar que se les pase el berrinche sin rechazarlos y luego dar explicaciones. Dejarles su espacio hasta que se le pase, pero que no se sientan ignorados. Es muy usual que las rabietas ocurran sólo en casa, supermercados, mall pero no en el colegio. O que las tenga en presencia de la madre, pero no del padre, o a la inversa.
Cuando los niños son todavía pequeños no tienen la independencia para hacer y deshacer a su antojo y se frustran al ver que hay cosas que quisieran pero no pueden hacer solos o que no les permiten, con el agravante de que todavía no lo explican con palabras. Cuando son un poco más grandes, lo hacen como una forma de desafiar la autoridad y demostrar su propia personalidad.

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