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U. de Chile: 47% afirma que su salud mental empeoró por el encierro y la incertidumbre económica

Las personas de menos recursos son también las que se sienten más vulnerables frente las consecuencias económicas de la pandemia en el futuro inmediato.

El indicador sobre deterioro del estado de ánimo llega a 35% en las personas con dificultades para comprar artículos básicos. Foto: Agencia UNO/Archivo
El indicador sobre deterioro del estado de ánimo llega a 35% en las personas con dificultades para comprar artículos básicos. Foto: Agencia UNO/Archivo

Un estudio longitudinal de la Universidad de Chile dio cuenta de los efectos colaterales generadas por la crisis sanitaria generada por el coronavirus, donde destacó un empeoramiento de la salud mental causada por el encierro, pero también por la fragilidad económica.

La encuesta, aplicada a 2.019 personas de distintas partes del país entre el 26 de noviembre y el 12 de diciembre pasado, reveló que un 22% afirma haber perdido su trabajo desde el inicio de la pandemia; 29% cree probable o muy probable quedar desempleados en los próximos tres meses; 42% piensa que es probable o muy probable que la deuda del hogar aumente; y un 43% sostiene que es probable o muy probable que el ingreso del hogar se reduzca en el mismo lapso.

Frente a este escenario de incertidumbre económica provocado por la pandemia, 47% de los encuestados dice además que su bienestar o salud mental ha empeorado en este período. Algo similar ocurre ante la pregunta por el estado de ánimo en las últimas dos semanas, consulta en la que 32% señala que se ha sentido desanimado o muy desanimado.

El desglose por rango etario muestra que sólo 25% de los mayores de 50 años se sienten desanimados o muy desanimados, a diferencia del 35% de los más jóvenes. Además, el indicador sobre deterioro de la salud mental llega a 35% en las personas con dificultades para comprar artículos básicos y a 36% entre quienes tienen problemas para pagar medicamentos y/o mensualidades escolares.

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También se observa una diferencia importante según modalidad de trabajo. Sólo un 14% de quienes volvieron a trabajar de forma presencial reporta tener peor estado de ánimo; mientras que un 27% de quienes han continuado sus labores desde el hogar indica que su estado de ánimo ha empeorado.

El informe, que aborda la incidencia de la pandemia en la desestabilización de la vida económica de las familias y su relación con el bienestar psicológico, identificó que los grupos más afectados en materia de empleo son los segmentos más pobres y los hombres jóvenes, quienes señalan haber perdido su trabajo durante este período en un 34% y 40%, respectivamente.

Respecto a la fragilidad presupuestaria, el grupo de menores ingresos es el que enfrenta mayores dificultades para pagar gastos habituales del hogar: 56% manifiesta problemas para pagar créditos de consumo, 47% para comprar artículos básicos, 36% para comprar medicamentos, 29% para pagar arriendo de la vivienda, 26% para pagar instituciones educacionales y 23% para pagar dividendos hipotecarios.

Las personas de menos recursos son también las que se sienten más vulnerables frente las consecuencias económicas de la pandemia en el futuro inmediato. Un 45% de las personas de este grupo indica que es probable o muy probable quedar desempleadas en los próximos tres meses; 56% piensa que la deuda del hogar aumentará; y 59% proyecta que es probable o muy probable que el ingreso del hogar se reduzca en el mismo lapso.

Otro de los resultados de este informe indica que la mayor parte de las personas, un 32%, continuaría trabajando desde la casa; mientras un 29% indica que ha seguido en modalidad presencial. En tercer lugar, un 15% expresa que se encuentra trabajando en modalidad mixta (presencial y remota). Respecto al universo de personas que han continuado sus labores de forma presencial, la mayoría (32%) corresponde a personas de menores ingresos.

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